Las Fuentes del Poder en la Sociedad. Wright Mills

Lectura de un texto siempre fresco, pero muy oportuno en estos tiempos que nos ha tocado vivir. Que lo aprovechen.

Saludos

José Ramón González Chávez

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LAS FUENTES DEL PODER EN LA SOCIEDAD

Charles Wright Mills

Medio personal y estructura social

Necesito aclarar una distinción simple y muy descuidada que, para mí es una de las más importantes de que disponemos en los estudios sociológicos. Es la distinción entre medio personal y estructura social.

Podemos pensar en ello de esta manera: Cuando un puñado de hombres no tienen empleo, y no lo buscan, indagarnos las causas en su situación inmediata y su carácter. Pero cuando doce millones de hombres están sin empleo, entonces no podemos creer que todos se volvieron “holgazanes” súbitamente o resultaron “inútiles”. Los economistas llaman a esto “desempleo estructural”, -queriendo decir, por lo pronto, que los hombres en cuestión no pueden controlar ellos mismos sus oportunidades de empleo. El desempleo estructural no se origina en una fábrica o en una población, ni se debe a que una fábrica o una población hagan o no hagan algo. Por otra parte, es poco o nada lo que el hombre de una fábrica en una población pueda hacer para resolver el fenómeno cuando éste invade su medio personal.

Pero, ¿acaso no están en algún lugar las causas de los grandes cambios históricos? Y ¿acaso no podemos encontrarlas?

Sin duda que si están, y que también podemos hallarlas. Simplemente para ponerlas un nombre, las llamaremos cambios estructurales, y las definimos advirtiendo en nuestra definición que son cambios que trascienden los ambientes de la mayor parte de los hombres. Trascienden estos ambientes personales no sólo porque afectan a una gran diversidad de ambientes, sino porque, por su naturaleza misma, los principios estructurales del cambio tienen que ver con las consecuencias no intentadas, y por ello inesperadas, de lo que los hombres, asentados en diversos ambientes y limitados por ellos, pueden estar tratando de hacer o de evitar.

Pero no todos los hombres son corrientes u ordinarios en este sentido. Como los medios de información y poder están centralizados, algunos individuos llegan a ocupar posiciones en la sociedad norteamericana desde las cuales pueden mirar por encima del hombro, digámoslo así, a los demás, y con sus decisiones pueden afectar poderosamente los mundos cotidianos de los hombres y las mujeres corrientes.

Éste es el sentido general más importante que quiero dar término “elite”. Ésta es la posición de la “elite”. La “elite” está formada por los que tienen el mando en la instituciones directivas, y cuyas posiciones de mando los colocan de tal manera en su estructura social que trascienden, en grado mayor o menor, los ambientes ordinarios de los hombres y las mujeres ordinarios.

Desarrollo de los medios de poder

Aun el estudio más superficial de la historia de la sociedad occidental nos enseña que el poder de las personalidades decisivas está limitado ante todo por el nivel de la técnica, por los medios de fuerza, violencia y organización que prevalecen en una sociedad determinada. En este respecto, nos enseña también que hay una línea recta ascendente a lo largo de la historia de Occidente, y que los medios de opresión y explotación, de violencia y destrucción, así como los medios de producción y reconstrucción, han sido progresivamente ampliados y centralizados.

Como los medios institucionales de poder y los medios de comunicación que los unen se han ido haciendo cada vez más eficaces, los que ahora tienen el mando de ellos poseen instrumentos de dominio que nunca han sido superados en la historia de la humanidad. Y todavía no hemos llegado al punto máximo de su desarrollo. Ya no podemos descansar ni apoyarnos cómodamente en los altibajos históricos de los grupos gobernantes de las épocas pasadas. En ese sentido tiene razón Hegel: la historia nos enseña que no podemos aprender de ella.

Para cada época y para cada estructura social, tenemos que plantearnos y resolver el problema del poder de la elite.

Los fines de los hombres muchas veces son meras esperanzas, pero los medios son realidades controladas por algunos hombres. Ésta es la razón de que los medios de poder tiendan a convertirse en fines para una minoría que tiene el mando de ellos. Y también por eso podemos definir la minoría del poder en relación con los medios de poder diciendo que está formada por quienes ocupan los puestos de mando. Los principales problemas acerca de la minoría norteamericana actual -su composición, su unidad, su poder- tienen que plantearse ahora prestando la debida atención a los asombrosos medios de poder de que dispone. César pudo hacer con Roma menos que Napoleón con Francia; Napoleón menos con Francia que Lenin con Rusia, y Lenin menos con Rusia que Hitler con Alemania. Pero, ¿qué fue el poder de César en su cima comparado con el poder del cambiante círculo interior de la Rusia soviética o el de los gobiernos temporales de los Estados Unidos? Los hombres de uno y otro círculo pueden hacer que sean arrasadas grandes ciudades en una sola noche y que en unas semanas se conviertan en páramos termonucleares continentes enteros. El que los instrumentos del poder se hayan ampliado enormemente y se hayan centralizado decisivamente, significa que las decisiones de pequeños grupos tienen ahora mayores consecuencias.

En la sociedad norteamericana, el máximo poder nacional reside ahora en los dominios económico, político y militar… Dentro de cada uno de los tres grandes, la unidad institucional típica se ha ampliado, se ha hecho administrativa y, en cuanto al poder de sus decisiones, se ha centralizado, Detrás de estos acontecimientos está una tecnología fabulosa, porque, en cuanto instituciones, se han asimilado esa tecnología y la guían, aunque ella a su vez informa y marca el ritmo a su desenvolvimiento.

La economía -en otro tiempo una gran dispersión de pequeñas unidades productoras en equilibrio autónomo- ha llegado a estar dominada por dos o trescientas compañías gigantescas, relacionadas entre sí administrativa y políticamente las cuales tienen conjuntamente las claves de las resoluciones económicas.

El orden político, en otro tiempo una serie descentralizada de varias docenas de Estados con una médula espinal débil, se ha convertido en una institución ejecutiva centralizada que ha tomado para sí muchos poderes previamente dispersos y ahora se mete por todas y cada una de las grietas de la estructura social.

El orden militar, en otro tiempo una institución débil, encuadrada en un contexto de recelos alimentados por las milicias de los Estados, se ha convertido en la mayor y más costosa de las características del gobierno, y, aunque bien instruida en fingir sonrisas en sus relaciones públicas, posee ahora toda la severa y áspera eficacia de un confiado dominio burocrático.

En cada una de esas zonas institucionales, han aumentado enormemente los medios de poder a disposición de los individuos que toman las decisiones; sus poderes ejecutivos centrales han sido reforzados, y en cada una de ellas se han elaborado y apretado modernas rutinas administrativas.

Al ampliarse y centralizarse cada uno de esos dominios, se han hecho mayores las consecuencias de sus actividades y aumenta su tráfico con los otros. Las decisiones de un puñado de empresas influyen en los acontecimientos militares, políticos y económicos en todo el mundo. Las decisiones de la institución militar descansan sobre la vida política así como sobre el nivel mismo de la vida económica, y los afectan lastimosamente. Las decisiones que se toman en el dominio político determinan las actividades económicas y los programas militares. Ya no hay, de una parte, una economía, y de otra parte, un orden político que contenga una institución militar sin importancia para la política y para los negocios. Hay una economía politice vinculada de mil maneras con las instituciones y las decisiones militares. A cada lado de las fronteras que corren a través de la Europa central y de Asia hay una trabazón cada vez mayor de estructuras económicas, militares y políticas. Si hay intervención gubernamental en la economía organizada en grandes empresas, también hay intervención de esas empresas en los procedimientos gubernamentales. En el sentido estructural, este triángulo de poder es la fuente del directorio entrelazado que tanta importancia tiene para la estructura histórica del presente.

El hecho de esa trabazón se pone claramente de manifiesto en cada uno de los puntos criticas de la moderna sociedad capitalista: desplome de precios y valores, guerra, prosperidad repentina. En todos ellos, los hombres llamados a decidir se dan cuenta de la interdependencia de los grandes órdenes institucionales. En el siglo XIX, en que era menor la escala de todas las instituciones, su integración liberal se consiguió en la economía automática por el juego autónomo de las fuerzas del mercado, y en el dominio político automático por la contratación y el voto. Se suponía entonces que un nuevo equilibrio saldría a su debido tiempo del desequilibrio y el rozamiento que seguía a las decisiones limitadas entonces posibles. Ya no puede suponerse eso, y no lo suponen los hombres situados en la cúspide de cada una de las tres jerarquías predominantes.

Porque dado el alcance de sus consecuencias, las decisiones -y las indecisiones- adoptadas en cualquiera de ellas se ramifican en las otras, y en consecuencia las decisiones de las alturas tienden ya a coordinarse o ya a producir la indecisión de los mandos. No siempre ha sido así. Cuando formaban el sector económico innumerables pequeños empresarios, por ejemplo, podían fracasar muchos de ellos, y las consecuencias no pasaban de ser locales; las autoridades políticas y militares no intervenían. Pero ahora, dadas las expectativas políticas y los compromisos militares, ¿pueden permitir que unidades claves de la economía privada caigan en quiebra? En consecuencia, intervienen cada vez más en los asuntos económicos y, al hacerlo, las decisiones que controlan cada uno de los órdenes son inspeccionadas por agentes de los otros dos, y se traban entre si las estructuras económicas, militares y políticas.

En el pináculo de cada uno de los tres dominios ampliados y centralizados se han formado esos circulas superiores que constituyen las elites económica, política y militar. En la cumbre de la economía, entre los ricos corporativos, es decir, entre los grandes accionistas de las grandes compañías anónimas, están los altos jefes ejecutivos; en la cumbre del orden político los individuos del directorio político; y en la cumbre de la institución militar, la elite de estadistas -soldados agrupados en Estado Mayor Unificado y en el escalón mas alto del ejército-. Como cada uno de esos dominios ha coincidido con los otros, como las decisiones tienden a hacerse totales en sus consecuencias, los principales individuos de cada uno de los tres dominios de poder -los señores de la guerra, los altos jefes de las empresas, el directorio político- tienden a unirse, a formar la minoría del poder de los Estados Unidos.

Formación de “elite” del poder

Si el poder para decidir cuestiones nacionales como las que se deciden fuera compartido de un modo absolutamente igual, no habría minoría poderosa; en realidad, no habría gradación del poder, sino sólo una homogeneidad radical. En el extremo opuesto, si el poder de decidir dichas cuestiones fuera absolutamente monopolizado por un pequeño grupo, tampoco habría gradación del poder: sencillamente, tendría mando ese pequeño grupo, y por debajo de él estarían las masas indiferenciadas, dominadas. La sociedad norteamericana actual no representa ninguno de esos extremos, mas no por eso es menos útil tener idea de ellos: esto nos ayudará a comprender más claramente el problema de la estructura del poder en los Estados Unidos, y, dentro de ella, la posición de minoría del poder.

Decir que en la sociedad moderna hay gradaciones manifiestas de poder y de oportunidades para decidir, no es decir que los poderosos estén unidos, que sepan plenamente lo que hacen o que participen conscientemente en una conspiración. Estas cuestiones se ven más claramente si, como primera providencia, nos interesamos más por la posición estructural de los altos y poderosos, y por las consecuencias de sus decisiones, que por el grado en que sean conscientes de su papel o por la pureza de sus móviles.

La formación de la “elite” del poder, tal como ahora la conocemos, tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial y con posterioridad a ella. En el proceso de organizar a la nación para ese conflicto, y con la consecuente estabilización de la postura guerrera, se seleccionaron y formaron ciertos tipos de hombres y, en el transcurso de estos desarrollos institucionales y psicológicos, han surgido entre ellos nuevas oportunidades e intenciones.

Como el ritmo de la vida norteamericana en general, las tendencias a largo plazo de la estructura del poder han sido grandemente aceleradas desde la Segunda Guerra Mundial, y ciertas tendencias más recientes en las instituciones dominantes, han contribuido también a dar forma a la elite del poder y un significado históricamente específico a su quinto periodo:

I. En la medida en que la clave estructural de la elite del poder reside hoy en el sector político, dicha clave es la decadencia de la política como debate auténtico y público de soluciones -con partidos nacionalmente responsables y de coherencia política, y organizaciones autónomas que relacionan los niveles inferiores y medios del poder con los niveles más elevados-. Los Estados Unidos son ahora, en gran parte, más una democracia política formal que una estructura social democrática e, incluso, el mecanismo político formal es débil.

La vieja tendencia de que el gobierno y los negocios se entretejan intrincada y profundamente cada vez, ha llegado en la quinta época a su más clara evolución. Ambos elementos no pueden verse ya como dos mundos distintos. Y el acercamiento ha sido más decisivo en los organismos ejecutivos del Estado. El desarrollo del poder ejecutivo del gobierno con sus organismos vigilantes de la compleja economía, no significa sólo la “ampliación del gobierno” como una especie de burocracia autónoma: significa el ascenso del hombre corporativo como eminencia política. Durante el Nuevo Trato (New Deal), los caudillos corporativos entraron en el directorio político; desde la Segunda Guerra Mundial lo han dominado. Unidos desde hace tiempo con el gobierno, ahora dirigen abiertamente la economía de los esfuerzos bélicos y de la posguerra. Este desplazamiento de los dirigentes corporativos hacia el directorio político ha acelerado el arrinconamiento de los políticos profesionales del Congreso en los niveles medios del poder.

II. En la medida en que la clave de la elite poderosa se encuentra hoy en el Estado amplio y militar, dicha clave se evidencia en el ascendiente ejercido por los militares. Los señores de la guerra han logrado una importancia política decisiva y la estructura militar de los Estados Unidos es ahora, en gran parte, una estructura política. La amenaza bélica, al parecer permanente, pone en gran demanda a los militares y su dominio de hombres, material, dinero y poder; virtualmente, todos los actos políticos y económicos se juzgan ahora de acuerdo con definiciones militares; los militares de más categoría ocupan una posición firme en la elite poderosa de la quinta época.

Esto se debe en parte a un simple hecho histórico, trascendental desde 1939: el centro de atención de la elite se ha desplazado de los problemas internos, concentrándose alrededor del 30 en la quiebra, hacia los problemas internacionales, concentrados del 40 al 50 en torno a la guerra. Puesto que el mecanismo del gobierno en los Estados Unidos ha sido adaptado y utilizado por larga tradición histórica para la oposición y el equilibrio domésticos, no tenía, desde ningún punto de vista, organismos y tradiciones aptos para el manejo de los problemas internacionales. El mecanismo democrático formal surgido en el siglo y medio de desarrollo nacional anterior a 1941, no se había extendido al manejo de los asuntos internacionales. La elite del poder creció, parcialmente, en este vacío.

III. Era el grado en que la clave estructural de la elite del poder reside hoy en el sector económico, dicha clave consiste en el hecho de que la economía es a la vez una economía de guerra permanente y una economía corporativa privada. El capitalismo norteamericano es ahora, en gran medida, un capitalismo militar y la relación más importante entre la gran corporación y el Estado se funda en la coincidencia de intereses de las necesidades militares y corporativas, tal como las definen los señores de la guerra y los señores de las corporaciones. Dentro de la minoría en conjunto, dicha coincidencia de intereses de los altos militares y los jefes corporativos, fortalece a ambos y además supedita el papel de los hombres meramente políticos. No son los políticos, sino los jefes de las empresas quienes consultan con los militares y proyectan la organización de los esfuerzos bélicos.

La inquieta coincidencia de los tres poderes

La forma y el significado de elite del poder de hoy sólo puede entenderse cuando estas tres series de tendencias estructurales se contemplan en el punto en que coinciden. El capitalismo militar de las corporaciones privadas existe en un sistema democrático debilitado y formal que encierra un sector militar ya muy político por sus puntos de vista v su conducta. Por lo tanto, en la cima de esta estructura, la elite del poder ha sido formada por la coincidencia de intereses entre los que dominan los principales medios de producción y los que controlan los instrumentos de violencia recientemente incrementados; por la decadencia del político profesional y el ascenso al mando político de los dirigentes corporativos y los militares profesionales por la falta de un auténtico servicio civil adiestrado e íntegro, independiente de los intereses creados.

La elite poderosa se compone de hombres políticos, económicos y militares, pero esta elite establecida no se halla exenta de cierta tensión: sólo se une en determinados puntos coincidentes y en ciertas “crisis”. Durante la larga paz del siglo XIX, los militares no formaban parte de los altos consejos del Estado, ni del directorio político, como tampoco eran hombres del mundo económico; hacían incursiones en el Estado, pero no se incorporaban a su directorio. Hacia el 30 dominaba el hombre político. Ahora el militar y el empresario ocupan los primeros puestos.

De los tres círculos que integran la elite del poder de hoy, el militar es el que más ha aprovechado su aumento de poder aunque los círculos corporativos se han atrincherado asimismo de un modo más abierto en los círculos donde se elaboran las decisiones públicas. El político profesional es quien más ha perdido, tanto que al examinar los acontecimientos y las decisiones, sentimos la tentación de hablar de un vacío político, donde gobiernan la riqueza corporativa y el sector de la guerra, con intereses coincidentes…

Pero, históricamente, debemos ser siempre concretos y admitir las complejidades. El criterio marxista simple hace del gran personaje económico el verdadero depositario del poder; el simple punto de vista liberal hace del gran político la cabeza del sistema de poder; y también hay algunos que consideran al señor de la guerra como un auténtico dictador. Cada uno de estos criterios está excesivamente simplificado. Para evitarlos, utilizamos el término “elite del poder” mejor que, por ejemplo, «clase dirigente».

“Clase dirigente” es una expresión mal entendida. “Clase” es un término económico; “dirigir” es término político. Así la frase “clase dirigente” contiene la teoría de que una clase económica dirige políticamente. Esta teoría resumida puede ser o no cierta a veces, pero no queremos transmitir esa teoría, bastante sencilla, en los términos que utilizamos para definir nuestros problemas; queremos exponer las teorías explícitamente, emplearlo términos de significado mas preciso y unilateral. Concretamente, la frase “clase dirigente”, en sus connotaciones política comunes, no concede bastante autonomía al origen político y a sus agentes, y no dice nada de los militares como tales. El lector debe saber ya a estas alturas que no aceptamos el simple punto de vista de que los grandes hombres del sector económico toman unilateralmente todas las decisiones de importancia nacional. Sostenemos que este simple criterio de “determinismo económico” debe ser elaborado por “deber ministro político” y “determinismo militar”, que los más altos agentes de cada uno de estos tres sectores disfrutan ahora de un grado visible de autonomía; y que sólo elaboran y aplican las decisiones más importantes con los trámites a menudos intricados de una coalición. Estas son las principales razones por las que preferimos “elite del poder”, a “clase dirigente”, como expresión característica que denomina los altos círculos, cuando los consideramos en términos de poder.

En la medida en que la elite del poder ha llegada a ser objeto de la atención pública, lo ha hecho como “camarilla militar”. La elite del poder debe su forma actual al ingreso en ella de los militares. Su presencia y su ideología constituyen sus principales legitimaciones, siempre que dicha minoría siente la necesidad de recurrir a ellas. Pero lo que se llama la “camarilla militar de Washington” no se compone sólo de militares ni existe únicamente en Washington. Sus miembros se encuentran en todo el país y se trata de una coalición de generales que desempeñan el papel de directores corporativos, de políticos disfrazados de almirantes, de directores corporativos que actúan como políticos, de empleados civiles que llegan a alcaldes, de vicealmirantes que son también colaboradores de un funcionario del Gabinete el cual es, de paso, realmente un miembro de la minoría directora.

Aquí no resultan adecuadas la idea de una «clase dirigente”, ni de un simple auge monolítico de «políticos burocráticos», ni de una “camarilla militar”. La minoría poderosa incluye a veces, en inquieta coincidencia, los poderes económico, militar y político…

CHARLES W. MILLS, “Las fuentes del poder en la sociedad” en Amitai Etzioni y Eva Etzioni, Los cambios sociales, FCE, México 1968, pp. 119-125

Muere el escritor mexicano Carlos Fuentes, referente de la literatura en español del siglo XX

HOMENAJE AL ESCRITOR MEXICANO CARLOS FUENTES, REFERENTE DE LA LITERATURA LATINOAMERICANA DEL SIGLO XX

Por José Ramón González Chávez

He aqui una base para construir una biografía mas completa, capaz de reflejar aunque brevemente, todo su aporte a la Literatura y la Cultura de nuestro país y de latinoamérica.

En espera de sus comentarios, reflexiones, adiciones, reacciones, etc.

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Carlos Fuentes Macías

Es uno de los escritores más talentosos y representativos de las letras hispanas del Siglo XX.

De padres mexicanos, nació en Panamá el 11 de noviembre de 1928. Su padre era diplomático, razón por la que pasó su infancia en diversas capitales de América como Montevideo, Rio de Janeiro, Washington, D. C., Santiago de Chile (1940-44), Quito y Buenos Aires (1934). Pasa los veranos en la Ciudad de México, para no perder el idioma y para aprender su historia.

Llega a México en 1944, a los 16 años y entra a hacer la prepa en el Centro Universitario de México (CUM).

Se inicia como periodista colaborador de la revista Hoy y obtiene el primer lugar del concurso literario del Colegio Francés Morelos.

Se graduó como abogado en la UNAM y en Economía en el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza.

Gran aficionado al cine, escribió guiones para numerosas películas, como Las dos Elenas, filme corto basado en su cuento homónimo y dirigida en 1964 por José Luis Ibáñez (director de otra cinta, Las dos cautivas, también basada en una historia de Fuentes); El gallo de oro (1964, junto con Gabriel García Márquez y el director de la película Roberto Gavaldón); Un alma pura (1965 Director Juan Ibáñez), Tiempo de morir (1966, junto con Gabriel García Márquez), Pedro Páramo (adaptación de la novela de Juan Rulfo, con Carlos Velo, director, y Manuel Barbachano Ponce, 1967); Con Sergio Olhovich filmó Muñeca Reina en 1972; Ignacio (también adaptado de un cuento de Juan Rulfo, 1975). y en 1988 Orlando Merino realizó el mediometraje Vieja Moralidad, filmes basados en relatos homónimos del libro de cuentos de Fuentes Cantar de Ciegos.

Es en esta época donde se conforma la corriente literaria denominada “El Boom Latinoamericano”, de la que forma parte junto con escritores como Octavio Paz, Julio Cortazar, Vargaz Llosa, García Marquez, Alejo Carpentier, que ofrecíó por primera ver en la historia una visión del mundo desde nuestra región.

Su novela La cabeza de la hidra fue llevada al cine en 1981 por el director mexicano Paul Leduc con el título de Complot Petróleo: Luis Puenzo filmó en 1989 Gringo Viejo. A principios de los 90 filmó la serie televisiva El espejo enterrado, basada en su libro homónimo y difundida en 1992 en conmemoración a los 500 años del descubrimiento de América

El profesor Lanin A. Gyurko, de la Universidad de Arizona, ha demostrado, en The Shattered Screen. Myth and Demythification in the Art of Carlos Fuentes and Billy Wilder (New Orleans: University Press of the South, 2009) y Magic Lens. The Transformation of the Visual Arts in the Narrative World of Carlos Fuentes (New Orleans: University Press of the South, 2010), la influencia de Carlos Fuentes sobre el cine norteamericano y la del cine sobre la obra literaria de este.

En 1972 fue elegido miembro de  El Colegio Nacional, siendo presentado por Octavio Paz.En 1975 es nombrado embajador de México en Francia. Durante su gestión, abre las puertas de la embajada a los refugiados políticos latinoamericanos y a la resistencia española. Actúa como delegado en la Conferencia sobre Ciencia y Desarrollo en Dubrovnik, Yugoslavia. Renuncia en 1977 en protesta contra el nombramiento del ex presidente Gustavo Díaz Ordaz como primer embajador de México en España, después de la muerte de Francisco Franco.

Fue amigo personal de grandes exponentes del Arte y  la cultura, así como de hombres poderosos de la política y  la economía mundial, como Jaques Chirac, Bill Clinton, Felipe González, Alberto Cortina , Simón Pedro Barceló. Alabó la figura de Fidel Castro y le puso en algunas ocasiones reparos importantes. Elogió también la apertura de Raúl Castro.

Obra Literaria

Novelas

  • La región más transparente,Ed. FCE, México, 1958
  • Las buenas conciencias,Ed. FCE, México, 1959
  • La Muerte de Artemio Cruz, FCE, Colección Popular, México, 1962
  • Aura, Ediciones Era, México, 1962
  • Zona Sagrada, Siglo Veintiuno, México, 1967
  • Cambio de piel, J. Mortiz, México, 1967
  • Cumpleaños, J. Mortiz, México, 1969
  • Terra Nostra, J. Mortiz, México, 1975; Seix Barral, Biblioteca Breve 385, Barcelona, 1975
  • La cabeza de la hidra, Argos, Barcelona, 1978
  • Una familia lejana, Ediciones Era, México, 1980
  • Agua Quemada. Cuarteto Narrativo, FCE, México, 1983
  • Gringo Viejo, FCE, colección Tierra Firme, México, 1985
  • Cristóbal Nonato, FCE, colección Tierra Firme, México 1987
  • Constancia y otras novelas para vírgenes, FCE, colección Tierra Firme, México, 1990.
  • La campaña (1990); México: Santillana. (Alfaguara)(2002)
  • Los años con Laura Díaz (México, Alfaguara, 1999)
  • Instinto de Inez, Alfaguara, México, 2001
  • La silla del águila, Alfaguara, 2003
  • Todas las familias felices, Alfaguara, 2006
  • La voluntad y la fortuna, Alfaguara, México, 2008
  • Adán en Edén, Alfaguara, México, 2009
  • Vlad, Alfaguara, México, 2010[4]

Relatos y cuentos

  • Los Días Enmascarados, Ed. Novaro. Los Presentes, México, 1954.
  • Cantar de Ciegos, J. Mortiz, México, 1964 (Serie del volador).
  • Chac Mool y otros cuentos, Salvat Editores, Barcelona, 1973.
  • Agua quemada, México: CREA, 1983 (Biblioteca Joven; 4).
  • Dos educaciones, Mondadori España, Madrid, 1991
  • El naranjo, Alfaguara, 1994.
  • La frontera de cristal. Una novela en nueve cuentos (1995) 2. reimpr. Madrid: Santillana, 1996.
  • Inquieta compañía, Alfaguara, 2004.
  • Cuentos fantásticos, Alfaguara, 2007.
  • Cuentos naturales, Alfaguara, 2007.
  • Carolina Grau, Alfaguara, México, 2010

Ensayo

  • Magic Lens. The Transformation of the Visual Arts in the Narrative World of Carlos Fuentes, Lanin A Gyurko, University Press of the South, Nueva Orleáns, 2010
  • The Shattered Screen. Myth and Demythification in the Art of Carlos Fuentes and Billy Wilder, Lanin A Gyurko, University Press of the South, Nueva Orleáns, 2009
  • La nueva novela hispanoamericana, J. Mortiz, México, 1969 (colección Cuadernos de Joaquín Mortiz 4)
  • El mundo de José Luis Cuevas, Tudor Publishing Company, Nueva York, 1969
  • Casa con dos puertas, J. Mortiz, México, 1970
  • Tiempo mexicano, J. Mortiz, México, 1971 (colección Cuadernos de Joaquín Mortiz 11-12; recopilación de artículos publicados en periódicos
  • Cervantes o la crítica de la lectura, J. Mortiz, México, 1976 (colección Cuadernos de Joaquín Mortiz 42)
  • El Dragón y el Unicornio: La tensión del pensamiento entre las antiguas relaciones de sangre y las nuevas relaciones jurídico-estatales que surgieron con la civilización. Co-autoría conAlejandro Carrillo Castro (Cal y Arena 1980).
  • Valiente mundo nuevo. Épica, utopía y mito en la novela hispanoamericana, Mondadori España, Madrid, 1990
  • El espejo enterrado, FCE, colección Tierra Firme, México, 1992
  • Geografía de la novela, FCE, México, 1993.
  • Tres discursos para dos aldeas. FCE, Buenos Aires, 1993 (Colección Popular 489)
  • Nuevo tiempo mexicano, Aguilar, México, 1994
  • Retratos en el tiempo, con Carlos Fuentes Lemus, Alfaguara, México, 1998
  • Los cinco soles de México: memoria de un milenio, Seix Barral, Biblioteca Breve, Barcelona, 2000.
  • En esto creo, Seix Barral, Barcelona, 2002
  • Contra Bush, Aguilar, México, 2004
  • Los 68, Grijalbo, México, 2005
  • La gran novela latinoamericana, Alfaguara, Madrid, 2011

Teatro

  • Todos los gatos son pardos, Siglo Veintiuno Editores, México, 1970
  • El tuerto es rey J. Mortiz, México, 1970 (Teatro del volador)
  • Los reinos originarios, Seix Barral, Barcelona, 1971
  • Orquídeas a la luz de la luna. Comedia mexicana, Seix Barral, Biblioteca Breve 494, Barcelona, 1982
  • Ceremonias del alba, Mondadori España, Madrid, 1991. Rescritura hecha por Fuentes en 1990 de Todos los gatos son pardos; en esta restructuración, introdujo nuevos personajes y situaciones

Libretos de ópera

  • Santa Anna, libreto para la ópera homónima sobre el político y militar mexicano, del compositor cubano José María Vitier.

Premios y reconocimientos

  • 1972, miembro de El Colegio Nacional.
  • 1972, Premio Mazatlan de Literatura, por Tiempo mexicano. Fuentes rechazó el galardón en protesta por la política del gobierno de Sinaloa contra el movimiento estudiantil en la Universidad de ese Estado[5]
  • 1976. Premio Javier Villaurrutia por Terra Nostra[6]
  • 1977, Premio Rómulo Gallegos, por Terra Nostra.
  • 1979, Premio Internacional Alfonso Reyes
  • 1984, Premio Nacional de Literatura de México
  • 1987, Premio Cervantes
  • 1992, Legión de Honor
  • 1992, Premio Internacional Menéndez Pelayo
  • 1994, Premio Grizane Cavour
  • 1994, Premio Príncipe de Asturias
  • 1994, Medalla Picasoo de la Unesco
  • 2000, Doctorado honoris causa, por la Universidad Veracruzana
  • 2000 Doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Sinaloa
  • 2001 Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua
  • 2004, Premio Real Academia Española de Creación Literaria, por En Esto Creo
  • 2008 Premio Internacional Don Quijote de la Mancha.
  • 2009, docotrado Honoris Causa por la Universidad de Quintana Roo
  • 2009, Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica
  • 2009, Premio González Ruano de Periodismo, otorgado por la Fundación MAPFRE, por el artículo El Yucatán de Hernán Zavala.
  • 2009, Doctorado Honoris Causa, en la Universidad de Veracruz
  • 2009, Homenaje Nacional
  • 2010, Doctorado Honoris Causa, por la Universidad de Puerto Rico
  • 2011, Premio Fomentor de las Letras en reconocimiento a toda su obra
  • 2011, Doctorado Honoris Causa por la Universidad Michel de Montaigne

Murió el día de hoy de una afección cardiaca, en la ciudad de México, el 15 de mayo de 2012.

El Derecho y la Justicia en el Teatro de Víctor Hugo Rascón Banda

Conoci a Victor Hugo Rascon, abogado y dramaturgo (genial combinación!), durante mi estancia laboral en Oaxaca. Hombre de una sensibilidad, creatividad e intuicion admirables. Justo reconocimiento a su aportacion al arte y el conocimiento nacional. En horabuena.

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EL DERECHOY LA JUSTICIA EN EL TEATRO DE VICTOR HUGO RASCON BANDA

Desde épocas remotas los dramaturgos han llevado a los escenarios teatrales obras sobre sucesos que impactan a la sociedad, sobresaliendo los referentes a delitos, cuyo campo normativo corresponde al derecho penal. Este libro es novedoso e interesante porque está dedicado a la revisión de la biografía y dramaturgia de un autor mexicano contemporáneo con formación de jurista y literato. Víctor Hugo Rascón Banda (Uruáchic, Chihuahua, 1948-México, D.F., 2008) creó un amplio y sólido corpus dramático cuyos principales temas fueron los problemas actuales de la sociedad mexicana: la discriminación hacia las mujeres y los indígenas, la violación de los derechos humanos de los chicanos en Estados Unidos de Norteamérica y, en un lugar preponderante las conductas delictivas que laceran a México (corrupción de servidores públicos, feminicidios, narcotráfico, violencia intrafamiliar, robo, homicidio, secuestro).

Para los investigadores de la Sociología del Derecho y las Ciencias Penales esta obra puede revestir gran interés en virtud de que la dramaturgia de Rascón Banda fue vanguardista y premonitoria, pues en tiempos de gran conservadurismo se atrevió a abordar temas tabú como el de la homosexualidad, cuya represión o disimulo era el detonante de delitos como los que se describen en las obras La daga y La navaja (estrenadas en 1982). En la obra Contrabando (estrenada en 1991), Rascón retrató un conjunto de fenómenos sociales, producidos por el narcotráfico, que en ese tiempo eran nuevos y extraordinarios, mismos que con el transcurso de los años se han vuelto cotidianos y comunes.

En el primer capítulo del libro se expone una amplia biografía del escritor chihuahuense Víctor Hugo Rascón Banda, quien tuvo formación de literato, director y creador teatral (en el CADAC de la Ciudad de México) y además estudió la carrera de Derecho en la UNAM, carrera que ejerció en el sector bancario y el CONACYT hasta llegar a convertirse en presidente de la Sociedad General de Escritores de México (1998-2008). En dicho cargo impulsó importantes reformas a las leyes y reglamentos de cinematografía, derecho de autor y otras áreas de la cultura. En el ámbito de la creación teatral escribió más de 50 obras, además de una novela titulada Contrabando (publicada como obra póstuma) y un conjunto de cuentos publicados bajo el título de Volver a Santa Rosa. En su amplia carrera obtuvo varios premios, sus obras han sido representadas en varias naciones de Latinoamérica y Europa, así como en Estados Unidos de Norteamérica. La dramaturgia de Rascón Banda fue dirigida por importantes personajes de la escena nacional como Luis de Tavira, Ignacio Retes, Marta Luna y José Caballero. A su fallecimiento Rascón Banda pertenecía a la Academia Mexicana de la Lengua, sitio que ocupó gracias a la propuesta de los literatos Alí Chumacero y Carlos Montemayor, y del jurista Diego Valadés.

El segundo capítulo del libro está destinado a la exposición y análisis de las obras de Rascón sobre temas delincuenciales: Playa Azul, Por los caminos del Sur, Armas blancas, Homicidio calificado, Hotel Juárez, Contrabando, Fugitivos, Guerrero negro, La fiera del Ajusco y Manos arriba. En este capítulo también se estudia la trascendencia de la relación entre la literatura y el derecho, y se proporcionan nociones básicas sobre teoría literaria para ubicar la diferencia entre dramaturgia y narrativa.

En el último capítulo del libro se ofrece una visión panorámica de la narrativa del dramaturgo chihuahuense, la cual quedó plasmada en artículos periodísticos, principalmente publicados en las revistas Proceso, Paso de Gato y en la Revista de la Universidad de México. También se aborda la narrativa de Rascón en libros colectivos, como el texto que escribió en Homenaje a Andrés Henestrosa y La ciudad en el teatro. En los artículos periodísticos Rascón dejó un registro útil para construir la historia del teatro mexicano de finales del siglo XX e inicios del siglo XXI.

La ficha técnica del libro es: Berrueco García, Adriana, “El derecho y la justicia en el teatro de Víctor Hugo Rascón Banda”, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2011.

(Se puede descargar en el sitio web del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM)

CORREO ELECTRÓNICO DE LA AUTORA: adriana_berrueco@yahoo.com.mx

TELÉFONO UNAM: 56-22-74-74 EXTS. 1200 Y 1218.

AUTORA: ADRIANA BERRUECO GARCIA

“Yo Acuso” de Emile Zolá: un paradigma en la lucha contra la injusticia

Por José Ramón González Chávez

Hablando sobre jóvenes y justicia, les presento un documento que integra el famoso texto “Yo acuso” de Emile Zolá, que le costara materialmente la vida, pero que a cambio cerrara con broche de oro su paso a la inmortalidad.

La materia del texto es el caso Dreyfus, que le mostró a la humanidad como el no reconocimiento de un error de impartición de injusticia por parte del poder público, no genera más que una injusticia mayor, entre otros monstruos.

El texto está compuesto de distintas cartas y escritos, entre los que se encuentra este que aquí les público, denominado “Carta a los Jóvenes” de cuya lectura se descubren pasajes de sorprendente actualidad. Espero que sea de su interes. Saludos.

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Nota sobre el caso Dreyfus

En 1894, los servicios de contraespionaje (Service de Renseignements) del Ministerio de la Guerra francés interceptan un documento dirigido al agregado militar alemán en París, Schwartzkoppen, en el que se menciona en nota manuscrita el anuncio del envío de informaciones concretas sobre las características del nuevo material de artillería francés. El riesgo de escándalo es más preocupante que la propia filtración; había, pues, que encontrar a un culpable. Basándose en el escrito, los expertos comparan letras de los oficiales del Estado Mayor y concluyen que el capitán Alfred Dreyfus, de treinta y cinco años, judío y alsaciano, es su autor. El 15 de octubre de ese año Dreyfus es arrestado, juzgado por un consejo de guerra y declarado culpable de alta traición.

Pese a las declaraciones de inocencia del acusado (declaraciones que no se hacen públicas), se condena a Dreyfus a la degradación militar (enero de 1895) y a cumplir cadena perpetua en la isla del Diablo, en la Guayana francesa. Durante el juicio, el general Mercier, ministro de la Guerra, expresa sus convicciones a la prensa y comunica al tribunal que existen pruebas «abrumadoras» de la culpabilidad de Dreyfus, pruebas que no puede mostrar porque pondrían en peligro la seguridad de la nación. Hasta ese momento, nadie duda de la existencia de dichas pruebas. Únicamente la familia de Dreyfus, convencida de su inocencia, habla de error judicial y busca apoyos entre los politicos y la prensa para conseguir la revision del juicio.

En marzo de 1896, el nuevo responsable del Service de Renseignements, el coronel Picquart, descubre un telegrama dirigido por el agregado militar alemán Schwartzkoppen a un oficial francés de origen húngaro, el comandante Esterhazy; el telegrama no deja dudas de que este ultimo es el informador de Schwartzkoppen en el Estado Mayor francés. La letra de Esterhazy, que se parece a la de Dreyfus, es, sorprendentemente, muy similar a la del famoso escrito. Picquart informa a sus superiores y expresa su convicción de que fue un error atribuir el escrito a Dreyfus. El Estado Mayor destina a Picquart a la frontera del este y, posteriormente, a Túnez. Los tribunales militares, dominados por camarillas de extrema derecha y antisemitas, se niegan a revisar el caso Dreyfus y tratan de sofocar el escándalo, pero no logran evitar que algunos rumores alerten a personalidades de la izquierda.

En 1897 -con la ayuda del periodista Bernard Lazare, del senador Scheurer-Kestner y del diputado Joseph Reinach-, Mathieu Dreyfus, hermano de Alfred, promueve una campaña en Le Figaro para exigir que se investigue a Esterhazy y se revise el juicio de 1894. La extrema derecha reacciona de inmediato. Indignado, Émile Zola, próximo a la izquierda radical y a grupos socialistas, entra en liza. La campaña de Le Figaro rompe la conspiración de silencio.

En diciembre de 1897, Esterhazy, cuya letra es idéntica a la de los facsímiles del escrito que la prensa ha reproducido, es inculpado y comparece ante un tribunal militar; contra todo pronóstico, los jueces lo absuelven en enero de 1898, al tiempo que el presidente del Consejo de Ministros, Méline, rechaza la revision del caso Dreyfus: «El caso Dreyfus no existe». Zola, consciente de los riesgos que corre, plantea la cuestión ante la opinion pública en su célebre carta al presidente de la República, titulada «Yo acuso» y publicada el 13 de enero en L’Aurore. Ese mismo día, la policía detiene al teniente coronel Picquart. La polémica enardece al país y se desencadenan las hostilidades entre la derecha militarista y la izquierda socialista o radical, entre las corrientes nacionalistas antisemitas y los defensores del Derecho, entre el integrismo católico y los adalides del libre pensamiento. Llueven insultos y críticas sobre Zola. En estas circunstancias, aparece, ya en su sentido moderno, la expresión «los intelectuales», que emplearon los antidreyfusards (Barrès, Drumont, Leon Daudet, Pierre Loti, Jules Verne…) contra los dreyfusards (Zola, Gide, Proust, Péguy, Mirbeau, Anatole France, Jarry, Claude Monet…).

Del 7 al 23 de febrero de 1898, Zolá, amenazado de muerte por los grupos de extrema derecha, comparece ante un tribunal, acusado de difamar a los oficiales y personalidades que había denunciado en su «Yo acuso». Se le declara culpable y se le condena a un año de cárcel, a pagar tres mil francos de multa y se le despoja de la Legión de Honor. Tras recurrir la sentencia, el tribunal de instancia vuelve a condenarle, esta vez, sin embargo, en rebeldía, pues Zola, temiendo por su vida, se ha exiliado en Inglaterra. Semanas después de este segundo juicio, se confirma que el documento que se utilizó para comprometer a Dreyfus en el juicio de 1894 era falso; lo había confeccionado un oficial del Service de Renseignements, el coronel Henry, quien confiesa su culpabilidad el 30 de agosto y el 31 se suicida en la cárcel. El Tribunal Supremo, que había empezado a revisar el expediente Dreyfus en junio, ordenó la revisión del caso.

Zola, pese a la confirmación de la sentencia condenatoria, regresa de su exilio en junio de 1899; el Gobierno renuncia a tomar medidas contra él. Entre agosto y septiembre de ese año, Dreyfus, trasladado a Francia, se somete a un segundo juicio y de nuevo le condenan los tribunales militares, que no acceden a reconocer el error judicial que se cometió en 1894; el 19 de septiembre, el presidente de la República, Loubet, indulta a Dreyfus. Puesto en libertad, gran parte de la opinión pública considera que debe, además, reconocerse su inocencia. Hasta el 12 de julio de 1906 no obtendrá Dreyfus la rehabilitación en el ejército. Cuatro años antes, la noche del 28 al 29 de septiembre de 1902, de regreso a París tras sus vacaciones en Médan, Emilio Zola muere asfixiado en su casa, debido a las exhalaciones de una chimenea. Desde 1898, Zola había recibido numerosas amenazas de muerte, pero este «caso» nunca llegó a esclarecerse. Dreyfus, por su parte, falleció en 1935 ocupando un alto cargo oficial. Quedaron dudas sobre su inocencia hasta la publicación de los Carnets de Schwartzkoppen en 1930: Dreyfus inocente, Esterhazy culpable.

CARTA A LA JUVENTUD

Emile Zolá

(Este texto apareció publicado como folleto y se puso a la venta el 14 de diciembre de 1897)

Como no encontré ningún periódico dispuesto a aceptar mis artículos, y además deseaba sentirme del todo libre, proyecté continuar mi campaña mediante una serie de folletos. Primero quise lanzarlos un día fijo, con regularidad, uno por semana. Después preferí controlar las fechas de publicación, de modo que pudiese elegir el momento a intervenir según los temas y sólo los días que me parecieran útiles.

¿Adónde vais, jóvenes, adónde vais, estudiantes que corréis en grupos por las calles, manifestándoos en nombre de vuestras iras y de vuestros entusiasmos, sintiendo la necesidad irresistible de lanzar públicamente el grito de vuestras conciencias indignadas?

¿Vais a protestar contra algún abuso del poder, han ofendido vuestro anhelo de verdad y equidad, ardiente aún en vuestras almas jóvenes, almas que ignoran los arreglos políticos y las cobardías cotidianas de la vida?

¿Vais a reparar una injusticia social, vais a poner la protesta de vuestra juventud vibrante en la balanza desigual donde, con tanta falsedad, se pesa el sino de los afortunados y de los desheredados de este mundo?

¿Vais, para defender la tolerancia y la independencia de la raza humana, a silbar a algún sectario de la inteligencia, de estrecha mollera, que ha pretendido conducir vuestras mentes liberadas hacia el antiguo error proclamando la bancarrota de la ciencia?

¿Vais a gritar, al pie de la ventana de algún personaje esquivo a hipócrita, vuestra fe inquebrantable en el porvenir, en ese siglo venidero que representáis y que ha de traer la paz al mundo en nombre de la justicia y del amor?

«¡No, no! ¡Vamos a abuchear a un hombre, a un anciano que, tras una larga vida de trabajo y de lealtad, imaginó que podía sostener impunemente una causa generosa, que podía querer que se hiciera la luz y se reparara un error, por el mismo honor de la patria francesa!»

¡Ah!, cuando yo era joven, vi cómo se estremecía el Barrio Latino con las orgullosas pasiones de la juventud, el amor a la libertad, el odio a la fuerza brutal que aplasta cerebros y oprime almas. Lo vi, bajo el Imperio, entregado de lleno a su esforzada labor de oposición, a veces incluso injusto, pero siempre por un exceso de amor a la libre emancipación humana. Silbaba a los autores gratos a las Tullerías, se ensañaba con los profesores cuyas enseñanzas le parecían sospechosas, se alzaba contra cualquiera que se declarase en favor de las tinieblas y de la tiranía. En él ardía el fuego sagrado de la hermosa locura de los veinte años, cuando todas las esperanzas son realidades, cuando el mañana aparece como el triunfo indudable de la Ciudad perfecta.

Y si nos remontáramos más atrás en esta historia de las nobles pasiones que han alzado a la juventud de las universidades, veríamos a ésta siempre indignada ante la injusticia, estremecida y sublevada a favor de los humildes, de los abandonados, de los perseguidos, contra los crueles y los poderosos. Se ha manifestado en favor de los pueblos oprimidos, ha abrazado la causa de Polonia, de Grecia, se ha erigido en defensora de cuantos sufrían, de cuantos agonizaban bajo la brutalidad de una masa o de un déspota. Si corría la voz de que el Barrio Latino estaba en ascuas, no había duda de que detrás ardía una llama de justicia juvenil, ajena a precauciones, que acometía con entusiasmo obras dictadas por el corazón. ¡Y qué espontaneidad entonces, qué torrente desbordado corría por las calles!

Ya sé que hoy el pretexto sigue siendo la patria amenazada, Francia entregada al enemigo vencedor por una pandilla de traidores. Yo sólo le pregunto al país dónde podremos encontrar la clara intuición de las cosas, la sensación instintiva de lo que es verdad, de lo que es justo, como no sea en esas almas nuevas, en esos jóvenes que nacen a la vida pública y a quienes nada debería ofuscar su razón recta y buena. Que los políticos deteriorados por años de intriga, que los periodistas desequilibrados por todas las componendas de su oficio puedan aceptar las mentiras más impúdicas, puedan hacer la vista gorda ante abrumadoras evidencias, es explicable, comprensible. Pero ¿la juventud? Muy gangrenada ha de estar para que su pureza, su candor natural no se reconozca a simple vista en medio de los inaceptables errores y no se enfrente directamente a lo que es evidente, a lo que está claro, luminoso como la luz del día.

La historia es sencilla. Han condenado a un oficial y a nadie se le ocurre sospechar de la buena fe de sus jueces. Lo han castigado siguiendo el dictado de sus conciencias, basándose en pruebas que creyeron veraces. Después, un día, sucede que un hombre, que varios hombres, tienen dudas y acaban por convencerse de que una de las pruebas, la más importante, la única al menos en la que se apoyaron públicamente los jueces, ha sido atribuida erróneamente al condenado, y que no cabe duda de que esa prueba procede de la mano de otro. Y lo dicen, y ese otro es denunciado por el hermano del preso, cuyo estricto deber era hacerlo; y así, a la fuerza, empieza un nuevo juicio que, si resultase en una condena, conllevaría la revision del primer caso.

¿No es todo esto perfectamente diáfano, justo y razonable? ¿Dónde ven la maquinación, el perverso complot para salvar a un traidor? Simplemente deseamos, ¿quién lo niega?, que el traidor sea un culpable y no un inocente que expía el crimen. Ya lo tendréis a vuestro traidor; la cuestión está en que os den el auténtico.

¿No debería bastar un mínimo de sentido común? ¿A qué móvil obedecerían, así pues, los hombres que persiguen la revisión del caso? Descartad el antisemitismo estúpido, cuya cruel monomanía no ve en eso más que un complot judío, el oro judío, que trata de sustituir en el calabozo a un judío por un cristiano. No existe base alguna, las inverosimilitudes y las imposibilidades se derrumban unas tras otras, ni todo el oro del mundo podría comprar ciertas conciencias. Y hay que llegar a la realidad, que es la expansión natural, lenta, invencible de todo error judicial. La historia es eso. Un error judicial es una fuerza que avanza: unos hombres con conciencia se ven sometidos, asediados, se entregan con creciente obstinación, arriesgan su fortuna y su vida para que se haga justicia. Y no hay otra explicación posible a lo que hoy está pasando; el resto se limita a abominables pasiones políticas y religiosas, al torrente desbordado de calumnias a injurias.

Pero ¿qué excusa tendría la juventud si sus ideas de humanidad y de justicia se hubieran debilitado por un instante? En la sesión del 4 de diciembre, una Cámara francesa se cubrió de oprobio al votar una orden del día «que condena a los instigadores de la odiosa campaña perturbadora de la conciencia pública». Lo digo en voz alta, con vistas al futuro que, espero, ha de leerme: un votación como ésa es indigna de nuestro generoso país, y quedará como una mancha imborrable. Los «instigadores» son los hombres con conciencia y con valentía que, seguros de un error judicial, lo han denunciado para que se repare, en la convicción patriótica de que una gran nación donde un inocente agoniza entre torturas sería una nación condenada. La «odiosa campaña» es el grito de la verdad, el grito de la justicia emitido por esos hombres, es el empeño con que desean que Francia siga siendo, ante los pueblos que la contemplan, la Francia humana, la Francia que ha logrado la libertad y que impartirá la justicia. Y, ya lo veis, seguramente la Cámara ha cometido un crimen, porque ha corrompido incluso a la juventud de nuestras universidades, y ésta, engañada, extraviada, desbocada por nuestras calles, se manifiesta, cosa aún nunca vista, en contra de lo más orgulloso, de lo más valiente, de lo más divino que pueda tener el alma humana.

Después de la sesión del Senado del día 7, la gente habló de hundimiento refiriéndose a Monsieur Scheurer-Kestner. ¡Oh, sí, qué hundimiento en su corazón, en su alma! Imagino su angustia, su tormento al ver cómo se desploma a su alrededor cuanto ha amado de nuestra República, cuanto ha ayudado a conquistar para ella en la gran lucha que ha sido su vida: la libertad, primero, y después las viriles virtudes de la lealtad, de la franqueza y del valor cívico.

Es uno de los últimos que quedan de su preclara generación. Bajo el Imperio, supo lo que era un pueblo sometido a la autoridad de uno solo, y se consumía de fiebre y de impaciencia, la boca brutalmente amordazada, ante las injusticias. Con el corazón desgarrado, vio nuestras derrotas, conoció las causas, todas originadas por la ceguera y la imbecilidad despóticas. Más adelante, fue de los que con mayor inteligencia y ardor trabajaron para levantar el país de sus escombros, para devolverle su lugar en Europa.

Procede de los tiempos heroicos de nuestra Francia republicana, a imagino que debía de considerarse autor de una obra buena y sólida: el despotismo expulsado para siempre, la libertad conquistada, me refiero a esa libertad humana que permite que cada conciencia ejercite su deber en medio de la tolerancia de las demás opiniones.

¡Sí! Todo pudo conquistarse, pero todo vuelve a estar por los suelos una vez más. En torno a él, dentro de él, no hay más que ruinas. Haber sucumbido al anhelo de verdad es un crimen. Haber exigido justicia es un crimen. Retornó el horrible despotismo, la mordaza más dura acalla otra vez las bocas. Quien aplasta la conciencia pública no es ya la bota de un César, sino toda una Cámara que condena a quienes se enardecen por el deseo de lo justo. ¡Prohibido hablar! Los puños machacan los labios de quienes han de defender la verdad, se amotina a las masas para que reduzcan al silencio a los aislados.

Nunca se había organizado una opresión tan monstruosa y dirigida contra la libre discusión. Y reina el más vergonzoso terror, los más valientes se vuelven cobardes, nadie se atreve ya a decir lo que piensa por miedo a que le denuncien acusándole de vendido y traidor. Los escasos periódicos que conservan cierta honestidad se humillan ante sus lectores, quienes se han vuelto locos con tantos chismes estúpidos. Ningún pueblo, creo yo, ha pasado por un momento más confuso, más absurdo, más angustioso para su razón y su dignidad.

Por lo tanto, es cierto, todo el leal y prestigioso pasado de Monsieur Scheurer-Kestner ha debido de hundirse. Si todavía cree en la bondad y en la equidad de los hombres, es que posee un sólido optimismo. Lleva tres semanas viendo cómo le arrastran por el fango porque ha puesto en juego el honor y la alegría de su vejez, porque quiso ser justo. No existe aflicción más dolorosa para un hombre honrado que sufrir martirio a causa de su honradez. Es asesinar en ese hombre su fe en el mañana, envenenarle la esperanza; y si muere dirá: «¡Se acabó, ya no queda nada, todo lo bueno que hice se va conmigo, la virtud solo es una palabra, el mundo es sólo tinieblas y vacío!».

Y para vilipendiar al patriotismo, se ha elegido a ese hombre que es el último representante de Alsacia-Lorena en nuestras Asambleas. ¡Un vendido, él, un traidor, un ofensor del ejército, cuando la simple mención de su nombre debería bastar para tranquilizar las más sombrías inquietudes! No cabe duda de que cometió la ingenuidad de creer que su calidad de alsaciano y su fama de ardiente patriota le valdrían como garantía de su buena fe en sus delicadas funciones de justiciero. Que se ocupase de este caso, ¿no venía a significar que una pronta conclusión le parecía necesaria para el honor del ejército, para el honor de la patria? Dejad que el caso siga arrastrándose más semanas, intentad sofocar la verdad, impedid que se haga justicia y veréis cómo nos habréis convertido en el hazmerreír de toda Europa, cómo habréis situado a Francia a la cola de las naciones.

¡No, no! ¡Las estúpidas pasiones políticas y religiosas no quieren comprender nada, y la juventud de nuestras universidades ofrece al mundo el espectáculo de ir a abuchear a Monsieur Scheurer-Kestner, el traidor, el vendido que insulta el ejército y que compromete a la patria!

Ya sé que el grupo de jóvenes que se manifiesta no representa a toda la juventud y que un centenar de alborotadores por la calle causan más ruido que diez mil trabajadores que se quedan en su casa. Pero cien alborotadores son ya demasiados, y ¡qué desalentador es el síntoma de que ese movimiento, por reducido que sea, se produzca hoy en el Barrio Latino!

Antisemitas jóvenes. ¿Existen, pues, esas cosas? ¿Hay cerebros nuevos, almas nuevas desequilibradas por ese veneno idiota? ¡Qué triste, qué inquietante para el siglo XX que va a iniciarse! Cien años después de la Declaración de los Derechos del Hombre, cien años después del acto supremo de tolerancia y emancipación, volvemos a las guerras de religión, al más odioso y necio de los fantasmas. Eso es comprensible en algunos hombres que desempeñan su papel, que tienen que mantener una actitud y satisfacer una ambición voraz. Pero ¡en los jóvenes, en los que nacen y ayudan a que se desarrollen y expandan todos los derechos y libertades que habíamos soñado ver surgir, fulgurantes, en el próximo siglo! Eran los trabajadores que esperábamos y, en cambio, se declaran ya antisemitas, o sea, que comenzarán el siglo exterminando a todos los judíos porque son ciudadanos de otra raza y de otra fe. ¡Buen principio para la Ciudad de nuestros sueños, la Ciudad de la igualdad y la fraternidad! Si la juventud llegara de veras a ese extremo, sería para echarse a llorar, para negar toda esperanza y toda felicidad humanas. ¡Oh juventud, juventud! Te to ruego, piensa en la gran labor que te espera. Eres la futura obrera, tú pondrás los cimientos de este siglo cercano que, estamos profundamente convencidos, resolverá los problemas de verdad y de equidad planteados por el siglo que termina. Nosotros, los viejos, los mayores, te dejamos el formidable cúmulo de nuestras investigaciones, tal vez muchas contradicciones y oscuridades, pero ciertamente también te dejamos el esfuerzo más apasionado que nunca siglo alguno haya realizado en pos de la luz, los más honestos y más sólidos documentos, los fundamentos mismos de este vasto edificio de la ciencia que tienes que seguir construyendo en pro de tu honor y tu felicidad. Y sólo te pedimos que seas más generosa aún que nosotros, más abierta de espíritu, que nos superes con tu amor a una existencia pacífica, dedicando tu esfuerzo al trabajo, esa fecundidad de los hombres y de la tierra que por fin sabrá lograr que brote la desbordante cosecha de alegría bajo el resplandeciente sol. Nosotros te cederemos fraternalmente el puesto, satisfechos de desaparecer y descansar de nuestra parte de labor en el sueño gozoso de la muerte, si sabemos que tú continuarás y harás realidad nuestros sueños.

¡Juventud, juventud! Acuérdate de lo que sufrieron tus padres, y de las batallas terribles que tuvieron que vencer, para conquistar la libertad de que gozas ahora. Si te sientes independiente, si puedes ir y venir a voluntad o decir en la prensa lo que piensas, o tener una opinión y expresarla públicamente, es porque tus padres contribuyeron a ello con su inteligencia y su sangre. No has nacido bajo la tiranía, ignoras lo que es despertarse cada mañana con la bota de un amo sobre el pecho, no has combatido para escapar al sable del dictador, a la ley falaz del mal juez. Agradéceselo a tus padres y no cometas el crimen de aclamar la mentira, de alinearte junto a la fuerza brutal, junto a la intolerancia de los fanáticos y la voracidad de los ambiciosos. La dictadura ha tocado a su fin.

¡Juventud, juventud! Mantente siempre cerca de la justicia. Si la idea de justicia se oscureciera en ti, caerías en todos los peligros. No me refiero a la justicia de nuestros Códigos, que no es sino la garantía de los lazos sociales. Por supuesto, hay que respetarla; sin embargo, existe una noción más elevada de justicia, la que establece como principio que todo juicio de los hombres es falible y la que admite la posible inocencia de un condenado sin por ello insultar a los jueces. ¿No ha ocurrido ahora algo que por fuerza ha de indignar tu encendida pasión por el Derecho? ¿Quién se alzará para exigir que se haga justicia sino tú, que no estás mezclada en nuestras luchas de intereses ni de personas, que no te has aventurado ni comprometido en ninguna situación sospechosa, que puedes hablar en voz alta, con toda honestidad y buena fe?

¡Juventud, juventud! Sé humana, sé generosa. Aunque nos equivoquemos, permanece a nuestro lado cuando decimos que un inocente sufre una pena atroz y que se nos parte de angustia nuestro corazón sublevado. Basta admitir por un instante el posible error frente a un castigo tan desmesurado para que se encoja el corazón y broten lágrimas de los ojos. Cierto, los carceleros son insensibles, pero tú, ¡tú que aún lloras, tú, afectada ante cualquier miseria, cualquier piedad! ¿Por qué no realizas este sueño caballeresco de defender su causa y liberar al mártir que en algún lugar sucumbe al odio? ¿Quién sino tú intentará la sublime aventura, se lanzará a defender una causa peligrosa y soberbia, se enfrentará a un pueblo en nombre de la justicia ideal? ¿No te avergüenza que sean unos viejos, unos mayores, los que se apasionen, los que cumplan tu tarea de generosa locura?

«¿Adónde vais, jóvenes, adónde vais, estudiantes que corréis por la calle manifestándoos, enarbolando en medio de nuestras discordias el valor y la esperanza de vuestros veinte años?»

«¡Vamos a luchar por la humanidad, la verdad, la justicia!»

Los “10 Mandamientos” de Bertrand Russell

Por José Ramón González Chávez

Betrand Russsel fue uno de los Filósofos más importantes del Siglo XX

Ateo de sepa, luchador contra las supersticiones,se enfrentó directamente a ellas mediante la argumentación y el razonamiento lógico. Férreo defensor del liberalismo. Recibió el Premio nobel de literatura en 1950.

El 16 de diciembre de 1951, aprovechó una colaboración para la “New York Times Magazine” para divulgar una vez más la razón mediante un artículo “The best answer to fanaticism: Liberalism”, al final del que expuso un decálogo que, según él, todo profesor debería desear enseñar a sus alumnos.

Posiblemente el decálogo -al que Russell se refirió sarcásticamente como “mandamientos”- no sea una enseñanza completa en sí, pero señala los pasos necesarios todo aquel que intente encontrarse con la razón y alejarse de todo tipo de supersticiones y creencias sin fundamento alguno:

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LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE BETRAND RUSSEL

1. No estés absolutamente seguro de nada.

2. No creas conveniente actuar ocultando pruebas, pues las pruebas terminan por salir a la luz.

3. Nunca intentes oponerte al raciocino, pues seguramente lo conseguirás.

4. Cuando encuentres oposición, aunque provenga de tu cónyuge o de tus hijos, trata de superarla por medio de la razón y no de la autoridad, pues una victoria que dependa de la autoridad es irreal e ilusoria.

5. No respetes la autoridad de los demás, pues siempre se encuentran autoridades enfrentadas.

6. No utilices la fuerza para suprimir las ideas que crees perniciosas, pues si lo haces, ellas te suprimirán a ti.

7. No temas ser extravagante en tus ideas, pues todas la ideas ahora aceptadas fueron en su día extravagantes.

8. Disfruta más con la discrepancia inteligente que con la conformidad pasiva, pues si valoras la inteligencia como debieras, aquélla significa un acuerdo más profundo que ésta.

9. Muéstrate escrupuloso en la verdad, aunque la verdad sea incómoda, pues más incómoda es cuando tratas de ocultarla.

10. No sientas envidia de la felicidad de los que viven en el paraíso de los necios, pues sólo un necio pensará que eso es la felicidad.

Y de Miguelón quién se acuerda?

Una breve semblanza para conmemorar los 400 años de la muerte del Gigante de Lepanto

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MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA

Alcalá de Henares, 29 de septiembre de 1547 – Madrid, 22 de abril de 1616), soldado, novelista, poeta y dramaturgo, denominado “El Príncipe de los Ingenios”, El Manco de “Lepanto” considerado una de las máximas figuras de la literatura española y autor de la obra monumental Don Quijote de la Mancha, considerada como la primera novela moderna y una de las mejores obras de la literatura universal, además de ser el libro más editado y traducido de la historia, sólo superado por la Biblia y las citas (“el libro rojo”) de Mao, aunque estas dos con fines no literarios.

Aquí un minúsculo fragmento de su poesía “Viaje del Parnaso”: 

…Yo, que siempre trabajo y me desvelo

por parecer que tengo de poeta 

la gracia que no quiso darme el cielo,

quisiera despachar a la estafeta

mi alma, o por los aires, y ponella

sobre las cumbres del nombrado Oeta,

pues, descubriendo desde allí la bella

corriente de Aganipe, en un saltico

pudiera el labio remojar en ella,

y quedar del licor süave y rico

el pancho lleno, y ser de allí adelante

poeta ilustre, o al menos magnifico.

Mas mil inconvenientes al instante 

se me ofrecieron, y quedó el deseo

en cierne, desvalido e ignorante.

Porque la piedra que en mis hombros veo,

que la Fortuna me cargó pesada,

mis mal logradas esperanzas leo

Las muchas leguas de la gran jornada

se me representaron, que pudieran

torcer la voluntad aficionada,

si en aquel mesmo istante no acudieran

los humos de la fama a socorrerme,

y corto y fácil el camino hicieran.

Dije entre mí: «si yo viniese a verme 

en la difícil cumbre deste monte,

y una guirnalda de laurel ponerme,

no envidiaría el bien decir de Aponte,

ni del muerto Galarza la agudeza,

en manos blando, en lengua Rodomonte».

Mas, como de un error otro se empieza,

creyendo a mi deseo, di al camino

los pies, porque di al viento la cabeza.

los pies, porque di al viento la cabeza.

En fin, sobre las ancas del Destino,

llevando a la Elección puesta en la silla,

hacer el gran vïaje determino…

¿Y de Pepón quién se acuerda?

José Revueltas, talento rebelde de la literatura mexicana. También a 100 años de su nacimiento. Saludos. José Ramón González Chávez

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 JOSÉ REVUELTAS O LA UTOPÍA CONTRARIADA*

Por América Luna Martínez

La alternativa

Tan sencillo como esto: Vivir indignamente entre algodones

(que lleganal oído para tapiar al yo, para dejarlo sin nexos con el mundo),

con la cuota de besos de la madre, los hijos y la esposa,

con lospulmones llenos de incienso de la gloria oficial,

o vivir dignamente en la tortura, en la persecución, en la zozobra

ser Martín Luis Guzmán o ser Revueltas

EnriqueGonzález Rojo

Conocí a José Revueltas una mañana esplendorosa de domingo en la Casa del Lago de Chapultepec. Desde muy temprano el lugar estaba abarrotado seguramente por todos aquellos que lo seguíamos a cuanto lugar se presentaba luego de su excarcelación. El maestro sostuvo una conversación ágil con José Agustín hablando de diversos temas, de sus vivencias en Lecumberri, de su opinión y balance del movimiento estudiantil, de cómo Revueltas proponía analizar la situación de la Unión Soviética a partir del carácter burocrático de su régimen, y también nos compartió algunos de sus proyectos. En otras ocasiones en que lo volví a escuchar teorizando sobre la cárcel o el teatro,hasta que un día por un azar afortunado un grupo de amigos editores de la Revista Idea, me invitaron a su casa.Allí nos recibió cálida y afectuosamente, nos enseñó su espacio de trabajo, las fotos blanco y negro que adornaban las paredes de su modesto pero acogedor estudio. Hablamos de lo difícil que resultaba conseguir su obra política y se alegró mucho cuando saque de mi morral una edición rústica de Ensayo sobre un proletariado sin cabeza, la cual me firmó mientras platicábamos del accionar delas izquierdas y tomábamos una copita. Antes de despedirnos, reiteró que su casa siempre estaba abierta a los jóvenes inquietos como nosotros.

¿Por qué José Revueltas se convirtió en el guíapolítico y espiritual del movimiento estudiantil y sus alrededores? En más deun sentido era la encarnación de la rebeldía, de una voluntad férrea enperseguir la utopía socialista, de la coherencia de toda una vida de predicarcon el ejemplo.

“Se escribe a partir de lo que se ha conseguido ser”, nos propone Simone de Beauvoir, y en el caso de José Revueltas esto es algo totalmente cierto. Nacido en 1914 en Santiago Papasquiaro, un pueblitodel estado de Durango, perteneció a una familia de talentos extraordinarios, Silvestre músico, Fermín y Consuelo pintores, Rosaura actriz, los nombres de estos personajes son indispensables en la historia de la cultura nacional del siglo XX.

Socialismo yescritura

Su infancia transcurrió en la ciudad de México, donde debido a las limitaciones económicas de su familia y porque José no soportó las crueles burlas de sus compañeritos por sus botas “picudas norteñas”, el niño desertó del Colegio Alemán. Pero el alejamiento de la escuela no significó que el precoz José se alejará de los libros, por el contrario el muchacho prefirió pasar su tiempo en la biblioteca mejor que en las aulas. En alguna de las muchas entrevistas que concedió a lo largo de su vida comenta que sus dudas en cuanto a Dios y a la religión lo llevaron a estudiar filosofía e historia de la filosofía, de esta manera llegó a conocer a los marxistas italianos como Labriola, pero el hallazgo bibliográfico más revelador para el muy joven Revueltas, fueron Los manuscritos económico-filosóficos donde Marx propone su teoría de la enajenación. Sustensibilidad ante la pobreza aunada a sus lecturas, y el contacto con “el Trostky”, un compañero de trabajo y activista político, hicieron que José Revueltas pensara en la importancia lanzarse a transformar el mundo, y decidió unirse a las filas del Partido Comunista Mexicano.

Su primera experiencia política es verdaderamente accidentada pues la represión del callismo recae sobre todos aquellos que puedan representar una amenaza para el caudillo, pero especialmente contra los comunistas. Un día mientras los izquierdistas se congregaban en un mitin en laPlaza de Santo Domingo en el centro de la ciudad de México, la policía disuelve la reunión con gran violencia y el joven militante es llevado a la correccional. En el reclusorio juvenil José cumple quince años, ahí también comienza su peregrinar por las cárceles mexicanas hasta los últimos años de su vida.. Esa temprana experiencia carcelaria será recreada años más tarde en el cuento El quebranto y marcará para siempre su escritura desgarradora y catártica cuando años más tarde amparado en el realismo dialéctico emprenda la redacción de sus cuentos y novelas. O con agudeza recorre la historia nacional para desmitificarla junto con sus fallidos redentores, en sus numerosos escritos periodísticos y documentos de discusión política.

Hay en la vida y obra de José Revueltas, una voluntadinquebrantable por conocer, describir y transformar el mundo, siempre enactitud desafiante y crítica.

Lector voraz, escritor prolífico, Revueltas encuentra en la literatura, la posibilidad liberadora que proporciona un arte que seprecie de serlo, en un momento en que los militantes comunistas estaban presionados por las políticas culturales del estalinismo que satanizaba cualquier producción artística que se alejará de los cánones del realismo socialista. Baste recordar que en 1934, el Primer Congreso de Escritores Soviéticos proclama en nombre del arte proletario al realismo socialista como doctrina estética oficial. Y aunque es en los años treinta cuando nuestro autor profesa una fe ciega en la Unión Soviética y sus dirigentes, su inquietud creadora lo lleva a formular su teoría del realismo dialéctico “Revueltas.1967a” en la que propone que el creador, si bien debe estar atento a la realidad circundante y a su momento histórico, el escritor puede y debe buscar todos los recursos que le permitan manifestar la totalidad de la compleja experiencia humana.

Es precisamente con base en esa propuesta que Revueltas escribe varias de sus obras más importantes y polémicas: a pesar de su intención estético-política, su primera novela, Los muros de agua publicada en 1940, no traspasa las desgarradoras experiencias de los presos comunes y perseguidos políticos con quienes vivió José Revueltas en el penal de las Islas Marías en el año de 1933. Su vocación experimental lleva a este intelectual a publicar en 1943 El luto humano, donde logra importantes aciertos literarios pues además de aplicar de manera ágil los postulados de su realismo dialéctico juega con la estructura narrativa planteando dos historias y dos planos temporales diversos, es en esta novela donde se plasman con claridad los temas revueltianos: la muerte, la desesperanza, el caos, y cómo el carácter redentor, abnegado de algunos militantes comunistas como Natividad (alter ego de José Revueltas), no pueden sobrevivir a la fuerza incontenible de la naturaleza y el destino. En esa “visión moridora” hay una doble intención interpretativa: rescatar la cosmovisión de los mexicanos acerca de la muerte desde tiempos prehispánicos, y realizar una crítica a los resultados de la revolución mexicana después de la experiencia cardenista, donde debido a sus continuos virajes no les había ido muy bien ni a los comunistas,ni a la izquierda lombardista. Con esta novela Revueltas obtuvo el Premio Nacional de Literatura y despertó tal interés que se tradujo a varios idiomas.

Este importante logro personal le permitió a Revueltas sobrellevar el duelo ocasionado por la muerte de su amado hermano Silvestre, con quien compartía una afición incontrolable hacia el alcohol. Poco después, el fallecimiento de su madre lo marcará profundamente. Por fortuna, sus incursiones en el periodismo le llevaron a nuevos horizontes geográficos y de importantes vínculos personales, en un viaje a Sudamérica conoció a Fernando Benítez y a Luis Spota. Lo que no le alejó de sus continuas pugnas con el Partido Comunista Mexicano.

Cine y literatura

La década de los años cuarenta es para José Revueltas unperíodo muy importante, tanto en el ámbito creativo literario, como en el político. En 1944 aparece su volumen de cuentos Dios en la Tierra, y en 1949 termina de escribir otra de sus novelas importantes Los días terrenales. En ella hace una disección de los conflictos político-existenciales de algunos integrantes del PCM. A través de personajes como Fidel, José Revueltas muestra el dogmatismo que caracterizó a los seguidores de Moscú, y da cuenta de la persecución de que fueron víctima otros comunistas como Gregorio. También describe las purgas y procesos que impidieron la realización de la utopía socialista. Varios años antes de la publicación de La región más transparente de Carlos Fuentes, en Los días terrenales, aparece el México urbano, lejos de las ilusiones desarrollistas. Esta novela retrata el mundo sórdido del lumpen urbano, así como sus interacciones con los obreros y los campesinos, en suma un fresco interesante del México de mediados del siglo XX.

De 1948 a 1955 José Revueltas milita en las filas del Partido Popular, fundado por Vicente Lombardo Toledano, no obstante lo cual, la publicación de Los días terrenales desata la furia de los estalinistas mexicanos, ya agrupados en el PCM, ya afiliados al Partido Popular. Ante las críticas de la inquisición pseudocomunista el escritor decide retirar del mercado la novela.1

Sin embargo, a decir de la crítica especializada, la aportación de nuestro autor para la literatura mexicana es fundamental, ya que rompe con la estructura narrativa de la novela tradicional, a saber: planteamiento, nudo, desenlace. Revueltas opta por jugar con estructuras circulares, incluye el monólogo interior (a veces de manera abusiva), o bien utiliza recursos cinematográficos como el flash back, sin dejar de mencionar la complejidad psicológica de muchos de sus personajes que en varias docenas de páginas nos comparten sus dudas, sus pasiones, sus miserias en clara reminiscencia con Dostoyewsky.

Esta concepción dinámica de las estructuras narrativas lo llevó a incursionar de manera fructífera en el cine. Al igual que otros escritores como Mauricio Magdaleno, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, José Revueltas, realizó algunos de guiones de películas clásicas de la llamada época de oro del cine mexicano del siglo XX, especialmente algunas realizadas por Roberto Gavaldón con quien José Revueltas estableció una relación creativa para el séptimo arte.

Pero la permanencia de José Revueltas en el cine fue breve, ya que la organización de la industria cinematográfica, los temas y estereotipos de las películas alejaron a José Revueltas de la actividad fílmica, quien optó por dedicarse exclusivamente a las actividades políticas y a la literatura. Afortunadamente muchas de sus experiencias y propuestas en cuanto al cine quedaron plasmadas en su libro El conocimiento cinematográfico y sus problemas.

Lucha, lucha, no dejes de luchar…

En su búsqueda de soluciones efectivas para latransformación política de un país que pese a sus intenciones desarrollistas, no lograba resolver los problemas del campo y de la ciudad, José Revueltas rompe con el PCM y busca renovar sus esperanzas socialistas en las filas del lombardista Partido Popular. Pero, el encanto sólo dura siete años (1948-1955), al cabo de los cuales Revueltas se plantea regresar al PCM. En esta etapa, Revueltas vive esperanzado la huelga ferrocarrilera de 1958, pero la represión contra el movimiento y la consecuente derrota, hacen que Revueltas discuta críticamente la política de los comunistas en la movilización obrera, tras lo cual nuevamente rompe con el PCM y escribe Ensayo sobre un proletariado sin cabeza, que junto con La democracia bárbara, constituyen de sus textos políticos más importantes.

José Revueltas, lector atento de los pensadores marxistas, inspirado en la obra y legado de Rosa Luxemburgo, emprende junto con otros intelectuales como Enrique González Rojo la fundación de la Liga Leninista Espartaco, en la primera mitad de los años 60, con cierta transcendencia en el ámbito político de la izquierda mexicana.

La publicación de Los errores, en 1963, inserta a nuestro autor en un nuevo escándalo. A la vieja guardia estaliniana, le parece una provocación el libro. Desde la dedicatoria a Imre Nagy, el héroe de la revolución húngara, José Revueltas nos alerta mordaz sobre los excesos de la burocracia soviética.

Los errores rememora el arbitrario y misterioso encarcelamiento padecido por el militante mexicano Evelio Vadillo, veinte años atrás cuando viajó a la URSS para asistir a un Congreso y fue detenido. En esta novela José Revueltas también da cuenta de las purgas y golpes bajos al interior del PCM que nuestro autor conocía también por haberlos padecido en carne propia, y al mismo tiempo desarrolla una trama acerca de los barrios pobres poblados de asesinos a sueldo y prostitutas. Aunque la novela no tuvo el éxito de sus obras anteriores, es ciertamente valiosa como retrato dela izquierda mexicana y la vida en la ciudad de México de los años sesenta.

La irrupción del movimiento estudiantil en 1968 en la escena política nacional, le permiten a este hombre atormentado y rebelde la posibilidad de actualizar su utopía, su fe en el porvenir. Desde los primeros días del movimiento José Revueltas se traslada a vivir a Ciudad Universitaria, se deja llevar por el entusiasmo de los muchachos, y junto con otros teóricos de la revuelta juvenil estudiantil, tales como Marcuse, Andre Gorz o Ernest Mandel, también Revueltas se replantea la discusión del papel de la clase obrera y de los estudiantes en los procesos revolucionarios.

Por unos meses la algarabía callejera le hace a Revueltas olvidar el lado moridor que por tanto tiempo lo había acompañado. La frescura de la revuelta juvenil, inspiró a José Revueltas para decir que el movimiento estudiantil “posibilitó la aparición de un mexicano nuevo en oposición al feo. Este mexicano nuevo es libre, fraternal, entusiasta, sin hipocresías, en una palabra exótico. Por eso la burguesía nos odia tanto: porque pertenecemos al movimiento antichichimeca enderezado contra el mexicano doble, traicionero y mentiroso” (García, 2001: 69).

José Revueltas contribuyó de manera fundamental a la interpretación de ese capítulo tan importante de la historia nacional con sus escritos, donde discutió el carácter revolucionario de la participación estudiantil y propuso una reflexión política sobre las formas de autogestión universitaria y su consecuente transformación académica. Al igual que muchos otros dirigentes y participantes del movimiento más tarde sufrió nuevamente la cárcel, por dos años esta vez.

Desde Lecumberri además de organizar sus textos sobre el movimiento, José Revueltas escribió uno de los relatos más impactantes de la literatura carcelaria: El apando, que después fue llevada a la pantalla.

Revueltas murió en la primavera de 1976, ya no vio la caída del muro, ni la disolución de la URSS, en el fin del convulsivo siglo XX, donde tantas utopías fueron contrariadas. Pero aun cuando hoy padecemos el mundo unipolar, el tiempo de canallas, José Revueltas con lucidez y garra, nos sigue dando la pauta para apostar en un porvenir bello para la humanidad,cuando dice:

Esta edición de las obras literarias que hasta hoy llevo escritas, me anticipa el conocimiento de lo que ha de ser la libertad como emoción gratuita, puramente humana y que se satisface en sí misma con su sola humanización. Por primera vez en mi vida he sentido los momentos de un ser verdaderamente libre, aunque esto no sea otra cosa que una anticipación. Anticipación: lo que se anticipa es porque ya está contenido en el futuro. Luchemos y esperemos. (Revueltas. 1967a: 16)

Bibliografía

Directa

Revueltas, J. (1967a y b) Obra literaria. EmpresasEditoriales. México. (1978). México 68: Juventud y Revolución. Obras completas. Ediciones Era. México.

Indirecta

Escalante, E. (1979). José Revueltas: Una literatura del “lado morador”. Ediciones Era.México.

Ruffinelli, J. y Marilyn F.(1977). Conversaciones con José Revueltas.Universidad Veracruzana. Xalapa.

Ruiz Abreu, Á. (1992) José Revueltas: Los muros de la utopía. Cal y Arena/UniversidadAutónoma Metropolitana-Xochimilco. México.

*La versión impresa apareció en el libro: Alberto Saladino García (compilador), Humanismo mexicano del siglo XX, Toluca, Universidad Autónoma del Estado de México,2004, Tomo I, págs. 411-420.

Notas

1 El caso de Revueltas no fue el único. La censura mexicana desató su furia moralista contra Luis Buñuel por atreverse a mostrar la vida de los niños de la calle en el film clásico Los olvidados, 1950. De igual manera, luego de su publicación, Los hijos de Sánchez de Oscar Lewis recibió ásperas críticas de los defensores de la cultura oficial.

2 De la mancuerna Gavaldón-Revueltas, destacan las películas La diosa arrodillada, protagonizada porMaría Félix y Arturo de Córdoba. Y, En la palma de tu mano, en cuyos estelares participaron Leticia Palma, Carmen Montejo y Arturo de Córdoba.

América Luna Martínez

Universidad Autónoma del Estado de México, julio de 2006

¿Y de Willy quién se acuerda?

William Shakespeare Strafford-Avon-Warwickshire-Reino Unido, 26 de abril de 1564 – íbidem 3 de mayo de 1616. Dramaturgo, poeta y actor. Considerado el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal. Sus obras hoy se leen y representan con cada vez mayor frecuencia y en más países que nunca.

La profecía de uno de sus grandes contemporáneos, Ben Johnson, se ha cumplido: “Shakespeare no pertenece a una sola época sino a la eternidad”.

Aquí un botón de muestra, dos de sus centenares de sonetos, escogidos casi al azar:

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Cuando veo la cruel mano del Tiempo

Borrar pompas de épocas pasadas,

Cuando veo caer altivas torres

Y el bronce eterno esclavo de la ruina;

Cuando veo el océano voraz

Avanzar en el reino de la costa,

Y tierras que en el piélago se internan

Medrando con las pérdidas ajenas;

Cuando veo tal mudanza en los estados

Y estados tan revueltos y caducos,

Aprendo presenciando estos estragos

Que el Tiempo querrá un día arrebatarte. 

Pensamiento que es muerte y que me incita

A llorar por perdido lo que tengo.

65

Si bronce, piedra, tierra y mar extenso

Son doblegados por la triste muerte, 

¿Qué podrá contra su ira la belleza,

Que a una flor no supera en magras fuerzas?

¿Cómo vencerá el fragante estío

El asedio feroz de días aciagos

Si batientes de acero y altas rocas

Los embates del Tiempo no resisten?

¡Atroz meditación! ¿Cómo ocultarle

al Tiempo la mejor gema del Tiempo?

¿Qué mano detendrá sus pies alados

O impedirá que la belleza arruine?

Ninguna, salvo ocurra este milagro: 

Que mi amor perdure en negra tinta.

Jaime Torres Bodet: Una Semblanza para Conmemorar

JAIME TORRES BODET: UNA SEMBLANZA PARA CONMEMORAR

Por José Ramón González Chávez

Jaime Mario Torres Bodet. México 17 de abril de 1902; México 13 de mayo de 1974.

Diplomático, funcionario público, escritor, ensayista, poeta.

Hijo único de Alejandro Torres Girbent originario deBarcelona, España y de Emile Bodet, originaria de Francia, quienes emigraron yacasados, a la ciudad de México en 1895.

En 1917, concluyó su bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria, de la que posteriormente fue secretario, a los 18 años, bajo la dirección de Ezequiel A. Chávez.

Publicó su primer libro de poesías a los 16 años.

Estudió Derecho en la Facultad de Jurisprudencia y Filosofía y Letras en la de Altos Estudios, ambas en la UNAM.

En 1921, a los 19 años, fue secretario particular del rector de la misma universidad, José Vasconcelos.

Fue director del Departamento de Bibliotecas de la Secretaríade Educación Pública entre 1922 y 1924.

En 1925 fue secretario de Bernardo Gastélum, secretario de Salubridad y de 1925 a 1929, profesor de literatura francesa en la Escuela de Altos Estudios de la UNAM.

Las novelas y relatos de Torres Bodet —siete volúmenes publicados entre 1927 y 1941— pertenecen a la época de interés por por los nuevos rumbos de la prosa francesa y española. Desde la perspectiva actual, son obras sobre todo representativas de la búsqueda de una nueva sensibilidad y un nuevo estilo novelesco que se realizaba por aquellos años.

Junto con otros intelectuales, formó el grupo “Los Contemporáneos”. En sus ensayos y estudios de crítica literaria —publicados inicialmente y en su mayoría en la revista que dio nombre al grupo, y reunidos luego algunos de ellos en un solo volumen (1928)— Torres Bodet unía un conocimiento pleno y siempre renovado de letras antiguas y modernas a un espíritu alerta y a un estilo dúctil y de transparente riqueza. Su crítica rectificó, en su tiempo, el valor de algunos falsos brillos y contribuyó singularmente a la formación literaria de las nuevas generaciones.

En sus escritos relacionados con sus cargos públicos (discursos, mensajes) se encuentran páginas admirables—como la oración a la madre, el discurso académico sobre la responsabilidad del escritor y el pronunciado en la inauguración del Museo Nacional de Antropología, se avocan a elucidar los problemas de la cultura, la educación y la concordia internacional de México y el mundo.

A partir de 1929, estuvo dedicado al servicio exterior mexicano. Ese año aprobó el examen de oposición para ingresar a la carrera diplomática. Estuvo designado como segundo secretario en Madrid hasta 1931; en París entre 1931 y 1934; ese mismo año como secretario en La Haya y en Buenos Aires; entre 1937 y 1938 fue jefe del Departamento Diplomático de la Cancillería. Fue encargado de Negocios en Bruselas, de 1938 a 1940, donde lo sorprende la invasión nazi a Bélgica. A su regreso a México, de 1940 a 1943 fue subsecretario de Relaciones Exteriores.

En diciembre de 1943 fue nombrado Secretario de Educación Pública por el presidente Manuel Ávila Camacho. Inmediatamente inauguró y clausuró el Congreso de Unificación Magisterial del que surgió el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Reorganizó y dio nuevo impulso a la Campaña de alfabetización (en ese entonces, 47.8% de la población mayor de seis años no sabía leer ni escribir). Creó el Instituto de Capacitación del Magisterio en el que se preparaba a los profesores de primaria no titulados;organizó la Comisión Revisora de Planes y Programas, inició la Biblioteca Enciclopédica Popular que publicó más de cien títulos y dirigió el valioso compendio México y la Cultura (1946). Fundó el Comité de Administración del Programa Federal de Construcciones Escolares (CAPFCE) y construyó numerosas escuelas, entre las que destacan la Escuela Normal para Maestros, la Escuela Normal Superior, y el Conservatorio Nacional de Música. Modificó el texto del artículo tercero constitucional, que suprimió el concepto “socialista” a la educación, establecido durante el gobierno de Cárdenas.

Fue secretario de Relaciones Exteriores de 1946 a 1948 durante el gobierno del Presidente Miguel Alemán.

Fue el primer Director General de la UNESCO, de 1948 a 1952 yde 1954 a 1958 Embajador de México en Francia.

Su trabajo a favor de la alfabetización ha sido reconocido mundialmente, además de haber implementado la política de relaciones exteriores de México e influido en la de Latinoamérica durante los inicios de la Guerra Fría.

En 1944 fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Nuevo México; en 1947 por la Universidad del Sur de California (USC); en 1951 por la UNAM; en 1963 por la Universidad Autónoma de Sinaloa, y también por las universidades de Burdeos, Bruselas, La Habana, Lima, Lyon, Mérida y París

En 1952 Ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua comomiembro de número y tomó posesión de la silla XXI el 12 de junio de 1953.

El 6 de julio de 1953 ingreso como miembro de El Colegio Nacional.

Nuevamente fue Secretario de Educación Pública Durante el Gobierno del Presidente Adolfo López Mateos. Llevó a cabo el Plan de Once Años para la Extensión y el Mejoramiento de la Enseñanza Primaria para atender por completo la demanda real de educación primaria, que se propuso crear más de 50 mil nuevas plazas de profesor y construir cerca de 30 mil aulas. Fundó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos y al entregar los primeros en 1960 mencionó:”Estos son un regalo del pueblo de México para el pueblo de México”.

Promovió la construcción del Museo Nacional de Antropología y del Museo de Arte Moderno; la organización y adaptación de los de Arte Virreinal y de Pintura Colonial. Impulsó la construcción de la unidad profesional de Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional, inaugurada en 1964, hoy conocida como unidad profesional Adolfo López Mateos. En homenaje póstumo, el auditorio de dicho plantel lleva su nombre.

Volvió a ser embajador en Francia de 1970 a 1971.

En 1966 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Literatura y Lingüística de México. En 1971 recibió la Medalla Belisario Dominguez del Senado de la República y muchos otros honores de instituciones nacionales y extranjeras.

Padeció de cáncer durante 16 años. Víctima de dolor, se quitó la vida en la sala de su casa el 13 de mayo de 1974. Se le rindió un homenaje de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes y se encuentra sepultado en la Rotonda de los Hombres Ilustres, en la ciudad de México.

¿Y de “Coco” quién se acuerda?

JULIO CORTÁZAR, a 100 años de su nacimiento

Por José Ramón González Chávez

(publicado en 2014)

Julio Florencio Cortázar, escritor, traductor e intelectual de nacionalidad argentina, adoptó la nacionalidad francesa en 1981 en protesta contra el gobierno militar argentino.

Se le considera uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo, maestro del relato corto, la prosa poética, y la narración breve en general, creador de importantes novelas que inauguraron una nueva forma de hacer literatura en el mundo hispano, rompiendo los moldes clásicos mediante narraciones que escapan de la linealidad temporal.

Debido a que los contenidos de su obra transitan en la frontera entre lo real y lo fantástico, suele ser puesto en relación con el Realismo Mágico e incluso con el Surrealismo.

Vivió casi toda su vida en Argentina y buena parte de Europa. Residió en Italia, España, Suiza y París, ciudad donde se estableció en 1951 y en la que ambientó algunas de sus obras (vgr. Rayuela, La autopista del Sur).

Además de su obra como escritor, fue también un reconocido traductor, oficio que desempeñó para instituciones como la Unesco.

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Nació el 26 de agosto de 1914 en Ixelles, un suburbio situado en el sur de la ciudad de Bruselas, que en ese entonces estaba ocupada por los alemanes; fue hijo de Julio José Cortázar y María Herminia Descotte. Su padre era funcionario de la embajada de Argentina en Bélgica, donde se desempeñaba como agregado comercial. Más adelante en su vida declararía: «Mi nacimiento fue un producto del turismo y la diplomacia».

Hacia fines de la Primera Guerra Mundial, los Cortázar lograron pasar a Suiza gracias a la condición alemana de la abuela materna de Julio y de allí, poco tiempo más tarde, a Barcelona, donde vivieron un año y medio.

A los cuatro años volvieron a Argentina y pasó el resto de su infancia en Banfield, en el sur de Buenos Aires, junto a su madre, una tía y Ofelia, su única hermana (un año menor que él). Vivió en una posición acomodada (Los venenos y Deshoras, están basados en sus recuerdos infantiles), pero no fue totalmente feliz. «Mucha servidumbre,excesiva sensibilidad, una tristeza frecuente» (carta a Graciela M. de Sola,París, 4 de noviembre de 1963).

Según el propio escritor, su infancia fue brumosa y con un sentido del tiempo y del espacio diferente al de los demás. Cuando tenía 6 años de edad, su padre abandonó a la familia y ésta ya no volvió a tener contacto con él.

Julio fue un niño enfermizo y pasó mucho tiempo en cama, por lo que la lectura fue su gran compañera. Su madre le seleccionaba lo que podía leer, convirtiéndose en la gran iniciadora de su camino de lector, primero, y de escritor después.

A los nueve años ya había leído a Julio Verne, Victor Hugo y Edgar Allan Poe, que durante un tiempo le provocaban pesadillas frecuentes. Solía además pasar horas leyendo un diccionario Pequeño Larousse. Leía tanto que su madre primero acudió al director de su colegio y luego a un médico para preguntarles si era normal, y éstos le recomendaron que su hijo dejara de leer o leyera menos durante cinco o seis meses, para que en cambio saliera a tomar el sol. En esa época escribió una pequeña novela —afortunadamente perdida, según el propio autor—, incluso antes algunos cuentos y sonetos.

Dada la calidad desus escritos, su familia, incluida su madre, dudó de la veracidad de su autoría, lo que generó una gran pesadumbre en Cortázar, quien compartió ese recuerdo en entrevistas posteriores.

Muchos de sus cuentos como Bestiario, Final del Juego, Los Venenos, La Señorita Cora, entre otros, son autobiográficos y relatan hechos de su infancia,

Tras realizar los estudios primarios en la Escuela nº10 de Banfield, se recibió como maestro normalista en 1932 y luego como profesor en Letras, en 1935 en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta.

De aquellos años surgió «La escuela de noche» (Deshoras) y su gusto por asistir a las funciones de Box, donde ideó una especie de filosofía de este deporte «eliminando el aspecto sangriento y cruel que provoca tanto rechazo y cólera» (La fascinación de las palabras). Admiraba al hombre que siempre iba para adelante y a pura fuerza y coraje conseguía ganar (Torito, Final del juego).

A los diecinueve años recién cumplidos, leyó en Buenos Aires Opio: diario de una desintoxicación de Jean Cocteau, traducido por Julio Gómez de la Serna y con un prólogo de su hermano Ramón. La obra lo deslumbró y se convirtió en uno de sus libros de cabecera, acompañándolo por el resto de su vida.

Comenzó sus estudios de Filosofía en la Universidad de Buenos Aires. Aprobó el primer año, pero comprendió que debía utilizar el título que ya tenía para trabajar y ayudar a su madre. Dictó clases en Bolívar y Saladillo (ciudad que figura en su Libreta Cívica como oficina de enrolamiento). Vivió en cuartos solitarios de pensiones aprovechando todo el tiempo libre para leer y escribir (Distante espejo).

Entre 1939 y 1944 Cortázar vivió en Chivilcoy, en cuya Escuela Normal daba clases como profesor de literatura y era asiduo concurrente a las reuniones de amigos que se hacían en el local de fotografía de Ignacio Tankel, a propuesta de quien realizó su primera y única participación en un texto cinematográfico, donde colaboró en el guion de la película La Sombra del Pasado, que se filmó en esa ciudad entre agosto y diciembre de 1946. Ese episodio fue tratado en el filme documental Buscando la Sombra del Pasado, dirigido por Genaro Panero, que se estrenó en 2004.

En 1944 se mudó a Mendoza, en cuya Universidad Nacional de Cuyo impartió cursos de literatura francesa.

Su primer cuento,«Bruja», fue publicado en la revista Correo Literario.

Participó en manifestaciones de oposición al peronismo. En 1946, cuando Juan Domingo Perón ganó las elecciones presidenciales, presentó su renuncia. «Preferí renunciar a mis cátedras antes de verme obligado a sacarme el saco, como les pasó a tantos colegas que optaron por seguir en sus puestos». Reunió un primer volumen de cuentos, La Otra Orilla. Regresó a Buenos Aires, donde comenzó a trabajar en la Cámara Argentina del Libro y ese mismo año publicó el cuento Casa Tomada en la revista Los Anales de Buenos Aires, dirigida por Jorge Luis Borges, así como también un trabajo sobre el poeta inglés John Keats, «La urna griega en la poesía de John Keats» en la Revista de Estudios Clásicos de la Universidad de Cuyo

En 1947 colaboró en varias revistas, entre ellas, Realidad. Publicó un importante trabajo teórico: Teoría del Túnel y en Los Anales de Buenos Aires, donde aparece su cuento «Bestiario».

Al año siguiente obtuvo el título de traductor público de inglés yfrancés, tras cursar en apenas nueve meses estudios que normalmente llevan tres años. El esfuerzo le provocó síntomas neuróticos, uno de los cuales (la búsqueda de cucarachas en la comida) desaparece con la escritura del cuento Circe, que junto con los dos anteriormente citados, publicados en la revista Los Anales de Buenos Aires, serían incluidos más adelante en el libro “Bestiario”.

En 1949 publicó el poema dramático «Los reyes», primera obra firmada con su nombre real e ignorado por la crítica. Durante el verano escribió una primera novela, Divertimento, que de alguna manera prefigura Rayuela, que escribiría en 1963.

Además de colaboraren la citada revista Realidad, escribió para otras revistas culturales de Buenos Aires, como Cabalgata Sur (8 textos,principalmente de crítica literaria y cine). En la revista literaria Oeste de Chivilcoy publicó el poema «Semilla» y colaboraciones en otros tres números.

En 1950 escribió su segunda novela, “El Examen”, rechazada por el asesor literario de la Editorial Losada, Guillermo de Torre. Cortázar la presentó a un concurso convocado por la misma editorial, nuevamente sin éxito, y, como la primera novela, vio la luz apenas en 1986.

En 1951 publicó “Bestiario”, una colección de ocho relatos quele valieron cierto reconocimiento en el ambiente local. Poco después,disconforme con el gobierno de Perón, decidió trasladarse a París, ciudad donde, salvo esporádicos viajes por Europa y América Latina, residiría el resto de su vida.

En 1953 se casó con Aurora Bermúdez, una traductora argentina, con quien vivió en París con cierta estrechez económica, hasta que aceptó la oferta de traducir la obra completa, en prosa, de Edgar Alan Poe para la Universidad de Puerto Rico. Dicho trabajo sería considerado luego por los críticos como la mejor traducción de la obra del escritor estadounidense. Se trasladaron a Italia durante el año que duró el trabajo; luego viajaron a Buenos Aires en barco y Cortázar pasó la mayor parte del trayecto escribiendo en su máquina portátil una nueva novela.

En 1967 rompió su vínculo con Bernárdez y se unió a la Lituana Ugn´w Karvelis, con quien nunca contrajo oficialmente matrimonio, pero quien le inculcó un gran interés por la política.

Con su tercera pareja y segunda esposa, la escritora estadounidense Carol Dunlop, realizó numerosos viajes, entre otros a Polonia, donde participó en un congreso de solidaridad con Chile. Otro de los viajes que hizo Dunlop fue plasmado en el libro Los Autonautas de la Cosmopista, que narra el trayecto de la pareja por la autopista París-Marsella.

Tras la muerte de Carol Dunlop, Aurora Bermúdez lo acompañó nuevamente, esta vez durante su enfermedad, antes de convertirse en la única heredera de su obra publicada y de sus textos.

«La Revolución Cubana me mostró de una manera cruel y que me dolió mucho, el gran vacío político que había en mí, mi inutilidad política… los temas políticos se fueron metiendo en mi literatura» (La fascinación de las palabras).

En 1963 visitó Cuba invitado por Casa de las Américas para ser jurado en un concurso. A partir de entonces, ya nunca dejaría de interesarse por la política latinoamericana.

En ese mismo año aparece lo que sería su mayor éxito editorial y le valdría el reconocimiento de ser parte del Boom Latinoamericano “Rayuela”, que se convirtió en un clásico de la Literatura en Español.

Según declaró en una carta a Manuel Antín en agosto de 1964, ese no iba a ser el nombre de su novela sino Mandala: «De golpe comprendí que no hay derecho a exigirle a los lectores que conozcan el esoterismo búdico o tibetano; pero no estaba arrepentido por el cambio».

Los derechos de autor de varias de sus obras fueron donados para ayudar a los presos políticos de varios países, entre ellos Argentina. En una carta a su amigo Francisco Porrúa de febrero de 1967, confesó: «El amor de Cuba por el Ché me hizo sentir extrañamente argentino el 2 de enero, cuando el saludo de Fidel en la Plaza de la Revolución al comandante Guevara, allí donde esté, desató en 300 mil personas una ovación que duró diez minutos».

En noviembre de1970 viajó a Chile, donde se solidarizó con el gobierno de Salvador Allende y pasó unos días a Argentina para visitar a su madre y amigos, y ahí el delirio fue una especie de pesadilla diurna contó en una carta a Gregory Rabassa.

Al año siguiente, junto a otros escritores cercanos (Mario Vargas Llosa, Simone de Beauvoir, Jean Paul Sartre, se opuso a la persecución y arresto del autor Heberto Padilla, desilusionado con la actitud del proceso cubano. En mayo de 1971 reflejó su sentir ambivalente hacia Cuba en «Policrítica en la hora de los chacales», poema publicado en Cuadernos en Marcha y reproducido después incluso por Casa de las Américas

A pesar de ello, sigue de cerca la situación política de Latinoamérica. En noviembre de 1974 fue galardonado con el Medicis Etranger por “Libro de Manuel” y entregó el dinero del premio al Frente Unificado de la resistencia chilena.

Ese año fue miembro del Tribunal Russel II, reunido en Roma para examinar la situación política en América Latina, en particular, las violaciones de los Derecho Humanos. Fruto de esa participación fue el cómic editado posteriormente en México, “Fantomas contra los Vampiros Multinacionales”, que Gente Sur editó en 1976.

En esa misma época, junto a otros escritores como Borges Bioy Cazarez, Octavio Paz, pidieron la liberación de Juan Carlos Onetti, apresado por deliberar como jurado en favor del cuento “El Guardaespldas” de Nelson Marra, cuyo encarcelamiento le significó secuelas traumáticas.

Aunque Cortázar es reconocido principalmente por su narrativa, escribió gran cantidad de poemas en prosa, en libros mixtos como “Hostorias de Cronopios y de Famas”; “Un tal Lucas”; “Último Round” e incluso poemas en verso, como en “Presencia”, “Pameos y meopas” y “Salvo el crepúsculo”.

Colaboró en muchas publicaciones en distintos países, grabó sus poemas y cuentos, escribió letras de tangos (por ejemplo con el Tata Cedrón) y le puso textos a libros de fotografías e historietas. Grabó en Alemania con el bandoneonista Juan José Mosalini el poema Buenas noches, che bandoneón y con otros autores latinoamericanos, “Poesía Trunca”, discos de Casa de las Américas en homenaje a vates revolucionarios (1978).

En 1976, viaja a Costa Rica, donde se encuentra con Sergio Ramírez y Ernesto Cardenal y emprende un viaje clandestino y plagado de peripecias hacia la localidad de Solentiname en Nicaragua. Este viaje lo marcará para siempre y será el comienzo de una serie de visitas a ese país.

Luego del triunfo de la Revolución Sandinista visita reiteradas veces Nicaragua y sigue de cerca el proceso y la realidad tanto nicaragüense como latinoamericana. Estas experiencias darán como resultado una serie de textos que serán recopilados en el libro “Nicaragua, tan violentamente dulce”.

En 1978, a pedido del grupo musical chileno Quilapayún, remodeló parte del texto de la Cantata Santa María deI quique, lo que causó el disgusto de su autor, el compositor Luis Advis, que no había sido consultado. La versión con las correcciones de Cortázar fue grabada en dos oportunidades, pero después Quilapayún volvió a interpretar la obra de acuerdo al original de Advis.

En agosto de 1981 sufrió una hemorragia gástrica y salvó su vida de milagro. Nunca dejó deescribir, fue su pasión aun en los momentos más difíciles.

En 1983, luego de derrocada la dictadura en Argentina, Cortázar hace un último viaje a su patria, donde es recibido cálidamente por sus admiradores, que lo paran en la calle y le piden autógrafos, en contraste con la indiferencia de las autoridades nacionales. Después de visitar a varios amigos, regresa a París. Poco después François Mitterrand le otorga la nacionalidad francesa.

Vivió en París sus últimos años en dos casas, una en la rue Martel y otra en larue de L’Eperon. La primera correspondía a un pequeño apartamento de tercer piso sin ascensor, cómodo, luminoso y lleno de libros y discos, donde solía recibir amablemente continuas visitas de otros escritores que pasaban por la ciudad, en compañía de su gata Flanelle.

Carol Dunlop había fallecido el 2 de noviembre de1982, sumiendo a Cortázar en una profunda depresión.

Murió en París, el 12 defebrero de 1984 a causa de la Leusemia.

En 2001, la escritora uruguaya Cristina Pero Rossi afirmó en su libro sobre el escritor que creía que la leucemia había sido provocada por el SIDA, que Cortázar habría contraído durante una transfusión de sangre en el sur de Francia.

Dos días después, fue enterrado en el Cementerio de Montparnasse, en la misma tumba donde yacía Carol. La lápida y la escultura que adornan la tumba fueron hechas por sus amigos, los artistas Julio Silva y Uis Tomasello. A su funeral asistieron muchos de sus amigos, así como sus ex parejas Ugné Karvelis y Aurora Bernárdez. Esta última lo atendió durante sus últimos meses de vida, luego del fallecimiento de Dunlop.

En abril de 1993, Aurora Bernárdez donó a la Fundación Juan March de Madrid, la biblioteca personal del autor, de la calle Martel, correspondiente a más de cuatro mil libros, de los cuales más de quinientos están dedicados al escritor por sus respectivos autores, y la mayoría de ellos poseen numerosas anotacione sdel propio Cortázar, acerca de las cuales habla la obra Cortázar y los libros de Jesús Marchamalo