Aumento al Salario Mínimo: Entre Luces y Sombras

Por Jose Ramon Gonzalez Chavez

La noche del pasado miércoles 16 de diciembre, AMLO anunció en su conferencia matutina que habrá un aumento de 15% en el salario mínimo, decisión que previamente ya había tomado la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CoNaSaMi) con el voto a favor de los representantes del gobierno y trabajadores y el voto en contra de todas las organizaciones empresariales que proponían aumentarlo en 10%, de tal manera que pasará de 123.22 a 141.70 pesos diarios, mientras que en la zona especial de la frontera norte crecería de 185.56 pesos a 213.39 pesos al día.

El costo de ese incremento recaería en su totalidad las empresas, y en realidad será de 11.4%, tomando en cuenta que la estimación de la inflación el próximo año será de 3.6%, de acuerdo con datos del Banco de México (Banxico), aunque equivale a 4.12 veces la inflación estimada para el cierre de 2020, de acuerdo con especialistas de la misma institución.

En su declaración el presidente dijo que el salario mínimo en México ha sufrido por 30 años los embates de los gobiernos neoliberales y que “es uno de los peores del mundo”, por lo que parafraseando un fragmento de la misa católica afirmó que el aumento “es justo y necesario”. Esta afirmación es falsa o en todo caso una verdad a medias, pues si bien es una buena expectativa mejorar en el ranking, tal como se pudo apreciar con toda claridad en la tabla que él mismo mostró, el país se encuentra en la media mundial, además de que prácticamente no hay trabajador formal en el país que gane esa cantidad.

En seguimiento a esta declaratoria, la novel servidora pública y actual Secretaria del Trabajo Ma Luisa Alcalde afirmó que “el aumento al salario mínimo no impacta en el aumento de inflación, tal como se ha demostrado en los aumentos de 2018 (16%) y 2019 (20%)”. Lo que no tiene en cuenta la Secretaria es que para tener mejores salarios hay que tener una mejor economía. En los dos años anteriores (2018-2019) en México no se tenía el escenario económico y laboral tan adverso como el que se tiene en la actualidad.

1. Solo en este año, 11 millones de trabajadores formales e informales han perdido sus empleos y más de un millón de empresas micro, pequeñas y medianas han quebrado. Respecto de este último punto, recordemos que:

  • Las Microempresas (10 trabajadores o menos) a) son más del 95% del total de las empresas del país, b) generan el 45.6% del empleo, y c) contribuyen con 15% del valor agregado de la economía.;
  • Las empresas pequeñas (de 11 a 30 trabajadores) son más del 3% del total de las empresas del país, b) generan el 15% del empleo, y c) contribuyen con 14% del valor agregado de la economía; y
  • Las empresas medianas (31 a 100 trabajadores) son casi 1% del total de las empresas del país, b) generan el 17% del empleo, y c) contribuyen con 22% del valor agregado de la economía. Lo anterior quiere decir que, en total, las MiPyMEs aportan:
  • Casi 99% del total de las empresas;
  • más del 77% del empleo formal; y
  • el 51% del PIB,

Por ende, este tipo de empresas serían las más afectadas por esta decisión, pues son las que más contratan a personal con salario cercano al mínimo.

2. En adición, el PIB se derrumbó a menos 9.8% y la inversión se desaceleró drásticamente incluyendo fuga de capitales y empresas completas se fueron del país.

3. ¿En qué mundo vivirá la Secretaria del trabajo cuando afirma que este gobierno aspira a estar entre las primeras 20 economías del mundo cuando este año México cayó tres lugares en la clasificación mundial de competitividad colocándose en el lugar 53 de 63 países por el declive de su desempeño económico? Y eso que las estimaciones tienen un año de retraso, es decir, aun no contemplan la debacle económica de este año que termina.

4. La premisa de que el salario mínimo a nivel mundial tiene el lugar 82 (pero el lugar 53 de 63 en el ranking de competitividad) es una verdad a medias pues prácticamente ningún trabajador formal en México gana el mínimo señalado en la ley.

¿Qué poder adquisitivo y capacidad de consumo va a fomentar el aumento del salario mínimo si la gente no tiene empleo o lo ha perdido o se lo han bajado con el pretexto de la pandemia?

Las empresas micro, pequeñas y medianas que aún sobreviven:

  • ¿Cómo van a soportar el aumento si tampoco tienen ingresos, no solo por la disminución de la demanda por falta de empleo e ingresos, sino también por la contingencia de salud que les obliga a cerrar o disminuir su actividad y además desde el gobierno se pide a la población no salir de sus casas?
  • Para compensar el incremento, ¿estas empresas tendrán que despedir a algunos empleados? incrementar sus precios?

Al respecto, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) sostiene que el gobierno federal ha ignorado las propuestas presentadas por el sector privado y la sociedad civil, entre ellas, las medidas para apoyar a las familias mexicanas ante el tan adverso contexto actual”.

Sobre el incremento al salario mínimo, el líder de la Coparmex, Gustavo de Hoyos, dijo que:

  •  Es irracional, sin gradualidad ni lógica. Se trata de una decisión unilateral, sin consenso;
  • Se transfiere toda la carga del aumento a las empresas, sin ningún compromiso de parte del gobierno federal;
  • Sería viable siempre y cuando el gobierno contribuyera también con la aplicación de un subsidio de 7.39 pesos diarios por trabajador, incluida una aportación extraordinaria por COVID, y por su parte, el sector privado aportaría 7.4% de aumento al salario mínimo, más el 4% de inflación, con lo que se llegaría a 142.25 pesos diarios, una cantidad incluso mayor a la que ya fue decidida, lo que implicaría un esfuerzo tripartito, prudente y acorde a la realidad y sin duda, ayudaría a mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores que mantengan sus empleos, a la vez que evitaría para el 2021 tanto el cierre de más de 700 mil empresas como la supresión de puestos de trabajo, a lo cual el gobierno federal no está de acuerdo.

“Exigimos prudencia y altura de miras. No se debe sucumbir ante ánimos populistas contrarios a la realidad económica. El resultado podría ser la pérdida de más empleos” señaló.

En consonancia con esta postura, el representante del Consejo Coordinador Empresarial (CEE) afirmó que el aumento que se pretende perjudicará fuertemente a las micro, pequeñas y medianas empresas, haciendo inviable la sobrevivencia de muchas de ellas.

En fin, es mas que evidente el beneficio que puede conllevar el que un trabajador aumente su ingreso, pero no menos lo es que para que no acabe siendo contraproducente en términos de despidos y cierre de empresas, en atención a lo dispuesto en la Constitucion de la República, el incremento debería llevarse a cabo de acuerdo a las condiciones económicas del país en un momento tan atípico como el que vivimos y con la participación conjunta y el consenso de gobierno, trabajadores y patrones.

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