Transparencia en el Legislativo Mexicano

21/11/2011 Asamblea Legislativa/Diputados de PLN avandonaron el plenario y por lo tanto no hubo quorum Foto de Diana Mendez

Increíble que esto se haya escrito hace 9 años y las cosas sigan como entonces

Tomado de la Revista “Politica Digital” (29/09/2011)

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Congresos del país no cumplen con transparencia

Un estudio realizado por las organizaciones de la sociedad civil México Infórmate y Fundar reveló que, en términos generales, los congresos locales no cumplen con las leyes de transparencia y acceso a la información pública.

En el estudio denominado Rendición de cuentas en el Poder Legislativo. Una revisión a través de las solicitudes de información en los congresos locales y Federal de México estas organizaciones civiles presentan los resultados de 200 solicitudes de información enviadas a los 32 congresos locales y a la Cámara de Diputados sobre seis temas: presupuesto en comisiones, presupuesto a grupos parlamentarios, informes, resúmenes curriculares y planes de trabajo.

De acuerdo con Ángel Armengol, coordinador de México Infórmate en Veracruz, “ningún congreso local o el Federal respondió de manera completa e incluso hubo casos donde hay omisiones. En algunos casos se contestó ‘inexistencia de la información’, otros siguen sin contestar, y algunos contestaron incorrectamente”.

En el estudio se observó también que, de los 32 congresos locales, sólo 21 tienen sistema Infomex para realizar solicitudes de información por medios electrónicos. Únicamente Baja California Sur no ofrece un sistema de solicitudes de información y el resto tienen plataformas propias que impiden homologar las solicitudes.

El Derecho y la Justicia en el Teatro de Víctor Hugo Rascón Banda

Conoci a Victor Hugo Rascon, abogado y dramaturgo (genial combinación!), durante mi estancia laboral en Oaxaca. Hombre de una sensibilidad, creatividad e intuicion admirables. Justo reconocimiento a su aportacion al arte y el conocimiento nacional. En horabuena.

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EL DERECHOY LA JUSTICIA EN EL TEATRO DE VICTOR HUGO RASCON BANDA

Desde épocas remotas los dramaturgos han llevado a los escenarios teatrales obras sobre sucesos que impactan a la sociedad, sobresaliendo los referentes a delitos, cuyo campo normativo corresponde al derecho penal. Este libro es novedoso e interesante porque está dedicado a la revisión de la biografía y dramaturgia de un autor mexicano contemporáneo con formación de jurista y literato. Víctor Hugo Rascón Banda (Uruáchic, Chihuahua, 1948-México, D.F., 2008) creó un amplio y sólido corpus dramático cuyos principales temas fueron los problemas actuales de la sociedad mexicana: la discriminación hacia las mujeres y los indígenas, la violación de los derechos humanos de los chicanos en Estados Unidos de Norteamérica y, en un lugar preponderante las conductas delictivas que laceran a México (corrupción de servidores públicos, feminicidios, narcotráfico, violencia intrafamiliar, robo, homicidio, secuestro).

Para los investigadores de la Sociología del Derecho y las Ciencias Penales esta obra puede revestir gran interés en virtud de que la dramaturgia de Rascón Banda fue vanguardista y premonitoria, pues en tiempos de gran conservadurismo se atrevió a abordar temas tabú como el de la homosexualidad, cuya represión o disimulo era el detonante de delitos como los que se describen en las obras La daga y La navaja (estrenadas en 1982). En la obra Contrabando (estrenada en 1991), Rascón retrató un conjunto de fenómenos sociales, producidos por el narcotráfico, que en ese tiempo eran nuevos y extraordinarios, mismos que con el transcurso de los años se han vuelto cotidianos y comunes.

En el primer capítulo del libro se expone una amplia biografía del escritor chihuahuense Víctor Hugo Rascón Banda, quien tuvo formación de literato, director y creador teatral (en el CADAC de la Ciudad de México) y además estudió la carrera de Derecho en la UNAM, carrera que ejerció en el sector bancario y el CONACYT hasta llegar a convertirse en presidente de la Sociedad General de Escritores de México (1998-2008). En dicho cargo impulsó importantes reformas a las leyes y reglamentos de cinematografía, derecho de autor y otras áreas de la cultura. En el ámbito de la creación teatral escribió más de 50 obras, además de una novela titulada Contrabando (publicada como obra póstuma) y un conjunto de cuentos publicados bajo el título de Volver a Santa Rosa. En su amplia carrera obtuvo varios premios, sus obras han sido representadas en varias naciones de Latinoamérica y Europa, así como en Estados Unidos de Norteamérica. La dramaturgia de Rascón Banda fue dirigida por importantes personajes de la escena nacional como Luis de Tavira, Ignacio Retes, Marta Luna y José Caballero. A su fallecimiento Rascón Banda pertenecía a la Academia Mexicana de la Lengua, sitio que ocupó gracias a la propuesta de los literatos Alí Chumacero y Carlos Montemayor, y del jurista Diego Valadés.

El segundo capítulo del libro está destinado a la exposición y análisis de las obras de Rascón sobre temas delincuenciales: Playa Azul, Por los caminos del Sur, Armas blancas, Homicidio calificado, Hotel Juárez, Contrabando, Fugitivos, Guerrero negro, La fiera del Ajusco y Manos arriba. En este capítulo también se estudia la trascendencia de la relación entre la literatura y el derecho, y se proporcionan nociones básicas sobre teoría literaria para ubicar la diferencia entre dramaturgia y narrativa.

En el último capítulo del libro se ofrece una visión panorámica de la narrativa del dramaturgo chihuahuense, la cual quedó plasmada en artículos periodísticos, principalmente publicados en las revistas Proceso, Paso de Gato y en la Revista de la Universidad de México. También se aborda la narrativa de Rascón en libros colectivos, como el texto que escribió en Homenaje a Andrés Henestrosa y La ciudad en el teatro. En los artículos periodísticos Rascón dejó un registro útil para construir la historia del teatro mexicano de finales del siglo XX e inicios del siglo XXI.

La ficha técnica del libro es: Berrueco García, Adriana, “El derecho y la justicia en el teatro de Víctor Hugo Rascón Banda”, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2011.

(Se puede descargar en el sitio web del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM)

CORREO ELECTRÓNICO DE LA AUTORA: adriana_berrueco@yahoo.com.mx

TELÉFONO UNAM: 56-22-74-74 EXTS. 1200 Y 1218.

AUTORA: ADRIANA BERRUECO GARCIA

Caso Florence Cassez: Antiparadigma en la historia del Derecho en México.

Por José Ramón González Chávez

Mucho se ha escrito y seguramente mucho más se seguirá escribiendo y hablando sobre el caso Cassez. Sin perjuicio de ello, no puedo dejar pasar el momento sin expresar mi profunda indignación y tristeza por la resolución “de consigna” (por evidente resulta hasta grotesca) inducida por parte de tres miembros de la 1a sala de la Suprema Corte de “justicia” de la Nación sobre el caso Florence Cassez. Un asunto de simple argumentación (la forma no sustituye el fondo) se ha convertido en un paradigma de la injusticia y la impunidad en la historia jurídica de Mexico. He aquí algunas rápidas premisas, casi de escritura simultánea, que vienen a mi mente:

  • Resulta elemental –por ser de lógica básica- que errores de procedimiento (el teatro mediático armado por televisa-PGR-PF) no pueden anular hechos consumados (la coautoría intelectual y coparticipación en los secuestros) que constituyen en fondo de la Litis y que además fueron demostrados y resueltos judicialmente en 3 instancias diferentes, pero que de manera también lisa y llana como su “amparo” se ignoraron en la resolución de la Corte, como si importara más las deficiencias o errores en el proceso de detención, puesta a disposición y consignación, cuestiones todas ellas de forma, que la conducta delictiva, altamente peligrosa y continuada de esta persona, que es realmente el fondo del asunto, cuando una de las principales obligaciones de un juzgador es lograr un equilibrio congruente entre la verdad histórica y la verdad jurídica (un proverbio del derecho romano que sigue vigente en el derecho sustancial, reza: Daha Mihi Factum, Dabo Tibi Ius, dame los hechos, yo te daré el Derecho).
  • Si un principio general del Derecho es que Justicia es dar a cada quien lo que le corresponde, y la mayoría de los miembros de la sala 1 determinó parcialmente que los errores del procedimiento conllevaban la liberación de Cassez, cabría preguntarse entonces, ¿que le corresponde entonces a los secuestrados por ella y a sus familias, que han sufrido un daño material, físico y sobre todo psicológico irreparables y que ahora han quedado con las manos y el corazón vacíos de justicia sufirendo también y para colmo una lesión jurídica igualmente irreparable? Qué tipo de precedente judicial establece esta resolución? Cuántos delincuentes más saldrán libres invocando esta resolución por errores de procedimiento, pasándose por el arco del triunfo el fondo de la Litis y la seguridad pública nacional?
  • Existen sin duda responsabilidades se derivan de los actos jurídicos que conllevaron a la liberación de Cassez y al estado de indefensión de las víctimas y sus familiares. ¿Dónde están los responsables, públicos y privados, de todo este entuerto? (sin omitir desde luego a Televisa, primero implicada en el armado del teatro mediático de la detención y ahora también en el de la liberación).
  • Hay quien dice que Cassez se ha usado como moneda de cambio contra el caso de Maude Bersini, ex esposa de Arturo Montiel, quien recientemente había, entre otras cosas, amenazado con denunciar casos de corrupción en el Estado de México (http://www.sinembargo.mx/13-01-2012/119494) en los que se encontrarían involucrados no pocos funcionarios de la actual Administración Pública Federal que fueron colaboradores de EPN en el gobierno de edomex y que este asunto fue “negociado” a partir de la reciente visita de EPN al presidente de Francia François Holland, cosa de la que por cierto muy poco se habla en los medios (el magistrado Ortiz Mena, especialista en cuestiones fiscales, no penales, es de familia originaria de Edomex y fue ingresado a la corte hace apenas unos días; fue su primer caso como ministro, pero su ponencia y voto, junto con el cambio de sentido de la resolución de la ministra Sanchez Cordero, decidieron la resolución). Además la liberación de Cassez se da el mismo día que se anuncia la asistencia de EPN a una cumbre latinoamericana convocada por la Unión Europea.

Todo esto le deja a la sociedad un mal sabor de boca, sienta un pésimo precedente, implica un grave riesgo para la percepción de seguridad, y por todo ello, los ministros de la Corte involucrados tienen que rendirle cuentas, o al menos le deben una explicación… Espero atento sus comentarios.

Renovarse o Morir: Alternativas para el ejercicio de la profesión de abogado en el siglo XXI

Una nota digna de reflexión par quienes ejercemos la profesión de abogados. Saludos cordiales. José Ramón González Chávez

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LOS NUEVOS TRABAJOS DEL FUTURO QUE OCUPARÁN LOS ABOGADOS

Por Tino Fernández

La presión de los clientes, la necesidad de hacer cada vez más con menos y los cambios organizativos llevan a que los despachos no serán nunca más como antes, y generan nuevos perfiles profesionales.

Cambia la profesión y también el mercado y el modelo de negocio y organización de los despachos. Los clientes presionan para bajar las tarifas y aumenta el nivel de competencia de las firmas legales, en las que se transforma la dinámica profesional. Las carreras se hacen más largas y los criterios son cada vez más duros. Ignacio

Bao, presidente mundial de Signium International, explica que la crisis y la preocupación por los costes tienen mucho que ver con esta evolución profesional que da lugar a nuevos roles y perfiles: “Se tiende a reducir los costes, el número de asociados intermedios y también de socios, aunque estos últimos son los que más se van a demandar por parte de los clientes. En este escenario surgirán nuevas salidas profesionales, que tendrán que ver con aquellos abogados que se incorporen a lo que se conoce como paralegal”.

Bao describe una situación en la que las facturaciones se irán reduciendo e importará cada vez más el margen: “Se trata de hacer lo mismo con más gente y a un coste más bajo”. En esto coincide con Richard Susskind, una especie de Nostradamus legal que en su día pronosticó algo tan simple como la generalización del uso del correo electrónico entre los abogados, cuando los aspectos tecnológicos eran algo inimaginable para una profesión más preocupada por cuestiones de confidencialidad y pérdida de relevancia.

En su último libro premonitorio, The End of Lawyers (El fin de los abogados), Susskind plantea cómo la inteligencia artificial, los sistemas de gestión del conocimiento o la eliminación de las restricciones regulatrorias revolucionarán la práctica profesional y darán lugar a nuevos trabajos para cubrir nuevas necesidades. Susskind cree que la eficiencia y la colaboración son las dos estrategias centrales que ayudarán al objetivo de “hacer más con menos”, el que parece ser el gran reto de muchas firmas legales.

Juan San Andrés, director de recursos humanos de Gómez-Acebo & Pombo, asegura que “hoy resulta insuficiente pensar que la calidad del servicio depende sólo de los buenos conocimientos jurídicos de cada cual. Hay que pensar en costes, en eficiencia… Y el servicio jurídico debe estar coordinado por alguien que se encarga del conjunto del proyecto, distinto de las áreas de práctica”. Ignacio Bao insiste en que hay una parte del negocio que se puede hacer sin tanta especialización. Si atendemos a la profesión de abogado en los despachos se advierte cómo crece el peso de la gestión administrativa (paralegal), hacia donde tiende a parar una masa excedentaria de abogados dedicada a cuestiones como la redacción preliminar de escritos o el seguimiento procesal.

Todos estos cambios dan lugar, según Susskind, a nuevos perfiles y roles como el curator legal o el ingeniero de conocimiento, el consejero de confianza, los gestores de riesgos legales –que se anticipan a los problemas jurídicos y trabajan con los usuarios finales para reducir la necesidad de servicios legales más costosos– y lo que denomina híbridos legales, que son básicamente roles multidisciplinares desempeñados por profesionales que proporcionan consejo legal sofisticado y que sirven de puente entre diversas especialidades.

Project manager Se trata de un rol –no un puesto– implantado ya plenamente en mercados como el estadounidense. Suele estar ocupado por un abogado de forma temporal. Juan San Andrés identifica esta tarea con lo que supone la gestión de proyectos tradicional en cualquier industria. El director de recursos humanos de Gómez-Acebo & Pombo recuerda que “los abogados son profesionales muy individualistas”. Y ese individualismo configura organizaciones peculiares en las que el nivel de confianza en las personas es menor que en otro tipo de empresas. Al ser profesiones con un alto nivel de competitividad se dan ciertas dificultades para el trabajo en equipo. San Andrés explica que “el cliente reclama cada vez más cooperación, y por eso es necesaria una figura que coordine: es el project manager. Sabe cuáles son las fuentes de costes y tendrá sin duda un papel decisivo en el futuro de los despachos”. Ingeniero en conocimiento legal Juan San Andrés recuerda que “muchas actividades y operaciones que hay que realizar para un cliente determinado se han hecho ya para otros. Es posible reutilizar el conocimiento, y es precisamente el ingeniero en conocimiento legal quien aumenta las posibilidades de dar el servicio a tiempo, y también facilita la posibilidad de reducir costes”. Susskind coincide en que “serán necesarios profesionales con un gran talento para gestionar y organizar las ingentes cantidades de contenidos legales complejos que deben ser analizados, destilados y empaquetados. Se trata de una línea de trabajo que implica una alta especialización y capacidades muy específicas”.

Curator legal También en relación con la gestión del conocimiento, Susskind cree que en la era de la inflación informativa (aunado a la hiper inflación jurídica) éste puede ser un rol interesante para muchos abogados. Los servicios de curator legal no son lo mismo que facilitar consejo legal personalizado a un cliente. Susskind explica que se trata de resolver problemas de una gran parte del público que ni siquiera detecta un problema legal cuando se le presenta.

Consejero experto de confianza Ese rol puede ser desempeñado por un socio que sea cercano a un consejero delegado. Esta función se identifica con la del asesor de confianza, un abogado experto cuyo consejo se valora no sólo en los aspectos jurídicos.

Los buenos gestores, un perfil que cotiza al alza el hecho de que las firmas de abogados tiendan cada vez más a profesionalizar la gestión, buscando a los mejores managers, tendrá consecuencias profesionales en los despachos de abogados. Parece evidente que la crisis y la competitividad fuerzan a tomar medidas como la bajada de precios. Esto no se puede hacer sin un análisis de costes y sin tener buenos gestores, porque una mala estrategia en este sentido puede llevar a la ruina a un despacho.

Lo que Richard Susskind llama el Legal Management Consultant tiene que ver, según Juan San Andrés, director de recursos humanos de Gómez-Acebo & Pombo, con aquel profesional que conoce las leyes, pero también el funcionamiento del negocio por dentro.

  • La revista Fortune elevaba recientemente las deficiencias de management al rango de grave problema, y aseguraba que éstas se encuentran en la base de las rotaciones y salidas de un número creciente de profesionales que trabajan en las firmas de abogados.
  • Las cuestiones que tienen que ver con el management van dejando de ser consideradas como una cuestión menor, o una tarea engorrosa que recae provisionalmente en determinados socios que la van rotando, porque se considera una actividad fuera del núcleo central del negocio.
  • En el momento actual, el management resulta decisivo. Los despachos valoran de manera creciente a quien se dedica a la gestión. Se les encomienda este tipo de tareas precisamente porque tienen capacidad de liderazgo y de motivar. Eso sí, en muchos casos se procura que los gestores no abandonen la práctica profesional ni dejen de estar relacionados con los clientes.

80% de los mexicanos en riesgo de pobreza: CONEVAL

80% DE LA POBLACIÓN, POBRE O EN RIESGO DE SERLO: CONEVAL

En espera de sus comentarios, notas, observaciones, reacciones, etc. saludos

José Ramón González Chávez

Entre 2010 y 2012 aumentó la pobreza en el país, al pasar de 52.8 millones a 53.3 millones de personas; que representa casi la mitad de la población en México. Según el reporte “Medición de la Pobreza”, presentado ayer por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el 45.5% de los mexicanos son pobres y 40.7 millones más (es decir 34.7%) son vulnerables y podrían caer en pobreza, ya sea por tener ingresos bajos o por no tener acceso a la educación, salud, vivienda o seguridad social. En 2010, la población vulnerable fue de 38.8 millones de personas, 1.9 millones de personas menos que en 2012.

Datos de los investigadores de este organismo aseguran que si las cifras no son mayores es debido al aumento de programas sociales y transferencias monetarias, particularmente el Seguro Popular, el programa Piso Firme y Oportunidades. El acceso a la seguridad social, sin embargo, observó retrasos en estos indicadores, ya que hubo un aumento de 2.2 millones de personas que no cuentan con un sistema de pensiones.

Según el Coneval, entre 2010 y 2012 aumentó la población cuyos ingresos estuvieron por debajo de la línea de bienestar, situada en mil 125 pesos por persona al mes en zonas urbanas y en 800 pesos en zonas rurales. La población más afectada por el incremento de la pobreza fue la menor de 18 años, la que vive en zonas urbanas, las personas con discapacidad y los adultos mayores, quienes presentan rezago educativo y falta de oportunidades laborales. Por otra parte, las zonas rurales fueron las que mejoraron más su calidad de vida, pues el porcentaje de pobreza decreció de 64.9% a 61.6%, de 17.2 millones a 16.7 millones. También, 300 mil mexicanos indígenas superaron sus condiciones de marginación, detallan. En cambio, el número de mexicanos en pobreza que viven en zonas urbanas aumentó en un millón de personas.

En estos dos años las personas que no fueron capaces de adquirir la canasta básica alimentaria también aumentaron, al pasar de 23.1 millones de personas en comparación con los 21.5 millones de habitantes en 2010; medida sólo por ingreso; en tanto que la pobreza de capacidades —quienes no pueden cubrir sus gastos en salud y educación— aumentó a 32.9 millones, 2.4 millones de personas más. Se reducen carencias sociales

Gonzalo Hernández Licona, secretario ejecutivo del Coneval, aseguró durante la presentación ayer de este informe que “lo relevante es que a nivel nacional hubo una reducción de carencias sociales, como el acceso a la salud, el acceso a la vivienda y son elementos para la mejora social; pero hubo un incremento de la población por ingresos bajos y un aumento de la población en carencia en la seguridad social, en esta ocasión las mayores coberturas básicas no lograron compensar la problemática del ingreso y por eso el aumento de la pobreza en número de población”. Explicó que “a México le falta mucho por hacer en crecimiento económico, en reducir la informalidad y aumentar la productividad; ya que la pobreza va más allá de la política social y no nos ha ido bien en el tema económico”.

Según este reporte, en los últimos cuatro años la pobreza se ha incrementado en 3.8 millones de personas. A nivel nacional, agrega, sólo 23.2 millones de personas, 19.8%, son consideradas como “no pobres o no vulnerables”. Según el estudio, los cinco estados con la mayor reducción de la pobreza fueron Tabasco, con 7.4 puntos; Zacatecas con 6 puntos; Campeche con 5.8% de reducción; Oaxaca con 5.1% y Veracruz con 4.9 puntos menos de población en condiciones de marginación. Las entidades que empeoraron sus niveles de pobreza fueron: Nayarit, con un incremento de 6.3%; Querétaro con un incremento de 4.2%; Puebla con 3 puntos más; Jalisco con 2.7% de aumento y el Estado de México, con 2.4%. En pobreza extrema el estado con más población es Chiapas con un millón 629 mil personas viviendo bajo estas condiciones. Sin embargo, a nivel nacional en estos dos años el número de personas en marginación extrema se redujo de 11.3% a 9.8%; el número promedio de carencias sociales también disminuyó de 3.8 a 3.7. Sobre las carencias, la que más mejoró fue el acceso a los servicios de salud y aunque en 2010 ya se había registrado un incremento; para 2012, 8.2 millones de personas más ya contaban con el servicio.

También se reportó avances en las carencias por vivienda, pasando de 15.2% a 13.6%. John Scott, consejero académico del Coneval, dijo que existen retos en la política de desarrollo social, “en seguridad social vemos que no hay avances en los últimos dos años, un reto muy importante que no se ha resuelto es la pensión de los adultos mayores y esto indica que se necesita una reforma mucho más amplia para lograrlo”. En la presentación explicó que hay avances en vivienda y educación.

A 40 años de la Carta de México por la Defensa del Patrimonio Cultural

Por José Ramón González Chávez

¿Qué se ha hecho desde entonces (gobierno y sociedad) para convertirla en hechos y actos concretos?

¿Qué necesita para ponerla al día y estar acorde a los requerimientos actuales y futuros?

Quedo atento a sus comentarios, sugerencias, reflexiones, etc. Saludos JRG

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CARTA DE MÉXICO

EN DEFENSA DEL PATRIMONIO CULTURAL

(1976)

El proceso mundial en curso presenta dos tendencias generales mutuamente opuestas cuya comprensión es de importancia crucial para la defensa de los valores humanos, tales son:

En primer lugar: una tendencia homogeneizadora que amenaza uniformar los modos de ser, de hacer y de sentir de todos los pueblos de la Tierra, con la consecuente pérdida de las características distintivas que los singularizan y les permiten expresarse a través de la creatividad propia.

En segundo lugar, una tendencia diversificadora, que apenas empieza a manifestarse a través de la creciente resistencia de los pueblos oprimidos a su avasallamiento cultural.

Frente a estas fuerzas en conflicto, cumple señalar que el patrimonio cultural humano comprende tanto las creaciones heredadas del pasado, que deben ser identificadas, defendidas y preservadas, y también principalmente la protección de la herencia viva de técnicas tradicionales, habilidades artísticas, de sensibilidades estéticas, de creencias y comprensiones a través de las cuales los pueblos actuales se expresan.

En el plano cultural, es aterradora, la amenaza de que sólo entreguemos a nuestros nietos bodegas museológicas llenas de las creaciones de nuestros abuelos. Es decir, que por la acción destructiva directa y por inacción en la defensa de los requisitos necesarios para el ejercicio de la creatividad, privemos de la herencia a nuestros sucesores de lo que el hombre tiene de más noble: su capacidad de rehacerse a sí mismo en libertad y de la capacidad de expresarse en múltiples formas.

Esta amenaza no es una quimera, toda vez que se concreta tanto por la acción de diversos medios modernos de comunicación de amplitud mundial que erosionan las energías creativas locales de todos los pueblos como por la explotación de su trabajo y la mercantilización del turismo, además de otras formas de agresión que avasallan y corrompen las comunidades humanas más creativas.

Nuestra esperanza de que la creatividad humana se salve, reside tan sólo en las referidas resistencias que empiezan a esbozarse en los pueblos dominados. Pero estas esperanzas sólo podrán florecer si los estados por fin admiten que el interés de sus pueblos no está en la homogeneización, sino en aceptar la pluralidad de culturas dentro del contexto de la nación.

Considerando que diversos organismos, nacionales e internacionales, han venido pronunciándose por la salvaguarda del patrimonio cultural con la debida conciencia del peligro en que se encuentra, sentimos la necesidad de ampliar y enriquecer estos enunciados, incorporando a esta salvaguarda todos los productos de la creatividad humana. Identificamos al patrimonio cultural de un país en el conjunto de los productos artísticos, artesanales y técnicos; de las expresiones literarias lingüísticas y musicales; de los usos y costumbres de todos los pueblos y grupos étnicos, del pasado y del presente y reivindicamos la necesidad y la urgencia de aplicar una política social y cultural que tienda a reconocer y salvaguardar dicho patrimonio en todos sus aspectos.

Por tanto es vital reconocer que para el propio desarrollo nacional autónomo es indispensable:

Primerodefender las condiciones de creatividad de cada comunidad humana diferenciada.

Segundocolocar al servicio de dicha pluralidad necesaria todos los recursos que ofrecen la tecnología moderna de comunicación de masas, en lugar de permitir que ésta siga actuando como factor de pérdida de identidad cultural.

Tercero, comprender que es indispensable incluir en todos los programas de desarrollo nacional y regional una preocupación activa por la defensa del patrimonio cultural, representado tanto por las creaciones heredadas del pasado, como por el legado de talentos y capacidades creativas en las poblaciones vivientes.

Cuarto, que los países de composición multiétnica deben reconocerse orgullosamente como tales y estructurarse de formo que no se ejerza opresión sobre los pueblos que los integran.

Quintoasegurar a todas las comunidades étnicas el pleno derecho al uso y cultivo de su propio idioma, instrumentándolas para que sean capaces de escribirlo y expresarse en él.

Sextogarantizar a cada una de las comunidades los medios de conservar y, desarrollar en libertad, su patrimonio cultural y defenderlo contra las presiones deformadoras de la mercantilización del turismo y de otras formas de agresión.

Séptimoreconocer que las realizaciones de los pueblos están íntimamente vinculadas a esas percepciones y relaciones específicas con la naturaleza y que en consecuencia, ésta también integra el patrimonio cultural de la humanidad, siendo indispensable que las políticas de desarrollo no limiten o destruyan la posibilidad de estas formas de usos racionales del ambiente.

Con el objeto de lograr una más adecuada y completa defensa del patrimonio cultural y en garantía de su supervivencia y vitalidad, es de fundamental importancia la toma de conciencia por parte de las propias comunidades del valor de su tradición cultural. Esto sólo se puede obtener a través de un progresivo y siempre más hondo conocimiento del carácter y de los elementos constitutivos del patrimonio mismo, mediante una investigación continua que comprometa la participación de la propia población local. Es también indispensable que esta documentación y sus resultados sean devueltos a la comunidad como un instrumento de defensa de la autenticidad y protección de su patrimonio.

México 12 de agosto de 1976

El Cine Nacional: Patrimonio Cultural de los Mexicanos

Ponencia de mi factura que sera publicada en la memoria del II Festival Internacional de Cine del Centro Hisotrico de Toluca. Espero con atención sus comentarios, reflexiones, reacciones, preguntas, etc. Saludos JRG

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EL CINE MEXICANO: UNA MIRADA DESDE

EL DERECHO DEL PATRIMONIO CULTURAL

Por José Ramón González Chávez

PARTE I: Contexto.

El patrimonio cultural es la evidencia de la evolución en el tiempo y el espacio de todo grupo social, las modificaciones creativas a su entorno y su paso por la vida. En tal sentido, se conforma no solo con las creaciones palpables, materiales, sino también y sobre todo, con lo que proviene de la vida social, lo que se conserva con todo y sus fusiones y recreaciones; con sus penas, alegrías y esperanzas; con la tradición, es decir, de lo que ya se trae, lo colectivamente valioso que se ha mantenido con el tiempo y que está más allá de lo meramente físico o material, elementos todos ellos capaces de ser capturados, unificados y comunicados por el cine.

Existen creaciones cinematográficas producidas o coproducidas por México, que independientemente de sus cualidades formales de orden histórico, económico o técnico, deben formar parte de nuestro patrimonio cultural por el valor inmaterial que contienen y transmiten, lo que permitiría que tales obras pudieran ser preservadas y difundidas con tal carácter, estableciendo reglas necesarias para su uso adecuado. Darles esta calidad podría ser muy importante, no solo por razones vinculadas al desarrollo del sentimiento de identidad nacional -ya de por sí válidas- sino por el soporte e impulso que esto puede dar al cine mexicano como industria, a nivel nacional, latinoamericano y mundial. 

¿Cómo lograrlo?

Precisemos antes, desde el punto de vista jurídico, algunos conceptos fundamentales:

Concepto de Cultura.

Los instrumentos de derecho internacional reconocidos por el Gobierno Mexicano, forman parte de nuestro marco jurídico fundamental. En tal sentido, la UNESCO define formalmente el término Cultura como …“el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”[1].

La Doctrina es también fuente primordial de lo jurídico, y en tal sentido, Guillermo Bonfil Batalla, la define como el “Conjunto de símbolos, valores, actitudes, habilidades, conocimientos, significados, formas de comunicación, organizaciones sociales y bienes materiales, que hacen posible la vida de una sociedad y le permiten transformarse y reproducirse como tal, de una generación a las siguientes” [2].

Concepto de Patrimonio.

Procede del latín patrimonium, término compuesto por las palabras patri (pater, padre) y onium (‘recibido de’), que significa en su conjutno “lo recibido por línea paterna” [3]. Se remonta al derecho romano antiguo, donde implicaba la pertenencia más que a una persona, a la familia. Por ende, tiene que ver con la herencia, ya sea individual o colectiva, trátese en este último caso los derechos adquiridos de manera consuetudinaria por una determinada comunidad o grupo social, ya sea de una familia, un grupo social, una nación, un grupo de naciones o de la humanidad entera.

Visión Materialista.

A partir del liberalismo, el derecho napoleónico transforma radicalmente el concepto de patrimonio, convirtiéndose en un conjunto más que de bienes, de derechos y obligaciones, susceptibles de ser valorados en dinero, inherentes a una persona individual o colectiva, connotación que ha impactado de manera muy importante el concepto de patrimonio cultural hasta nuestros días.

Lo anterior se refleja con toda claridad en la definición que sobre patrimonio da la Academia de la Lengua Española: “Conjunto de bienes propios de una persona o de una institución, susceptibles de estimación económica. (Patrimonio de la Iglesia; patrimonio del Estado; patrimonio histórico-artístico, conjunto de edificios, yacimientos arqueológicos, obras de arte, objetos y documentos de interés científico, histórico o artístico de un país)”, y a causa de la cual el patrimonio cultural adquiere una connotación preponderantemente pecuniaria.

Visión Consuetudinaria o Axiológica.

En contraposición a esta postura -a la que por cierto se suma actualmente gran cantidad de especialistas del tema-, existe otra corriente, desarrollada por autores como Teixeira Coelho [4], que considera que el Patrimonio Cultural debe ser definido como el “conjunto de bienes muebles e inmuebles existentes en el país cuya conservación sea de interés público, ya sea por su vinculación a hechos memorables o por su excepcional valor arqueológico o etnográfico, bibliográfico o artístico” [5].

Esta concepción implica un avance, pues suma al aspecto material o pecuniario, el que podemos denominar consuetudinario, al contemplar los dos requisitos indispensables que la costumbre debe tener para ser considerada por un grupo social fuente primordial de lo jurídico:

1) La práctica continuada en el tiempo (inveterada consuetudo); y

2) El reconocimiento generalizado de que dicha práctica tiene un alto valor intrínseco que es indispensable mantener y observar (opinio iuris seu necesitatis).

Con ello, lo intangible del patrimonio deja de ser una abstracción y se convierte en algo jurídicamente determinable, clasificable, exigible y en su caso, sancionable.

Concepto de Patrimonio Cultural Inmaterial.

Es el conjunto de derechos y obligaciones compuesto por el patrimonio intelectual, las tradiciones, los usos, las costumbres, el lenguaje (oral, escrito, gestual), patrones de conducta, expresiones artísticas, imágenes, geografías, paisajes urbanos, formas de ver y vivir la vida, transmitidas de generación en generación, que pertenecen a una determinada comunidad y le permiten diseñar su rostro, reconocerse a sí misma y ante los demás, y así establecer la importancia y la trascendencia de esa identidad propia ante el mundo, en el contexto global.

Los productos cinematográficos y su integración al patrimonio cultural inmaterial.

El cine es quizá la única forma de expresión artística cuyos productos, además de ser comercializables, son capaces de capturar esas prácticas, usos y costumbres; actitudes y formas de expresión escrita, oral y gestual; geografías, arquitecturas y paisajes urbanos; músicas, danzas y formas, compendiarlas y contenerlas de manera organizada, sistemática en unidades creativas, que si bien nacen con un propósito a la vez económico e intelectual, por el valor de sus contenidos y el reconocimiento generalizado a lo largo del tiempo, son susceptibles de integrarse a lo que podemos denominar lo mexicano, aquello que nuestros ancestros precoloniales denominaban el “mexicayotl”, y que ante las circunstancias actuales en nuestro país, nuestra región latinoamericana y el mundo, exigen una revisión, bajo la premisa de que en la realidad hipermoderna que nos ha tocado vivir, “no hay nada nuevo, pero todo es diferente” [6].

Patrimonio Cultural inmaterial y Globalización.

Uno de factores determinantes para comprender el patrimonio cultural en la actualidad y la forma de regularlo internamente y a nivel internacional, sobre todo en su aspecto intangible, es el concepto de globalización; contradicción en sí mismo, tal como lo advirtiera Habermas desde hace tiempo[7], ya que por un lado, implica un notable riesgo, dada la superposición de modelos de otros países o fuertes grupos e intereses extranjeros o multinacionales sobre los países más vulnerables; pero a la vez, permite igualmente –quiéralo o no- a través de conceptos ambiguos y maleables como el de diversidad y el de multiculturalismo, el reconocimiento social cada vez mayor la identidad propia y, con ello, la adquisición de instrumentos que nos permitan conocer de dónde venimos, quiénes somos, a dónde vamos, y así comprender y gobernar adecuadamente los entornos cambiantes de nuestra vida colectiva como nación, previniendo y enfrentando sus desafíos, para luego entenderla y asumirla como una pieza imprescindible del gran mosaico que constituye la humanidad.

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NOTAS AL PIE DE PÁGINA:

[1] http://cccalaflor.blogspot.mx/2006/09/definicin-de-cultura-segn-la-unesco.html

[2] Bonfil Batalla, Guillermo. “De culturas populares y políticas culturales”, en “Culturas populares y política cultural”, México, MNCP/SEP, (1982). 

[3] Friedrich Engels: “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, cap. VI La Gens y el Estado en Roma. Obras maestras del pensamiento contemporáneo. Ed. Planeta 1992. 

[4] Teixeira Coelho. “Diccionario de Políticas Culturales”. CNCA / CNDCR, Secretaría de Cultura de Jalisco, ITESO. México, (2000).

[5] Decreto Ley 25 promulgado en el Estado Novo, Brasil. 

[6] Z. Bauman. “La globalización. Consecuencias humanas”. México, DF. F.C.E. 1999. p. 132 

[7] Jürgen Habermas. “Problemas de legitimación en el capitalismo tardío”. Barcelona, Cátedra. 1999. p. 68 

PARTE II: Elementos para la construcción de un marco jurídico del Patrimonio Cultural Intangible que permita la integración de obras cinematográficas susceptibles de ser consideradas como Patrimonio Cultural de México.

Resulta impostergable llevar a cabo un análisis serio del conjunto de ordenamientos, disposiciones y normas que regulan el patrimonio cultural intangible, específicamente el relacionado con la actividad cinematográfica, así como un análisis de derecho comparado que genere información sobre lo que están haciendo otros países en la materia.

A)   Marco Internacional.

Organismos como la UNESCO, han reconocido al patrimonio cultural inmaterial –y dentro de él, por supuesto se entiende incluida la producción cinematográfica- como crisol de la diversidad cultural y garante del desarrollo sostenible. Por ello, han decidido asumir el compromiso de protegerlo ante los embates de ese aspecto colonizador de la globalización, pero también impulsar a los estados miembros al establecimiento de una identidad propia ante sí y ante el mundo.

Lo anterior, se ha venido instrumentando al aplicar diversas medidas tendientes a la identificación, documentación, investigación, preservación, protección, promoción, valoración, transmisión y revitalización de su respectivo patrimonio cultural, bajo la premisa condicional de que el éxito en este esfuerzo dependerá en gran medida de tres factores:

1) El reconocimiento por parte de la sociedad del valor que implica la preservación de su patrimonio cultural;

2) La identificación de dicha sociedad con los elementos que deben componer su patrimonio cultural; y

3) El compromiso asumido por población y gobierno para colaborar de manera objetiva a su preservación y difusión, tanto interna como hacia el mundo.

Muestras recientes de acciones concretas dirigidas a la preservación del patrimonio cultural inmaterial pueden apreciarse en manifestaciones locales como el flamenco; nacionales como la cocina mexicana, la francesa y la de otros países; o incluso regionales, como la dieta mediterránea, cuyos argumentos para llegar a adquirir tal reconocimiento habría que estudiar para construir que requiere el cine mexicano para adquirir ese estatus.

B)   Marco Nacional.

En materia de cultura y en especial de patrimonio cultural intangible, el Derecho mexicano (me refiero no solo a la legislación, sino a todas las demás fuentes de producción jurídica como las normas internacionales, la jurisprudencia, la doctrina, las prácticas reconocidas formalmente, etc.) requiere de un esfuerzo serio de sistematización, actualización, creación, precisión y llenado de lagunas. Sin perjuicio de ello, vale decir que en lo referente a la actividad cinematográfica, este esfuerzo es urgente.

B.1. Constitución Federal [1].- Establece algunos derechos fundamentales (diversidad cultural, derecho a la cultura y su difusión, libertad de trabajo y de expresión apoyada en las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs), planeación democrática)y atribuciones de órganos del poder público (facultades del congreso y la Asamblea legislativa del D. F. en material cultural), que relacionados con la actividad cinematográfica podrían sustentar el establecimiento de un catálogo de obras cinematográficas susceptibles de ser consideradas integrantes del patrimonio cultural inmaterial de México.

No obstante, algo digno de resaltar es que en nuestro texto constitucional aún brilla por su ausencia la definición de cultura y de patrimonio cultural, que le daría un sentido jurídico objetivo a dichos términos, permitiendo con ello establecer con claridad derechos y obligaciones, tan importantes como ya veíamos para integrar el patrimonio, así como precisar el diseño, operación y evaluación de políticas públicas, programas, mecanismos y acciones concretos en la materia.

B.2. Leyes federales y estatales. En este ámbito, la situación es más compleja, por ejemplo.

  • No existe una Ley Federal de Cultura, reglamentaria del artículo 4º constitucional en su párrafo respectivo, indispensable para:
  • La definición, defensa, protección y promoción del patrimonio cultural, incluyendo el patrimonio cultural inmaterial y la forma y términos de uso de las TICs en estos aspectos;
  • La creación y actualización de instituciones y organismos vinculados al tema, que establezcan con claridad sus atribuciones y mecanismos de planeación, programación coordinación, evaluación y transparencia y acceso a la información, así como los medios para articular e instrumentar las normas y compromisos internacionales suscritos por el Estado mexicano con los propios requeridos a nivel nacional en la materia;
  • La actual ley federal de cinematografía, al igual que las referentes al patrimonio cultural material (el tema del patrimonio cultural inmaterial aún no está presente), datan de hace más de 40 años y por lo mismo omite aspectos fundamentales del estudio, la creación, preservación y difusión del patrimonio inmaterial, incluyendo por supuesto, las obras cinematográficas.

B.3. Organismos:

  • El organismo a cargo de la cultura y el patrimonio cultural material e inmaterial (Conaculta) carece de Personalidad Jurídica, por lo que en términos formales solo tiene –como su nombre lo indica- carácter consultivo, si bien se dedica a actividades de información y promoción, sin mencionar las de pretendido control operativo, programático, etc. de sus instituciones aparentemente sectorizadas. Su patrimonio inmaterial publicado incluye solo expresiones locales y sus criterios formales de composición no se encuentran determinados. El organismo encargado de la preservación del patrimonio cultural (Comisión Nacional) es prácticamente inexistente[2].

Otros instrumentos y proyectos.

Existen algunos documentos y textos que podrían apoyar o abonar al diseño de los procedimientos, mecanismos y órganos y sectores sociales que intervendrían en la preparación de eventuales proyectos de declaratoria:

  • Carta de México en Defensa del Patrimonio Cultural (1976) [3]: A 37 años de haber sido suscrita, el fondo de sus contenidos mantiene una vigencia sorprendente por lo que sería interesante rescatarlos y ponerlos al día para emitir una nueva versión. 
  • Los considerandos de los proyectos de iniciativas de leyes de cultura, Federal y de las Entidades federativas (no todas tienen ley de cultura) así como argumentos de instituciones actuales.

Todos estos aspectos deben ser tomados en cuenta, precisados y formalizados a través de ajustes constitucionales y una propuesta de iniciativa de Ley Federal de Cultura, pues constituyen la base a la creación y modificación de instrumentos jurídicos derivados (decretos, reglamentos, acuerdos, etc.), de tal suerte que pueda crearse un entramado jurídico articulado y útil para planear, operar y evaluar políticas públicas, programas y acciones en la materia, aunque cabe remarcar que ante todo, la creación de este entramado debería constituir para el gobierno y los sectores sociales involucrados en una política pública en sí.

Inclusión de obras cinematográficas dentro del patrimonio cultural inmaterial de México, como proyecto viable, posible y realizable.

Ante este panorama ¿es posible pensar en la factibilidad real de lograr que ciertas obras cinematográficas sean reconocidas nacional e internacionalmente como patrimonio cultural inmaterial de México?

Pensamos que sí, aunque para ello resulta imprescindible:

1)    Hacer alarde de orden, de organización y ante todo, de criterio jurídico político, empleando los acuerdos y compromisos internacionales, del mismo modo como se ha hecho para las declaratorias de Patrimonio Nacional o de la Humanidad de otras manifestaciones del arte y la cultura, como la danza, la gastronomía, la música;

2)    Abrevar de la experiencia de otros países con sistema jurídico similar al nuestro e importante patrimonio cultural como en Europa Francia y España y en nuestra región continental como Perú y Colombia;

3)    Aprovechar la actual coyuntura política nacional de apertura a estos temas;

4)    Hacer un trabajo importante de sensibilización y aculturación respecto de la importancia económica y cultural de incluir las obras cinematográficas dentro del patrimonio cultural de México, a través de una participación real, organizada y efectiva de los distintos sectores que intervienen en el medio, así como de la sociedad civil, medios de comunicación, redes de información, etc., no solo en México, sino también entre la población mexicana e hispana en EUA y en Latinoamérica.

5)    Dejar claro para todos, que esta declaratoria es independiente y por lo tanto deja a salvo los derechos y obligaciones quienes han creado, producido o comercializado dichas obras. Que su fin no es expropiatorio, sino de promoción y difusión de este acervo que por sus características contiene y preserva los rasgos característicos de lo nuestro ante nosotros mismos y ante el mundo.

Por su propia naturaleza y características, la cuestión de declarar obras cinematográficas como patrimonio cultural inmaterial de México va más allá del enriquecimiento de la identidad nacional y del aspecto cultural de nuestra soberanía; es también un asunto de economía y de desarrollo sustentable, ambos elementos inseparables de nuestra seguridad, nuestro bienestar y nuestra trascendencia como sociedad, fines primeros y últimos de la organización política desde sus orígenes y de nuestro Estado Constitucional de Derecho actual y futuro.

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NOTAS AL PIE DE PÁGINA:

[1] Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1.pdf

[2] http://sic.conaculta.gob.mx/ficha.php?table=presencia_conaculta&table_id=216

[3] http://www.mcu.es/patrimonio/docs/MC/IPHE/Biblioteca/CARTA_DE_MEXICO.pdf

“Yo Acuso” de Emile Zolá: un paradigma en la lucha contra la injusticia

Por José Ramón González Chávez

Hablando sobre jóvenes y justicia, les presento un documento que integra el famoso texto “Yo acuso” de Emile Zolá, que le costara materialmente la vida, pero que a cambio cerrara con broche de oro su paso a la inmortalidad.

La materia del texto es el caso Dreyfus, que le mostró a la humanidad como el no reconocimiento de un error de impartición de injusticia por parte del poder público, no genera más que una injusticia mayor, entre otros monstruos.

El texto está compuesto de distintas cartas y escritos, entre los que se encuentra este que aquí les público, denominado “Carta a los Jóvenes” de cuya lectura se descubren pasajes de sorprendente actualidad. Espero que sea de su interes. Saludos.

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Nota sobre el caso Dreyfus

En 1894, los servicios de contraespionaje (Service de Renseignements) del Ministerio de la Guerra francés interceptan un documento dirigido al agregado militar alemán en París, Schwartzkoppen, en el que se menciona en nota manuscrita el anuncio del envío de informaciones concretas sobre las características del nuevo material de artillería francés. El riesgo de escándalo es más preocupante que la propia filtración; había, pues, que encontrar a un culpable. Basándose en el escrito, los expertos comparan letras de los oficiales del Estado Mayor y concluyen que el capitán Alfred Dreyfus, de treinta y cinco años, judío y alsaciano, es su autor. El 15 de octubre de ese año Dreyfus es arrestado, juzgado por un consejo de guerra y declarado culpable de alta traición.

Pese a las declaraciones de inocencia del acusado (declaraciones que no se hacen públicas), se condena a Dreyfus a la degradación militar (enero de 1895) y a cumplir cadena perpetua en la isla del Diablo, en la Guayana francesa. Durante el juicio, el general Mercier, ministro de la Guerra, expresa sus convicciones a la prensa y comunica al tribunal que existen pruebas «abrumadoras» de la culpabilidad de Dreyfus, pruebas que no puede mostrar porque pondrían en peligro la seguridad de la nación. Hasta ese momento, nadie duda de la existencia de dichas pruebas. Únicamente la familia de Dreyfus, convencida de su inocencia, habla de error judicial y busca apoyos entre los politicos y la prensa para conseguir la revision del juicio.

En marzo de 1896, el nuevo responsable del Service de Renseignements, el coronel Picquart, descubre un telegrama dirigido por el agregado militar alemán Schwartzkoppen a un oficial francés de origen húngaro, el comandante Esterhazy; el telegrama no deja dudas de que este ultimo es el informador de Schwartzkoppen en el Estado Mayor francés. La letra de Esterhazy, que se parece a la de Dreyfus, es, sorprendentemente, muy similar a la del famoso escrito. Picquart informa a sus superiores y expresa su convicción de que fue un error atribuir el escrito a Dreyfus. El Estado Mayor destina a Picquart a la frontera del este y, posteriormente, a Túnez. Los tribunales militares, dominados por camarillas de extrema derecha y antisemitas, se niegan a revisar el caso Dreyfus y tratan de sofocar el escándalo, pero no logran evitar que algunos rumores alerten a personalidades de la izquierda.

En 1897 -con la ayuda del periodista Bernard Lazare, del senador Scheurer-Kestner y del diputado Joseph Reinach-, Mathieu Dreyfus, hermano de Alfred, promueve una campaña en Le Figaro para exigir que se investigue a Esterhazy y se revise el juicio de 1894. La extrema derecha reacciona de inmediato. Indignado, Émile Zola, próximo a la izquierda radical y a grupos socialistas, entra en liza. La campaña de Le Figaro rompe la conspiración de silencio.

En diciembre de 1897, Esterhazy, cuya letra es idéntica a la de los facsímiles del escrito que la prensa ha reproducido, es inculpado y comparece ante un tribunal militar; contra todo pronóstico, los jueces lo absuelven en enero de 1898, al tiempo que el presidente del Consejo de Ministros, Méline, rechaza la revision del caso Dreyfus: «El caso Dreyfus no existe». Zola, consciente de los riesgos que corre, plantea la cuestión ante la opinion pública en su célebre carta al presidente de la República, titulada «Yo acuso» y publicada el 13 de enero en L’Aurore. Ese mismo día, la policía detiene al teniente coronel Picquart. La polémica enardece al país y se desencadenan las hostilidades entre la derecha militarista y la izquierda socialista o radical, entre las corrientes nacionalistas antisemitas y los defensores del Derecho, entre el integrismo católico y los adalides del libre pensamiento. Llueven insultos y críticas sobre Zola. En estas circunstancias, aparece, ya en su sentido moderno, la expresión «los intelectuales», que emplearon los antidreyfusards (Barrès, Drumont, Leon Daudet, Pierre Loti, Jules Verne…) contra los dreyfusards (Zola, Gide, Proust, Péguy, Mirbeau, Anatole France, Jarry, Claude Monet…).

Del 7 al 23 de febrero de 1898, Zolá, amenazado de muerte por los grupos de extrema derecha, comparece ante un tribunal, acusado de difamar a los oficiales y personalidades que había denunciado en su «Yo acuso». Se le declara culpable y se le condena a un año de cárcel, a pagar tres mil francos de multa y se le despoja de la Legión de Honor. Tras recurrir la sentencia, el tribunal de instancia vuelve a condenarle, esta vez, sin embargo, en rebeldía, pues Zola, temiendo por su vida, se ha exiliado en Inglaterra. Semanas después de este segundo juicio, se confirma que el documento que se utilizó para comprometer a Dreyfus en el juicio de 1894 era falso; lo había confeccionado un oficial del Service de Renseignements, el coronel Henry, quien confiesa su culpabilidad el 30 de agosto y el 31 se suicida en la cárcel. El Tribunal Supremo, que había empezado a revisar el expediente Dreyfus en junio, ordenó la revisión del caso.

Zola, pese a la confirmación de la sentencia condenatoria, regresa de su exilio en junio de 1899; el Gobierno renuncia a tomar medidas contra él. Entre agosto y septiembre de ese año, Dreyfus, trasladado a Francia, se somete a un segundo juicio y de nuevo le condenan los tribunales militares, que no acceden a reconocer el error judicial que se cometió en 1894; el 19 de septiembre, el presidente de la República, Loubet, indulta a Dreyfus. Puesto en libertad, gran parte de la opinión pública considera que debe, además, reconocerse su inocencia. Hasta el 12 de julio de 1906 no obtendrá Dreyfus la rehabilitación en el ejército. Cuatro años antes, la noche del 28 al 29 de septiembre de 1902, de regreso a París tras sus vacaciones en Médan, Emilio Zola muere asfixiado en su casa, debido a las exhalaciones de una chimenea. Desde 1898, Zola había recibido numerosas amenazas de muerte, pero este «caso» nunca llegó a esclarecerse. Dreyfus, por su parte, falleció en 1935 ocupando un alto cargo oficial. Quedaron dudas sobre su inocencia hasta la publicación de los Carnets de Schwartzkoppen en 1930: Dreyfus inocente, Esterhazy culpable.

CARTA A LA JUVENTUD

Emile Zolá

(Este texto apareció publicado como folleto y se puso a la venta el 14 de diciembre de 1897)

Como no encontré ningún periódico dispuesto a aceptar mis artículos, y además deseaba sentirme del todo libre, proyecté continuar mi campaña mediante una serie de folletos. Primero quise lanzarlos un día fijo, con regularidad, uno por semana. Después preferí controlar las fechas de publicación, de modo que pudiese elegir el momento a intervenir según los temas y sólo los días que me parecieran útiles.

¿Adónde vais, jóvenes, adónde vais, estudiantes que corréis en grupos por las calles, manifestándoos en nombre de vuestras iras y de vuestros entusiasmos, sintiendo la necesidad irresistible de lanzar públicamente el grito de vuestras conciencias indignadas?

¿Vais a protestar contra algún abuso del poder, han ofendido vuestro anhelo de verdad y equidad, ardiente aún en vuestras almas jóvenes, almas que ignoran los arreglos políticos y las cobardías cotidianas de la vida?

¿Vais a reparar una injusticia social, vais a poner la protesta de vuestra juventud vibrante en la balanza desigual donde, con tanta falsedad, se pesa el sino de los afortunados y de los desheredados de este mundo?

¿Vais, para defender la tolerancia y la independencia de la raza humana, a silbar a algún sectario de la inteligencia, de estrecha mollera, que ha pretendido conducir vuestras mentes liberadas hacia el antiguo error proclamando la bancarrota de la ciencia?

¿Vais a gritar, al pie de la ventana de algún personaje esquivo a hipócrita, vuestra fe inquebrantable en el porvenir, en ese siglo venidero que representáis y que ha de traer la paz al mundo en nombre de la justicia y del amor?

«¡No, no! ¡Vamos a abuchear a un hombre, a un anciano que, tras una larga vida de trabajo y de lealtad, imaginó que podía sostener impunemente una causa generosa, que podía querer que se hiciera la luz y se reparara un error, por el mismo honor de la patria francesa!»

¡Ah!, cuando yo era joven, vi cómo se estremecía el Barrio Latino con las orgullosas pasiones de la juventud, el amor a la libertad, el odio a la fuerza brutal que aplasta cerebros y oprime almas. Lo vi, bajo el Imperio, entregado de lleno a su esforzada labor de oposición, a veces incluso injusto, pero siempre por un exceso de amor a la libre emancipación humana. Silbaba a los autores gratos a las Tullerías, se ensañaba con los profesores cuyas enseñanzas le parecían sospechosas, se alzaba contra cualquiera que se declarase en favor de las tinieblas y de la tiranía. En él ardía el fuego sagrado de la hermosa locura de los veinte años, cuando todas las esperanzas son realidades, cuando el mañana aparece como el triunfo indudable de la Ciudad perfecta.

Y si nos remontáramos más atrás en esta historia de las nobles pasiones que han alzado a la juventud de las universidades, veríamos a ésta siempre indignada ante la injusticia, estremecida y sublevada a favor de los humildes, de los abandonados, de los perseguidos, contra los crueles y los poderosos. Se ha manifestado en favor de los pueblos oprimidos, ha abrazado la causa de Polonia, de Grecia, se ha erigido en defensora de cuantos sufrían, de cuantos agonizaban bajo la brutalidad de una masa o de un déspota. Si corría la voz de que el Barrio Latino estaba en ascuas, no había duda de que detrás ardía una llama de justicia juvenil, ajena a precauciones, que acometía con entusiasmo obras dictadas por el corazón. ¡Y qué espontaneidad entonces, qué torrente desbordado corría por las calles!

Ya sé que hoy el pretexto sigue siendo la patria amenazada, Francia entregada al enemigo vencedor por una pandilla de traidores. Yo sólo le pregunto al país dónde podremos encontrar la clara intuición de las cosas, la sensación instintiva de lo que es verdad, de lo que es justo, como no sea en esas almas nuevas, en esos jóvenes que nacen a la vida pública y a quienes nada debería ofuscar su razón recta y buena. Que los políticos deteriorados por años de intriga, que los periodistas desequilibrados por todas las componendas de su oficio puedan aceptar las mentiras más impúdicas, puedan hacer la vista gorda ante abrumadoras evidencias, es explicable, comprensible. Pero ¿la juventud? Muy gangrenada ha de estar para que su pureza, su candor natural no se reconozca a simple vista en medio de los inaceptables errores y no se enfrente directamente a lo que es evidente, a lo que está claro, luminoso como la luz del día.

La historia es sencilla. Han condenado a un oficial y a nadie se le ocurre sospechar de la buena fe de sus jueces. Lo han castigado siguiendo el dictado de sus conciencias, basándose en pruebas que creyeron veraces. Después, un día, sucede que un hombre, que varios hombres, tienen dudas y acaban por convencerse de que una de las pruebas, la más importante, la única al menos en la que se apoyaron públicamente los jueces, ha sido atribuida erróneamente al condenado, y que no cabe duda de que esa prueba procede de la mano de otro. Y lo dicen, y ese otro es denunciado por el hermano del preso, cuyo estricto deber era hacerlo; y así, a la fuerza, empieza un nuevo juicio que, si resultase en una condena, conllevaría la revision del primer caso.

¿No es todo esto perfectamente diáfano, justo y razonable? ¿Dónde ven la maquinación, el perverso complot para salvar a un traidor? Simplemente deseamos, ¿quién lo niega?, que el traidor sea un culpable y no un inocente que expía el crimen. Ya lo tendréis a vuestro traidor; la cuestión está en que os den el auténtico.

¿No debería bastar un mínimo de sentido común? ¿A qué móvil obedecerían, así pues, los hombres que persiguen la revisión del caso? Descartad el antisemitismo estúpido, cuya cruel monomanía no ve en eso más que un complot judío, el oro judío, que trata de sustituir en el calabozo a un judío por un cristiano. No existe base alguna, las inverosimilitudes y las imposibilidades se derrumban unas tras otras, ni todo el oro del mundo podría comprar ciertas conciencias. Y hay que llegar a la realidad, que es la expansión natural, lenta, invencible de todo error judicial. La historia es eso. Un error judicial es una fuerza que avanza: unos hombres con conciencia se ven sometidos, asediados, se entregan con creciente obstinación, arriesgan su fortuna y su vida para que se haga justicia. Y no hay otra explicación posible a lo que hoy está pasando; el resto se limita a abominables pasiones políticas y religiosas, al torrente desbordado de calumnias a injurias.

Pero ¿qué excusa tendría la juventud si sus ideas de humanidad y de justicia se hubieran debilitado por un instante? En la sesión del 4 de diciembre, una Cámara francesa se cubrió de oprobio al votar una orden del día «que condena a los instigadores de la odiosa campaña perturbadora de la conciencia pública». Lo digo en voz alta, con vistas al futuro que, espero, ha de leerme: un votación como ésa es indigna de nuestro generoso país, y quedará como una mancha imborrable. Los «instigadores» son los hombres con conciencia y con valentía que, seguros de un error judicial, lo han denunciado para que se repare, en la convicción patriótica de que una gran nación donde un inocente agoniza entre torturas sería una nación condenada. La «odiosa campaña» es el grito de la verdad, el grito de la justicia emitido por esos hombres, es el empeño con que desean que Francia siga siendo, ante los pueblos que la contemplan, la Francia humana, la Francia que ha logrado la libertad y que impartirá la justicia. Y, ya lo veis, seguramente la Cámara ha cometido un crimen, porque ha corrompido incluso a la juventud de nuestras universidades, y ésta, engañada, extraviada, desbocada por nuestras calles, se manifiesta, cosa aún nunca vista, en contra de lo más orgulloso, de lo más valiente, de lo más divino que pueda tener el alma humana.

Después de la sesión del Senado del día 7, la gente habló de hundimiento refiriéndose a Monsieur Scheurer-Kestner. ¡Oh, sí, qué hundimiento en su corazón, en su alma! Imagino su angustia, su tormento al ver cómo se desploma a su alrededor cuanto ha amado de nuestra República, cuanto ha ayudado a conquistar para ella en la gran lucha que ha sido su vida: la libertad, primero, y después las viriles virtudes de la lealtad, de la franqueza y del valor cívico.

Es uno de los últimos que quedan de su preclara generación. Bajo el Imperio, supo lo que era un pueblo sometido a la autoridad de uno solo, y se consumía de fiebre y de impaciencia, la boca brutalmente amordazada, ante las injusticias. Con el corazón desgarrado, vio nuestras derrotas, conoció las causas, todas originadas por la ceguera y la imbecilidad despóticas. Más adelante, fue de los que con mayor inteligencia y ardor trabajaron para levantar el país de sus escombros, para devolverle su lugar en Europa.

Procede de los tiempos heroicos de nuestra Francia republicana, a imagino que debía de considerarse autor de una obra buena y sólida: el despotismo expulsado para siempre, la libertad conquistada, me refiero a esa libertad humana que permite que cada conciencia ejercite su deber en medio de la tolerancia de las demás opiniones.

¡Sí! Todo pudo conquistarse, pero todo vuelve a estar por los suelos una vez más. En torno a él, dentro de él, no hay más que ruinas. Haber sucumbido al anhelo de verdad es un crimen. Haber exigido justicia es un crimen. Retornó el horrible despotismo, la mordaza más dura acalla otra vez las bocas. Quien aplasta la conciencia pública no es ya la bota de un César, sino toda una Cámara que condena a quienes se enardecen por el deseo de lo justo. ¡Prohibido hablar! Los puños machacan los labios de quienes han de defender la verdad, se amotina a las masas para que reduzcan al silencio a los aislados.

Nunca se había organizado una opresión tan monstruosa y dirigida contra la libre discusión. Y reina el más vergonzoso terror, los más valientes se vuelven cobardes, nadie se atreve ya a decir lo que piensa por miedo a que le denuncien acusándole de vendido y traidor. Los escasos periódicos que conservan cierta honestidad se humillan ante sus lectores, quienes se han vuelto locos con tantos chismes estúpidos. Ningún pueblo, creo yo, ha pasado por un momento más confuso, más absurdo, más angustioso para su razón y su dignidad.

Por lo tanto, es cierto, todo el leal y prestigioso pasado de Monsieur Scheurer-Kestner ha debido de hundirse. Si todavía cree en la bondad y en la equidad de los hombres, es que posee un sólido optimismo. Lleva tres semanas viendo cómo le arrastran por el fango porque ha puesto en juego el honor y la alegría de su vejez, porque quiso ser justo. No existe aflicción más dolorosa para un hombre honrado que sufrir martirio a causa de su honradez. Es asesinar en ese hombre su fe en el mañana, envenenarle la esperanza; y si muere dirá: «¡Se acabó, ya no queda nada, todo lo bueno que hice se va conmigo, la virtud solo es una palabra, el mundo es sólo tinieblas y vacío!».

Y para vilipendiar al patriotismo, se ha elegido a ese hombre que es el último representante de Alsacia-Lorena en nuestras Asambleas. ¡Un vendido, él, un traidor, un ofensor del ejército, cuando la simple mención de su nombre debería bastar para tranquilizar las más sombrías inquietudes! No cabe duda de que cometió la ingenuidad de creer que su calidad de alsaciano y su fama de ardiente patriota le valdrían como garantía de su buena fe en sus delicadas funciones de justiciero. Que se ocupase de este caso, ¿no venía a significar que una pronta conclusión le parecía necesaria para el honor del ejército, para el honor de la patria? Dejad que el caso siga arrastrándose más semanas, intentad sofocar la verdad, impedid que se haga justicia y veréis cómo nos habréis convertido en el hazmerreír de toda Europa, cómo habréis situado a Francia a la cola de las naciones.

¡No, no! ¡Las estúpidas pasiones políticas y religiosas no quieren comprender nada, y la juventud de nuestras universidades ofrece al mundo el espectáculo de ir a abuchear a Monsieur Scheurer-Kestner, el traidor, el vendido que insulta el ejército y que compromete a la patria!

Ya sé que el grupo de jóvenes que se manifiesta no representa a toda la juventud y que un centenar de alborotadores por la calle causan más ruido que diez mil trabajadores que se quedan en su casa. Pero cien alborotadores son ya demasiados, y ¡qué desalentador es el síntoma de que ese movimiento, por reducido que sea, se produzca hoy en el Barrio Latino!

Antisemitas jóvenes. ¿Existen, pues, esas cosas? ¿Hay cerebros nuevos, almas nuevas desequilibradas por ese veneno idiota? ¡Qué triste, qué inquietante para el siglo XX que va a iniciarse! Cien años después de la Declaración de los Derechos del Hombre, cien años después del acto supremo de tolerancia y emancipación, volvemos a las guerras de religión, al más odioso y necio de los fantasmas. Eso es comprensible en algunos hombres que desempeñan su papel, que tienen que mantener una actitud y satisfacer una ambición voraz. Pero ¡en los jóvenes, en los que nacen y ayudan a que se desarrollen y expandan todos los derechos y libertades que habíamos soñado ver surgir, fulgurantes, en el próximo siglo! Eran los trabajadores que esperábamos y, en cambio, se declaran ya antisemitas, o sea, que comenzarán el siglo exterminando a todos los judíos porque son ciudadanos de otra raza y de otra fe. ¡Buen principio para la Ciudad de nuestros sueños, la Ciudad de la igualdad y la fraternidad! Si la juventud llegara de veras a ese extremo, sería para echarse a llorar, para negar toda esperanza y toda felicidad humanas. ¡Oh juventud, juventud! Te to ruego, piensa en la gran labor que te espera. Eres la futura obrera, tú pondrás los cimientos de este siglo cercano que, estamos profundamente convencidos, resolverá los problemas de verdad y de equidad planteados por el siglo que termina. Nosotros, los viejos, los mayores, te dejamos el formidable cúmulo de nuestras investigaciones, tal vez muchas contradicciones y oscuridades, pero ciertamente también te dejamos el esfuerzo más apasionado que nunca siglo alguno haya realizado en pos de la luz, los más honestos y más sólidos documentos, los fundamentos mismos de este vasto edificio de la ciencia que tienes que seguir construyendo en pro de tu honor y tu felicidad. Y sólo te pedimos que seas más generosa aún que nosotros, más abierta de espíritu, que nos superes con tu amor a una existencia pacífica, dedicando tu esfuerzo al trabajo, esa fecundidad de los hombres y de la tierra que por fin sabrá lograr que brote la desbordante cosecha de alegría bajo el resplandeciente sol. Nosotros te cederemos fraternalmente el puesto, satisfechos de desaparecer y descansar de nuestra parte de labor en el sueño gozoso de la muerte, si sabemos que tú continuarás y harás realidad nuestros sueños.

¡Juventud, juventud! Acuérdate de lo que sufrieron tus padres, y de las batallas terribles que tuvieron que vencer, para conquistar la libertad de que gozas ahora. Si te sientes independiente, si puedes ir y venir a voluntad o decir en la prensa lo que piensas, o tener una opinión y expresarla públicamente, es porque tus padres contribuyeron a ello con su inteligencia y su sangre. No has nacido bajo la tiranía, ignoras lo que es despertarse cada mañana con la bota de un amo sobre el pecho, no has combatido para escapar al sable del dictador, a la ley falaz del mal juez. Agradéceselo a tus padres y no cometas el crimen de aclamar la mentira, de alinearte junto a la fuerza brutal, junto a la intolerancia de los fanáticos y la voracidad de los ambiciosos. La dictadura ha tocado a su fin.

¡Juventud, juventud! Mantente siempre cerca de la justicia. Si la idea de justicia se oscureciera en ti, caerías en todos los peligros. No me refiero a la justicia de nuestros Códigos, que no es sino la garantía de los lazos sociales. Por supuesto, hay que respetarla; sin embargo, existe una noción más elevada de justicia, la que establece como principio que todo juicio de los hombres es falible y la que admite la posible inocencia de un condenado sin por ello insultar a los jueces. ¿No ha ocurrido ahora algo que por fuerza ha de indignar tu encendida pasión por el Derecho? ¿Quién se alzará para exigir que se haga justicia sino tú, que no estás mezclada en nuestras luchas de intereses ni de personas, que no te has aventurado ni comprometido en ninguna situación sospechosa, que puedes hablar en voz alta, con toda honestidad y buena fe?

¡Juventud, juventud! Sé humana, sé generosa. Aunque nos equivoquemos, permanece a nuestro lado cuando decimos que un inocente sufre una pena atroz y que se nos parte de angustia nuestro corazón sublevado. Basta admitir por un instante el posible error frente a un castigo tan desmesurado para que se encoja el corazón y broten lágrimas de los ojos. Cierto, los carceleros son insensibles, pero tú, ¡tú que aún lloras, tú, afectada ante cualquier miseria, cualquier piedad! ¿Por qué no realizas este sueño caballeresco de defender su causa y liberar al mártir que en algún lugar sucumbe al odio? ¿Quién sino tú intentará la sublime aventura, se lanzará a defender una causa peligrosa y soberbia, se enfrentará a un pueblo en nombre de la justicia ideal? ¿No te avergüenza que sean unos viejos, unos mayores, los que se apasionen, los que cumplan tu tarea de generosa locura?

«¿Adónde vais, jóvenes, adónde vais, estudiantes que corréis por la calle manifestándoos, enarbolando en medio de nuestras discordias el valor y la esperanza de vuestros veinte años?»

«¡Vamos a luchar por la humanidad, la verdad, la justicia!»

Los “10 Mandamientos” de Bertrand Russell

Por José Ramón González Chávez

Betrand Russsel fue uno de los Filósofos más importantes del Siglo XX

Ateo de sepa, luchador contra las supersticiones,se enfrentó directamente a ellas mediante la argumentación y el razonamiento lógico. Férreo defensor del liberalismo. Recibió el Premio nobel de literatura en 1950.

El 16 de diciembre de 1951, aprovechó una colaboración para la “New York Times Magazine” para divulgar una vez más la razón mediante un artículo “The best answer to fanaticism: Liberalism”, al final del que expuso un decálogo que, según él, todo profesor debería desear enseñar a sus alumnos.

Posiblemente el decálogo -al que Russell se refirió sarcásticamente como “mandamientos”- no sea una enseñanza completa en sí, pero señala los pasos necesarios todo aquel que intente encontrarse con la razón y alejarse de todo tipo de supersticiones y creencias sin fundamento alguno:

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LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE BETRAND RUSSEL

1. No estés absolutamente seguro de nada.

2. No creas conveniente actuar ocultando pruebas, pues las pruebas terminan por salir a la luz.

3. Nunca intentes oponerte al raciocino, pues seguramente lo conseguirás.

4. Cuando encuentres oposición, aunque provenga de tu cónyuge o de tus hijos, trata de superarla por medio de la razón y no de la autoridad, pues una victoria que dependa de la autoridad es irreal e ilusoria.

5. No respetes la autoridad de los demás, pues siempre se encuentran autoridades enfrentadas.

6. No utilices la fuerza para suprimir las ideas que crees perniciosas, pues si lo haces, ellas te suprimirán a ti.

7. No temas ser extravagante en tus ideas, pues todas la ideas ahora aceptadas fueron en su día extravagantes.

8. Disfruta más con la discrepancia inteligente que con la conformidad pasiva, pues si valoras la inteligencia como debieras, aquélla significa un acuerdo más profundo que ésta.

9. Muéstrate escrupuloso en la verdad, aunque la verdad sea incómoda, pues más incómoda es cuando tratas de ocultarla.

10. No sientas envidia de la felicidad de los que viven en el paraíso de los necios, pues sólo un necio pensará que eso es la felicidad.

Y de Miguelón quién se acuerda?

Una breve semblanza para conmemorar los 400 años de la muerte del Gigante de Lepanto

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MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA

Alcalá de Henares, 29 de septiembre de 1547 – Madrid, 22 de abril de 1616), soldado, novelista, poeta y dramaturgo, denominado “El Príncipe de los Ingenios”, El Manco de “Lepanto” considerado una de las máximas figuras de la literatura española y autor de la obra monumental Don Quijote de la Mancha, considerada como la primera novela moderna y una de las mejores obras de la literatura universal, además de ser el libro más editado y traducido de la historia, sólo superado por la Biblia y las citas (“el libro rojo”) de Mao, aunque estas dos con fines no literarios.

Aquí un minúsculo fragmento de su poesía “Viaje del Parnaso”: 

…Yo, que siempre trabajo y me desvelo

por parecer que tengo de poeta 

la gracia que no quiso darme el cielo,

quisiera despachar a la estafeta

mi alma, o por los aires, y ponella

sobre las cumbres del nombrado Oeta,

pues, descubriendo desde allí la bella

corriente de Aganipe, en un saltico

pudiera el labio remojar en ella,

y quedar del licor süave y rico

el pancho lleno, y ser de allí adelante

poeta ilustre, o al menos magnifico.

Mas mil inconvenientes al instante 

se me ofrecieron, y quedó el deseo

en cierne, desvalido e ignorante.

Porque la piedra que en mis hombros veo,

que la Fortuna me cargó pesada,

mis mal logradas esperanzas leo

Las muchas leguas de la gran jornada

se me representaron, que pudieran

torcer la voluntad aficionada,

si en aquel mesmo istante no acudieran

los humos de la fama a socorrerme,

y corto y fácil el camino hicieran.

Dije entre mí: «si yo viniese a verme 

en la difícil cumbre deste monte,

y una guirnalda de laurel ponerme,

no envidiaría el bien decir de Aponte,

ni del muerto Galarza la agudeza,

en manos blando, en lengua Rodomonte».

Mas, como de un error otro se empieza,

creyendo a mi deseo, di al camino

los pies, porque di al viento la cabeza.

los pies, porque di al viento la cabeza.

En fin, sobre las ancas del Destino,

llevando a la Elección puesta en la silla,

hacer el gran vïaje determino…