Los nuevos Rostros de la Esclavitud

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Los Nuevos Rostros de la Esclavitud: Negación de la Libertad de los Seres Humanos

Por José Ramón González Chávez *

* Publicado en el Diario “La Crisis” en 2004

 

ABSTRACT:

El tema de la Libertad constituye uno de los tópicos medulares de la Filosofía y del Derecho del mundo occidental en nuestros días; junto con la igualdad y la convivencia armónica, integra el triángulo axiológico sobre el que se sustentan nuestros principios como sociedad democrática. Sin embargo, su concepción en nuestro tiempo está lejos de ser fácilmente accesible. Por ello, ahondaré hilando algunas ideas y propuestas de carácter general, aunque siguiendo a Michel Foucault (Las Palabras y las Cosas…) lo haré en sentido contrario, es decir, desde la óptica de su antítesis: la Esclavitud y sus nuevas formas de expresión.

 Esto tiene una razón fundamental: La Libertad como valor absoluto permanece preponderantemente en el terreno de las ideas, del deber ser, de los buenos propósitos; pero precisamente como tal, constituye una Luz al fondo del camino hacia la cual debemos dirigir nuestros pasos como seres humanos y como sociedad. Pero en lo que concierne a la Esclavitud, contrariamente a lo que pudiera pensarse, por desgracias es un hecho actual, tangible, real y objetivo, que muerde nuestro corazón, todos los días, a todas horas, en todo lugar. Por eso, reflexionar y actuar para combatir la Esclavitud es una forma de realizar la Libertad, de garantizar su pleno ejercicio.

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Introducción:

La Libertad es un valor de naturaleza sensible, reconocido como parte de la esencia del ser humano y fundamento de la convivencia social. Todos intuimos su importancia en nuestro bagaje axiológico aunque paradójicamente aún no logremos saber a ciencia cierta qué es.

Hay varios ámbitos desde donde se ha intentado diseñar un concepto de libertad: en el plano Religioso, se cuestiona si el hombre (por supuesto que me refiero al género humano) puede actuar con autonomía ante un ser supremo, si la conducta de aquel no está condicionada por Dios[1]; en el terreno Psicológico, materialmente plantea la imposibilidad de hacer lo que se quiere además de que el ser humano ordinario no sabe lo que quiere o bien, cree una cosa y hace otra, de lo cual se infiere que la conducta verdaderamente libre, ese grado de conciencia suprema, es escasa o acaso inexistente en los seres humanos[2]; desde la óptica de lo Político, la crisis de la libertad como concepto y como valor se manifiesta en todas partes[3].

En este orden de ideas, la perspectiva jurídica constitucional resulta de gran utilidad para comprender el significado del concepto Libertad y clasificar sus formas de expresión, ya que esta disciplina tiene precisamente como leitmotif garantizar el ejercicio de la libertad y al mismo tiempo limitarlo en razón de los derechos de los demás; de tal de tal forma, se asimila por el Derecho constitucional como libertad pública, consagrándola como un derecho fundamental primordial, procurado y garantizado mediante el ejercicio del poder público[4].

Sin embargo, las libertades públicas tienen gran cantidad de limitantes lícitas e ilícitas entre las que se encuentran las nuevas formas de esclavitud, aberraciones sociales sobre las que por lo general ningún país se prepara, independientemente de su nivel de desarrollo. Me parece que una misión que podría asumir la sociedad civil en la actualidad, es la de –parafraseando a Dworkin[5]– realizar esfuerzos en serio para difundir a nivel mundial este grave problema, sumando voluntades, conciencias y acciones para combatirla y prevenirla.

 

Las Nuevas formas de esclavitud:

Desde el surgimiento del Estado Moderno, la esclavitud, contrapuesta a todas luces al principio de libertad postulado por el liberalismo, ha sido un asunto de interés mayor y a escala mundial. Sin embargo, a pesar de su condena histórica y universal, en sus nuevas formas de expresión la esclavitud persiste en nuestros días a nivel global, incluso en países con alto nivel de desarrollo, no solo en los del “tercer mundo”, considerándosele como un fenómeno de crimen organizado similar al narcotráfico, esto es, un asunto donde los países pobres son los productores y los poderosos los mayores consumidores.

En el nuevo paradigma del Estado Constitucional, la multifacética palabra Esclavitud, abarca en la actualidad gran cantidad de violaciones a los derechos humanos. Además de la tradicional trata de personas, se manifiesta en abusos como la esclavitud doméstica de migrantes (nacionales o extranjeros); la servidumbre por deudas; la venta de niños; la prostitución infantil; la utilización de niños en la pornografía; la explotación del trabajo infantil; la utilización de niños en conflictos armados, el tráfico de sangre y órganos humanos, entre otros[6].

En Europa, por ejemplo, en países como España, Alemania Francia e Italia, se presentan los mayores problemas de tráfico ilegal de personas de todo el continente, siendo las víctimas principalmente provenientes de Colombia, Brasil, Venezuela y Ecuador, Hungría, República Checa, Ucrania y países del norte de África. Una de las principales causas que le dan origen es la precaria situación económica y la ignorancia en las que viven hombres y mujeres que son en su gran mayoría trabajadores migrantes, sin papeles y con edades comprendidas entre los 18 y los 40 años. Muchos de ellos llegan a Europa dejando una importante deuda en sus países de origen para pagar sus gastos de viaje, con la esperanza de encontrar trabajo o engañados por las redes de traficantes con falsas promesas sobre la posibilidad de encontrar un empleo. La mayor parte de las víctimas de este tipo de esclavitud no pueden defenderse, provienen de los grupos socioeconómicos más vulnerables en sus países de origen; no hablan el idioma local; no conocen sus derechos; viven en aislamiento del mundo exterior y no saben a quién pedir ayuda; temen a las represalias de sus traficantes; no sienten que la policía pueda protegerles y en muchos casos no denuncian por miedo a ser deportadas y deportados. En casi todos los casos, han sido sometidas y sometidos a malos tratos, verbales o físicos y/o abusos sexuales[7].

En lo tocante a las redes de prostitución, en gran cantidad de países se dan muchos casos de violencia física y moral y violaciones para forzar a las mujeres y a menores a ejercer el comercio sexual. Muchos aguantan el trabajo excesivo y condiciones de vida deplorables con la esperanza de conseguir algún día ingresos suficientes y ser capaces de enviar algún dinero a sus familias. La promesa de una posible regularización migratoria mantiene a las mujeres en esa situación de dependencia y sumisión forzada. Además, el confinamiento, la mala calidad de vida y de condiciones laborales, la violencia física, el abuso sexual, la falta de contacto con el mundo exterior y con su país de origen, producen en la víctima serios traumas psicológicos. Esta situación se presenta de manera muy evidente en los Estados Unidos de América, respecto de personas provenientes en su mayor parte de Centroamérica y México.

Como obviamente las prácticas contemporáneas de esclavitud son clandestinas, no es posible tener información 100% objetiva y confiable sobre su magnitud, por lo que se hace complejo descubrirla y sancionarla; menos aún suprimirla. No obstante, existen evidencias suficientes de que las nuevas formas de esclavitud tienen una marcada presencia y se hallan muy difundidas en prácticamente todo el mundo occidental. Basta con señalar que de acuerdo con cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se estima que en la actualidad se explota en diversas modalidades el trabajo de 100 millones de niños (1.6% de la población mundial)[8].

Gracias a gran cantidad de pruebas y estudios presentados ante los órganos de derechos humanos de Naciones Unidas y otros organismos internacionales, se han generado importantes datos oficiales, de los que se deduce que no existe una distinción neta entre las causas que originan las diversas formas de esclavitud contemporánea, aunque si existe consenso en que su caldo de cultivo es una mezcla de pobreza material, moral e intelectual, de parte tanto de victimas como de victimarios[9].

 

Datos sobre las formas más comunes de esclavitud en la actualidad:

1. El Apartheid y las nuevas formas de colonialismo. El apartheid no es sólo un problema de discriminación racial susceptible de resolverse con medidas de educación y de reforma política. En realidad, el apartheid (expreso o tácito) ha desposeído a la población negra del continente africano, a la que se le ha impuesto un sistema colonial. Recurriendo a medidas coercitivas –que tal vez pudieran ser legales en el estricto sentido de la palabra, pero ilegítimas en términos de derecho natural- se explota el trabajo de las poblaciones nativas en beneficio de los inversionistas blancos. Al suprimir los derechos humanos de poblaciones enteras, el Apartheid y otras formas de colonialismo, expuestas o veladas, tienen por consecuencia la esclavitud colectiva o de grupo. Uno de sus aspectos más perniciosos es que no se ofrece a las poblaciones sometidas elección alguna: nacen en una situación de esclavitud y disponen de muy pocos medios –o de ninguno- para oponerse a ella y superarla[10].

En este mismo sentido, aunque de una forma más oculta e hipócrita, las nuevas formas de colonialismo ejercidas por los países más poderosos sobre los más débiles para imponer modelos culturales, económicos y políticos, son sin duda, expresiones refinadas y renovadas de la esclavitud social, cuyo combate, también vale decirlo, requiere el mismo nivel de refinamiento, desde la sociedad civil, los medios y el gobierno.

2. La Esclavitud tradicional en nuestros días. En el texto legal, la esclavitud como sistema de trabajo y vida civil ha sido abolida en todas partes. La Convención sobre la Esclavitud de 1926 de la Sociedad de Naciones, fue ratificada por la ONU desde su creación. Hasta 1990, esta convención ha sido ratificada por 86 Estados (La ONU agrupa más de 200 países, esto quiere decir que casi las dos terceras partes de sus miembros no han firmado esta convención todavía(!!!). No obstante, en los hechos esta práctica deplorable está muy lejos de haber quedado suprimida: se sabe por ejemplo, que todavía existen mercados de esclavos en muchas partes del mundo[11].

3. La Servidumbre por deudas. Es difícil distinguir la servidumbre por deudas de la esclavitud tradicional, puesto que la víctima no puede dejar su trabajo o la tierra que cultiva mientras no reembolse el dinero que debe al patrón. Aunque en teoría una deuda puede pagarse en un determinado período de tiempo, la servidumbre se presenta cuando a pesar de todos los esfuerzos, el deudor no consigue cancelarla. Por lo general, la deuda es heredada por los hijos del trabajador en servidumbre. El arriendo de tierras a cambio de una parte de la cosecha es una forma frecuente de someter a los campesinos a este tipo de esclavitud[12].

En el mundo occidental habría que preguntarse si esto no se presenta también aunque de manera enmascarada entre las instituciones de crédito (débito?) y los usuarios de sus diversos servicios, que utilizan esquemas de “financiamiento” que llegan a ser realmente leoninos y provocan deudas en muchos casos, impagables. Solo hay que remitirse a la cartera vencida de las instituciones bancarias de cualquier país para darse una idea de la magnitud de este problema.

4. La Trata de personas y la explotación sexual. El reclutamiento, el transporte clandestino y la explotación de las mujeres como prostitutas, así como la prostitución organizada de niños y adolescentes de ambos sexos, son hechos bien documentados en todos los países. Se ha comprobado el vínculo que existe regularmente entre la prostitución y la pornografía –en particular y sobre todo, con explotación de niños- y la promoción e incremento del turismo sexual[13].

5. La Venta de niños. Se ha descubierto que es posible obtener enormes ganancias entregando a niños de hogares pobres a personas con medios económicos en todos los países sin garantías ni vigilancia de ninguna clase con el pretexto de proteger los intereses del menor. En tales casos, el beneficio de los padres “compradores” –que en muchos casos tienen a los niños “comprados” como una especie sofisticada de mascotas, más que como miembros de una verdadera familia- así como la utilidad económica de los intermediarios otorga a la operación el carácter de una trata de niños y por ende, de crimen organizado[14].

6. El Trabajo infantil. Es a menudo duro y peligroso, afecta irreversiblemente la salud de los niños, los priva de la educación y del goce natural de sus primeros años. Esta modalidad de esclavitud ha sido estudiada por Abdel Wahab Boudhiba, quien en 1981 presentó un informe a la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías, donde demostró que el trabajo que hacen los niños altera muchas veces su salud y pervierte el concepto del trabajo como fuerza liberadora o medio de desarrollo hacia la madurez, lo cual es muy grave, no solo a nivel individual de quien lo sufre, sino a nivel de la sociedad en su conjunto[15].

Este tipo de esclavitud es muy solicitada por barata y porque los niños son naturalmente más dóciles y fáciles de disciplinar que los adultos y tienen demasiado miedo para protestar. Muchas veces ocurre que se ofrece trabajo a los niños en lugar de a sus padres desempleados. La razón es obvia: hay gran cantidad de niños de 7 a 10 años de edad que trabajan de 12 a 14 horas diarias y ganan menos de la tercera parte del salario que podría obtener por el mismo trabajo un adulto. Sus explotadores utilizan su baja estatura y su habilidad manual para ciertas labores: Los niños empleados en el servicio doméstico no sólo trabajan muchas horas por un sueldo miserable, sino que están particularmente expuestos a abusos físicos y aún sexuales; en ciertos casos extremos, se secuestra a los niños y se les obliga a trabajar en canteras y en la construcción de carreteras, se les retiene en campamentos remotos, donde se les encadena por las noches para evitar que huyan, etc.

Algunas ONG’s han propuesto la creación de un programa internacional para erradicar las formas más graves de explotación infantil, que comprenda al menos las siguientes medidas:

  1. Eliminar todos los campamentos de trabajo forzoso en un plazo de 12 meses;
  2. Excluir a los niños de las formas más peligrosas de trabajo definidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional de Trabajo (OIT);
  3. Suprimir todas las formas de trabajo de niños menores de diez años de edad (proscritas ya el Convenio 138 de la OIT) y
  4. Reducir a la mitad las del grupo de edad de 10 a 14 años. No obstante, aun aprobándose, la aplicación efectiva de estas normas está muy lejos de convertirse en realidad.

7. La Actividad de los niños en los conflictos armados. Se ha denunciado en infinidad de foros el reclutamiento forzado de niños para el servicio militar. Las consecuencias son gravísimas. Muchos niños pierden la vida o quedan inválidos en los conflictos armados, mientras que otros son interrogados, torturados, golpeados o se les mantiene como prisioneros de guerra[16].

 

Las Soluciones:

 Poco se conoce sobre los instrumentos actuales que buscan evitar y combatir las nuevas formas de esclavitud. De ahí que resulte inaplazable –reiteramos- hacer un esfuerzo para dar a conocer esta realidad y comenzar a crear y estimular una cultura nacional e internacional, única manera efectiva de pasar de la retórica a los hechos:

1. Instrumentos de Derecho Internacional. La protección contra la violación de los derechos humanos que tienen que ver con la esclavitud contemporánea se pretende garantizar a través de diversos instrumentos jurídicos internacionales, entre los cuales de manera enunciativa se encuentran: La Declaración Universal de Derechos Humanos; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer; la Convención sobre los Derechos del Niño.

Existen algunos Comités locales que vigilan interiormente la aplicación de los mencionados instrumentos jurídicos en cada Estado signatario, aunque cabe señalar que a nivel Constitucional, existe una gran laguna ya no en términos de derechos fundamentales, dada la reciente reforma de 2010, sino de garantías constitucionales, que solo puede comenzar a ser llenada –repito- mediante la participación activa, directa y conjunta de sociedad civil, medios de comunicación, instituciones ad-hoc  y órganos del poder público.

2. Organismos específicos de las Naciones Unidas. La ONU dispone de mecanismos para recibir las denuncias de violaciones a los derechos humanos relacionadas con las nuevas formas de esclavitud. El denominado Grupo de Trabajo sobre las Formas Contemporáneas de la Esclavitud es el órgano de las Naciones Unidas encargado de estudiar la esclavitud contemporánea en todos sus aspectos. El Grupo se reunió por primera vez en 1975 con el título de Grupo de Trabajo sobre la Esclavitud y en 1988se le dio el nombre que actualmente ostenta[17].

En 1984, un informe actualizado preparado por Benjamin Whitaker sobre la esclavitud actual[18], abarcó temas como el trabajo forzado; el tráfico ilícito de trabajadores migrantes; las prácticas esclavizadoras que afectan a la mujer, tales como el matrimonio sin consentimiento, la venta de mujeres, los asesinatos por causa del sistema dotal y las mutilaciones genitales de las niñas. En sus propuestas sobre su acción a futuro, este Grupo de Trabajo ha recomendado algunas medidas, entre las cuales mencionamos las siguientes:

  • Crear un fondo fiduciario o de contribuciones voluntarias que permita a las organizaciones más directamente interesadas participar en las actividades del Grupo de Trabajo;
  • En los casos de actividades laborales donde se corriera el riesgo de emplear mano de obra infantil, que el producto fabricado lleve una etiqueta indicando que no se ha empleado a niños. Se debe pedir a los consumidores que exijan que este tipo de productos lleven tal marca. Asimismo, emprender campañas de información que sugieran el boicoteo de productos fabricados con mano de obra infantil;
  • La OIT, en coordinación con otros organismos, debe organizar un seminario o curso práctico sobre la servidumbre por deudas;
  • Las Naciones Unidas, organismos especializados, bancos de desarrollo y otras instituciones intergubernamentales deben contribuir a la eliminación de este abuso y evitar que se presente cualquier tipo de servidumbre en sus proyectos de desarrollo;
  • Los Estados deben colaborar en la elaboración de un Convenio sobre la adopción internacional de medidas contra las nuevas formas de esclavitud, tal como se propuso en la pasada Conferencia de La Haya de Derecho Internacional Privado.

Al estudiar los problemas actuales de la esclavitud, fijar prioridades para su labor, determinar los hechos y formular recomendaciones, el Grupo de Trabajo ha recogido información de varias fuentes. Los gobiernos firmantes cooperan y participan en esta labor, al igual que diversos organismos de las Naciones Unidas, organizaciones intergubernamentales y las organizaciones no gubernamentales. Dichos gobiernos reciben del Grupo servicios de asesoramiento para aplicar a nivel local las convenciones de las Naciones Unidas correspondientes, así como para coordinar esfuerzos dirigidos a combatir la trata de personas e incluir el tema de la explotación sexual en sus agendas políticas nacionales.

Existen ONG’s y otros organismos especializados que hacen ya una contribución importante a las actividades del Grupo de Trabajo, comunicándole periódicamente sus opiniones sobre la situación que guardan las nuevas formas de esclavitud en muchas partes del mundo y describiendo sus trabajos y experiencias en la eliminación de las prácticas señaladas en las distintas convenciones sobre la esclavitud. Sus actividades consisten, por lo general en:

  • Asistencia a los niños afectados por los estados de excepción;
  • Servicios de rehabilitación para niños víctimas de conflictos armados;
  • Campañas para la supresión de la prostitución infantil;
  • Asistencia en la formulación de leyes sobre adopción internacional y
  • Programas de asistencia para el desarrollo de niños que corren el riesgo de ser víctimas de la explotación sexual.

No obstante, sigue siendo notable la falta la instrumentación y articulación de todos estos esfuerzos para convertirlos en hechos concretos y directos contra estas aberrantes prácticas.

3. Cooperación internacional. En adición a los esfuerzos por eliminar las formas contemporáneas de esclavitud participan también organizaciones internacionales que poseen esferas de acción propias y colaboran con el Grupo de Trabajo mencionado arriba, tales como la OIT, la OMS, la UNESCO, la FAO, la UNICEF, la ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados), la INTERPOL y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre otros.

4. Mecanismos para un combate en serio. El marco normativo internacional para el análisis de la problemática y la definición de principios contra las nuevas formas de esclavitud es amplio; sin embargo, por su propia naturaleza no coercitiva, el derecho internacional y las actividades de organizaciones públicas y privadas orientadas al combate a las nuevas formas de esclavitud, carecen de eficacia en términos reales. Es imprescindible entonces -regresando al tema constitucional- incluir primero que nada en las respectivas Cartas Magnas de los países firmantes, con especial interés en aquellos productores y consumidores que tienen un lugar preponderante en el problema, disposiciones específicas tendientes a reconocer la existencia de nuevas formas de esclavitud y definir –al menos remitiendo a la norma secundaria- las sanciones para aquellos que la ejerzan de manera directa o indirecta, tácita o expresa.

A partir de estas necesarias reformas constitucionales, la legislación secundaria de cada país en materia civil, penal, de seguridad pública, de migración, de crimen organizado, etc., debe de actualizarse y armonizarse para establecer con claridad la naturaleza y características de las nuevas formas de esclavitud, sus causas y efectos; la organización y marco funcional de los organismos públicos responsables y su coordinación con las organizaciones civiles y la sociedad. Solo así, por un lado, los acuerdos internacionales ratificados por los Congresos de cada nación serían dotados de una verdadera constitucionalidad, con todo lo que esto implica; y por otro, se fundamentaría y legitimaría un marco adecuado de normas, políticas públicas y programas concretos tendientes a su combate y prevención, así como a la protección de las víctimas, la reparación del daño y la sanción a los culpables.

5. Participación de la Sociedad Civil. Para combatir la esclavitud contemporánea en cualquiera de sus formas ningún esfuerzo es menor: todos tenemos algo que decir y qué hacer. Los acuerdos internacionales, las leyes nacionales y los procedimientos y acciones de carácter legislativo, ejecutivo y judicial respectivos, son una buena base, pero la experiencia demuestra que las leyes y actos de gobierno por sí solos no bastan. También es preciso que cambien las actitudes y las costumbres inadecuadas, que muchas veces se hallan profundamente arraigadas entre la población. “¿Qué podemos hacer en lo individual y lo colectivo?”. Hay muchas cosas que se pueden hacer y a todos los niveles, desde el ámbito familiar hasta en el terreno internacional. Es aquí donde ciudadanos y organizaciones, medios y gobierno, tienen ocasión de asumir la responsabilidad histórica conjuntar esfuerzos para crear conciencia individual y social a todas las escalas, llevando a cabo acciones concretas para evitar y combatir la esclavitud, independientemente de los rostros que adopte.

6. Acciones Concretas. Hemos recogido algunas sugerencias de organismos internacionales y ONG’s para combatir y prevenir actos contra la libertad:

  • Establecer comisiones municipales, regionales y nacionales que protejan y promuevan los derechos humanos, sobre todo en defensa de los grupos más vulnerables y en general todos los seres humanos que puedan ser víctimas de cualquier tipo de esclavitud;
  • Formar y participar en organizaciones dedicadas a dar a conocer a sus miembros y al público en general el carácter inhumano de las nuevas formas de esclavitud y la frecuencia e intensidad con que éstas se practican a nivel local, regional, nacional y mundial.
  • Proponer que las organizaciones públicas, privadas y sociales difundan mediante exposiciones, foros, entrevistas, etc., las graves consecuencias de las nuevas caras de la esclavitud y extenderlo a las fábricas, empresas, sindicatos, talleres, oficinas públicas y privadas y centros de educación en todos sus niveles.
  • Organizar certámenes nacionales y utilizar las obras premiadas en carteles y sellos postales, anuncios de radio, prensa escrita y televisión. Igualmente por Internet crear “Anuncios (Banners)”, “Etiquetas (Tags)” y otros recursos gráficos para ser colocados en los sitios, páginas y portales de todas aquellas personas u organizaciones interesadas en esta labor.
  • Aprovechar el Día de los Derechos Humanos (10 de diciembre, aniversario de la proclamación de la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948) para llamar la atención de la opinión pública local, nacional y mundial sobre los problemas de la explotación mediante prácticas esclavizadoras;
  • Organizar eventos culturales, deportivos, sociales, etc. que recauden fondos para proyectos de desarrollo comunitario de autogestión, servicios de defensa de los derechos humanos, programas de formación e información sobre el tema;
  • Sensibilizar a los medios –televisión, radio, cine, prensa, redes sociales- para que se pronuncien contra la esclavitud contemporánea en sus programas y artículos así como en sus informaciones;
  • Conseguir el apoyo de personalidades de reconocido prestigio a nivel local, nacional, internacional, para que informen al público acerca de los problemas de la esclavitud contemporánea y las formas de combatirla;
  • Crear conciencia entre los grupos que defienden grupos vulnerables, consumidores y en la industria del turismo, sobre las nuevas formas de esclavitud y sus consecuencias para la salud y el desarrollo de las víctimas y la sociedad en general.

El asunto de las nuevas formas de esclavitud está lejos, muy lejos de ser un asunto menor. Hagamos conciencia de su dimensión real y llevemos a cabo acciones concretas para prevenirla y combatirla.

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NOTAS AL PIE DE PÁGINA:

[1] Widow, Juan Antonio. La Libertad y sus Servidumbres. Centro de Estudios Tomistas. RIL Editores. Santiago de Chile, 2014. P. 27 y ss.

[2] Begué Lezaun, Juan José. Sobre las tribulaciones del bien jurídico protegido en los delitos contra la libertad. En Revista del Ministerio de Justicia. N° 13. Madrid, España. 2005. P. 67 y ss.

[3] Maldonado, Carlos Eduardo. Dubitabilidad de un mundo basado en la persona. En Rujana Quintero, Miguel (compilador). Teoría Jurídica. Reflexiones Críticas. Siglo del Hombre, Editores, Universidad Libre, Cátedra Gerardo Molina. Bogotá, Colombia, 2003. P. 169 y ss.

[4] Häberle, Peter. La Libertad Fundamental en el Estado Constitucional.  Pontifica Universidad Católica de Peru. Lima., Perú, 2007. 409 págs.

[5] Dworkin Ronald. Los derechos en serio. Editorial Ariel, 5ª reimpresión. Barcelona, España. 2002.

[6] Organización de Naciones Unidas (ONU), Comision de Estudios para América Latina (CEPAL). Derechos Humanos y Trata de Personas en las América: Resumen y Aspectos destacados en la Conferencia Hemisférica sobre Migración Internacional. Serie Seminarios y Conferencias, n° 33. Santiago de Chile, 2003.

[7] Gobierno de España. Ministerio de Justicia. Abogacía General del Estado. Dirección del Servicio Jurídico del Estado. XXIX Jornadas de Estudio. Derecho, Inmigración e Integración. Ministerio de Justicia, Secretaria General Técnica. España. 2008, p. 189 y ss.

[8] ONU. Oficina Internacional del Trabajo (OIT). Conferencia Internacional del Trabajo. 87ª Reunión. 1999. Informe IV (2A) Trabajo Infantil. Primera Edición. Ginebra. Suiza, 1999.

[9] Al respecto, vid. Pogge, Thomas. Hacer Justicia a la Humanidad. UNAM, Instituto de Investigaciones Filosóficas. Editorial Fondo de Cultura Económica. Colección Problemas de Ética Práctica. Primera Edición. México, 2009.

[10] Ferro, Marc, Et. Al. El Libro Negro del Colonialismo; Siglos XVI a XXI. Del exterminio al arrepentimiento. Universidad de Indiana. EUA. 2005.

[11] ConcertacióN/S Frères des Hommes Europa. La Esclavitud en el 2000. Icaria Editorial. Barcelona, España. 1998.

[12] Oficina Internacional del Trabajo (OIT), 91ª Reunión. Informe de la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones (Informe III, Parte 1A. Primera Edición. Ginebra, Suiza. 2003.

[13] García Arán, Mercedes y Quintero Olivares, Gonzalo. Trata de Personas y Explotación Sexual. Biblioteca Comares de Ciencia Jurídica. Vol 79. Estudios de Derecho Penal y Criminología. Granada, España. 2003.

[14] ONU. General Assembly. 25th session. Agenda Item 3. (documento original). Report of the Special Rapporteur on the sale of children, child prostitution and child pornography, Najat Maalla M’jid.  23 december 2013.

[15] ONU. Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Folleto informativo n° 14. Formas contemporáneas de esclavitud. http://www.ohchr.org/Documents/Publications/FactSheet14sp.pdf. Consulta más reciente el 15 de diciembre de 2013.

[16] Ídem.

[17] Weissbrodt, David. La Abolición de la esclavitud y sus formas contemporáneas. Oficina del Alto Comisionado para Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Documento HR/PUB/02/4. Nueva York y Ginebra 2002.

[18] Whitaker, Benjamin. La esclavitud: Informe en el que se actualiza el informe sobre la esclavitud presentado a la Subcomisión en 1966. Publicación de las Naciones Unidas, nº de venta:  S.84.XIV.1, Naciones Unidas, Nueva York, 1984.

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