Y de Miguelón quién se acuerda?

Una breve semblanza para conmemorar los 400 años de la muerte del Gigante de Lepanto

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MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA

Alcalá de Henares, 29 de septiembre de 1547 – Madrid, 22 de abril de 1616), soldado, novelista, poeta y dramaturgo, denominado “El Príncipe de los Ingenios”, El Manco de “Lepanto” considerado una de las máximas figuras de la literatura española y autor de la obra monumental Don Quijote de la Mancha, considerada como la primera novela moderna y una de las mejores obras de la literatura universal, además de ser el libro más editado y traducido de la historia, sólo superado por la Biblia y las citas (“el libro rojo”) de Mao, aunque estas dos con fines no literarios.

Aquí un minúsculo fragmento de su poesía “Viaje del Parnaso”: 

…Yo, que siempre trabajo y me desvelo

por parecer que tengo de poeta 

la gracia que no quiso darme el cielo,

quisiera despachar a la estafeta

mi alma, o por los aires, y ponella

sobre las cumbres del nombrado Oeta,

pues, descubriendo desde allí la bella

corriente de Aganipe, en un saltico

pudiera el labio remojar en ella,

y quedar del licor süave y rico

el pancho lleno, y ser de allí adelante

poeta ilustre, o al menos magnifico.

Mas mil inconvenientes al instante 

se me ofrecieron, y quedó el deseo

en cierne, desvalido e ignorante.

Porque la piedra que en mis hombros veo,

que la Fortuna me cargó pesada,

mis mal logradas esperanzas leo

Las muchas leguas de la gran jornada

se me representaron, que pudieran

torcer la voluntad aficionada,

si en aquel mesmo istante no acudieran

los humos de la fama a socorrerme,

y corto y fácil el camino hicieran.

Dije entre mí: «si yo viniese a verme 

en la difícil cumbre deste monte,

y una guirnalda de laurel ponerme,

no envidiaría el bien decir de Aponte,

ni del muerto Galarza la agudeza,

en manos blando, en lengua Rodomonte».

Mas, como de un error otro se empieza,

creyendo a mi deseo, di al camino

los pies, porque di al viento la cabeza.

los pies, porque di al viento la cabeza.

En fin, sobre las ancas del Destino,

llevando a la Elección puesta en la silla,

hacer el gran vïaje determino…

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