José Vasconcelos ante la tumba de Benito Juárez

“ANTE LA TUMBA DE BENITO JUÁREZ”

por José Ramón González Chávez

A la memoria del más ilustre de los mexicanos (21/03/1806 – 18/07/1872)

Traigo a la memoria un discurso que con motivo del 47 aniversario luctuoso de Benito Juárez pronunciara José Vasconcelos, uno de los hombres más preclaros que ha tenido México a lo largo de su historia cultural y política.

Al igual que Juárez, Vasconcelos nació en Oaxaca, en febrero de 1882 y murió en la ciudad de México el 30 de junio de 1959. Durante su existencia, se distinguió de tal forma dentro del mundo del pensamiento continental, que su figura ha quedado ubicada para siempre entre la más selecta pléyade de intelectuales hispanoamericanos. Su labor reformadora en el ámbito educativo ha sido considerada por muchos como una de las obras más importantes de la Revolución Mexicana.

Pero antes de incurrir en tan memorable pieza oratoria, ubiquémonos históricamente en el marco histórico en el que fue pronunciada:

1912.- En México, plena guerra civil. El gobierno maderista se encuentra tambaleante. Hay una lucha abierta por el poder entre las diversas facciones políticas, al igual que abierta es la intervención política norteamericana a través de Henry Lane Wilson, embajador de esa nación ante la Mexicana.

Hacía menos de cuatro meses de la sublevación de Orozco, representante militar del plan de Chihuahua. El punto de atención de la contienda bélica intestina se centra en el norte de la República, especialmente en las cercanías de la frontera entre Chihuahua y EE.UU. Francisco Villa y Victoriano Huerta pelean juntos, formando un mismo frente, aunque es evidente la existencia de delicados puntos de fricción.

En la Capital del país, como premio por las derrotas propinadas a las tropas orozquistas, el después traidor Victoriano Huerta es nombrado por el Presidente Francisco I. Madero general en jefe del Ejército Federal.

De otra parte y por la misma razón, los reaccionarios dirigen su mirada hacia Félix Díaz, quien se preparara a encabezar la rebelión en Veracruz, que se efectuaría unos meses más tarde.

En la Ciudad de México, la contienda política es candente.

Inicia el proceso de establecimiento de las directrices del movimiento revolucionario.

Un gran número de miembros de la clase burguesa comienza a emigrar hacia Europa y Estados Unidos.

La medrosa clase media mantiene su indefinición política.

Es en este contexto histórico que llega el 18 de julio de 1919. En el panteón de San Fernando, ante el mausoleo de Juárez, un joven liberal que recién ha cumplido los treinta años, tras un atril, frente a un nutrido grupo de personas, dirige estas palabras:

“SER LIBERAL ES ESTAR PRONTO A REFORMAR Y A REFORMARSE”

Hoy han nacido el recuerdo y la ofrenda del alma misma del pueblo, y todos hemos ido con emoción reavivada a la tumba por donde otros años pasamos agobiados por la culpa de una conducta complaciente, indigna de nuestro antepasado, los firmes ciudadanos cuyo lema confirmado por su conducta se expresó en la máxima valiente de Ocampo: “Me quiebro pero no me doblo”.

El pueblo mexicano dolorido por la terrible lucha que apenas termina, se yergue sobre su dolor y redimido de toda ignominia celebra a su patricio magno con la frente ya altiva aunque sangrando, con el corazón firme no obstante la amargura y el luto, con la voluntad alerta después de la contienda y satisfecho porque ha sufrido males irreparables, pero no lleva en el espíritu la infamia de la sumisión.

Se acerca a la memoria del Benemérito, imaginando que quien tanto amó a su patria, aún vela sus destinos y las aspiraciones del alma popular, angustiosas y alegres como las voces del sacrificio fecundo, se vuelven al pasado con orgullo cantando la esperanza de una raza que ha sabido luchar por el bien y morir por la libertad.

Frente a los manes de los antepasados venerables corresponde hacer la estimación de nuestros progresos y el examen de nuestras faltas, por eso hoy que el pueblo, oprimido por el afán de renacer, vuelve a vosotros, padres de la Reforma, y os trae de nuevo su amor y gratitud.

Rotos los falsos ídolos, era preciso que os buscásemos a vosotros, los puros y abnegados: limpio abolengo que nos inyecta firmeza. El espíritu liberal que os animó resucita multiplicado: el ardor presente es el mismo que a vosotros os llevara al sacrificio y a la gloria…

Es liberal nuestra edad y nuestra generación pero también es preciso que ella sepa y lo sepamos nosotros mismos, que ser liberal no nos obliga a guardar respeto idolátrico por las fórmulas liberales o por los hombres que representan en nuestra historia el liberalismo, sino que al contrario, el liberal está siempre pronto a reformar y reformarse: porque es el progreso lo que constituye el liberalismo.

Nuestras instituciones liberales son intocables tan solo mientras no seamos capaces de producir algo mejor, pues no basta para resolver los problemas contemporáneos inspirarnos en el libro sagrado de nuestras leyes, sin tener presente las luces de nuestra edad y sus doctrinas fecundas.

Ninguna generación puede desprenderse de su derecho para hacer leyes, instituciones, moral, arte o genio, de acuerdo con su mayor saber, su mayor ambición o su mayor poder.

El alcance de las fuerzas humanas es ilimitado, porque cada generación tiende a hacerse autónoma, porque cada individuo está en lo justo si considera que su vida y su duda y su problema son únicos, y es él mismo, el obligado a aumentar esa vida y a resolver ese problema único.

Tal imperiosa resolución de desarrollar con independencia cada individuo, sociedad o generación, es lo que constituye el liberalismo. Cuidarte a ti mismo es su fórmula; deja que el destino realice entre todos sus milagros todas sus sorpresas; eres sustancia trabajada por las fuerzas divinas y aquel que se introduce entre el alma y su intuición, entre el hombre y su pensamiento, es sacrílego contra la obra misteriosa que se realiza instante tras instante por encima de los criterios humanos y del poder de las sociedades.

No digas buen apóstol “haz como yo” pero abre tu corazón, da tu experiencia, por si ella sirve para el caso semejante del hermano afligido, muestra el camino hallado, pero no lleves de la mano, educa al discípulo para que mire con sus ojos y camine con sus pies y encuentre su propia ruta. Hazlo andar, porque la libertad es únicamente un medio, indispensable sin duda, pero en sí estéril, un simple requisito para el desarrollo de la obra que es lo que importa verdaderamente es el individuo y en el pueblo.

No basta por eso que el pueblo grite por las calles el regocijo de su liberación, es preciso que dé valor a esa libertad, pues el hombre o la raza que no dan los frutos de su naturaleza, ni la merecen, ni la practican. La obligación de obrar es superior a la de ser libre, y debe ser nuestro estímulo constante.

Puede esta generación envanecerse con su herencia de Constitución y leyes que aseguran la independencia de las religiones y el Estado; mas solo merecerá apellidarse liberal, si en vez de hinchar su retórica en los comentarios y elogios del pasado, cumple los deberes del progreso del presente, subordina su legislación a lo vital y la transforma a igual paso que el progreso, pues no hay edad que no pueda y no deba hacer o reformar Constituciones, leyes o gobiernos, si con ello acelera la marcha demasiado lenta de la civilización.

Coloquémonos entre el pasado y el porvenir exigiendo, un alto, para nosotros, y así viviremos haciendo del pasado un inmenso pedestal y recibiendo en los oídos la música del porvenir pero con la cabeza y los brazos libres para labrar nuestra huella en los senderos del tiempo. He aquí por qué, generación, debes sentirte fuerte y autónoma, para que se realice tu quimera y llenes tu tiempo con los frutos de tu acción: para que tu esfuerzo se imponga al porvenir y te haga inmortal.

Fortificado con esta fe en la acción, vamos noble patricio a continuar las ceremonias en tu honor. Después de esta velada oficial, los liberales de hoy prenderán cerca de las tumbas del panteón histórico las luces que simbolizan el alma de los muertos. Serás ahí de nuevo recordado como en otros años con veneración siempre igual.

Permite que con los homenajes de ellos, los más afectuosos de cuantos recibas en este día, vaya también el centro de nuestro anhelo nuevo a buscar apoyo en ti, padre de firmezas y heroísmos. Permite que en tu tumba misma, entre las oraciones de tus fieles, encuentre confirmación y esperanza nuestro ideal de victoria.

Detenida en tu recuerdo medita esta noche la patria sus destinos. Llora el dolor de sus hijos huérfanos por la guerra civil; pero escucha el suave trinar de la resurrección prolongándose en la quietud hasta convertirse en canto triunfal de vida”.

El Misterioso Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan y las Normas

EL MISTERIOSO PREMIO NOBEL DE LITERATURA A BOB DYLAN Y LAS NORMAS

QUÉ HAY DETRÁS?

Por José Ramón González Chávez

Publicado el 18 de octubre del 2016

Recientemente fuimos enterados por un escueto video y boletín de circulación global sobre la designación del músico Bob Dylan (Robert Allen Zimmerman) como ganador del premio Nobel de literatura de este año. La controversia que ha generado, mueve a reflexionar sobre las razones de esa elección y su congruencia con las normas que regulan la asignación de estos premios desde que se creó la Fundación Nobel hace 116 años.

Ante todo, se entiende que un premio de literatura debería otorgarse a un miembro del gremio, practicante de alguno o varios géneros literarios; y así había sido hasta ahora, entregándose por lo general a novelistas, poco a poetas, menos a cuentistas y ensayistas, pero nunca a un músico. Lo cual a primera vista pareciera incongruente, fuera de toda lógica, tanto más cuanto que Dylan –según las entrevistas que le han hecho y he tenido oportunidad de leer- nunca se ha reconocido a sí mismo como literato.

La elección de un nobel de literatura se realiza con base en la composición y el trabajo del galardonado, con estricto apego a normas de carácter tradicional (en los países anglosajones la costumbre es la fuente primordial del Derecho, a diferencia de los países de cultura jurídica romano germánica, donde la legislación es la más relevante) aún más antiguas que la propia Academia Sueca de la Lengua, Institución erigida por el Rey Gustavo III el 20 de marzo de 1786 bajo la divisa “Talento y Gusto”, compuesta de 18 miembros, nombrados de por vida por el Rey y que estando encargada de velar por la preservación de la lengua sueca (!!!) participa de forma sustancial en la determinación del elegido al Nobel de cada año.

El promedio de edad de los integrantes de la Academia de la Lengua Sueca es de más de 72 años, de 98 años del más anciano hasta 52 años de la más joven; de casi cuatro décadas de pertenecer a ella el más antiguo, a 5 años de haber ingresado el mas reciente. No obstante que ese promedio de edad es algo menor a los 75 años que tiene Dylan, dudo mucho que en su devenir como garantes de la pureza del idioma sueco los integrantes de esta Academia hayan tenido –al menos la mayoría de ellos- contacto con la obra letrística de Dylan (menos a su obra musical, el mismo Dylan  admitido desde siempre que no podía esperar que sus canciones las llegara ya no entender, a escuchar, alguien de 70 o 90 años) y que la mayoría de ellos llegara a considerar que dicha obra se apegara a los tan rigurosos y tradicionales parámetros de selección del ganador del premio.

Por otra parte, el trabajo de selección de los 5 finalistas de los que se escogerá al ganador, es realizado por los cinco miembros del Comité Nobel, también nombrado por el Rey, que duran en su encargo tres años.

Del mismo modo que en el caso de la Academia, resaltan las edades de los miembros del Comité, que en promedio anda en 63 años, la mitad de ellos rayando en los ochentas y de quienes al igual que aquellos, dudo que hayan tenido el menor interés de conocer, comprender y valorar en su caso el contenido literario de las canciones de Dylan

Habría que preguntárselos y también preguntarles qué motivo profundo e iluminado los llevó a tomar la determinación de darle al cantautor el premio nobel de literatura, aunque de antemano sabremos que no dirán nada, porque por norma – otro dato digno de considerar- tienen prohibido revelar durante 50 años información sobre las deliberaciones para la designación. Pero de entrada e independientemente del os argumentos que pudieran esgrimir, parece tan contradictorio como otorgarle un Grammy a Herman Hesse porque “le gustaba la música y lo que escribía se describe por el jurado como música para sus oídos”.

Como pensar factible que más de 600 instituciones de literatura postularan mayoritariamente como prospecto al Nobel a Bob Dylan antes que a otros artistas que han dedicado su vida a las letras?

¿Cómo fue que los miembros del jurado se soplaron toda la obra de Dylan y de los demás postulados por esos 700 invitados a proponer candidatos, y la mayoría de ellos voto por Dylan para recibir el Nobel de este año, tal como marca la normativa aplicable?

¿Qué hay detrás de todo esto que resulta ser toda una falacia, es decir una mentira disfrazada de verdad; una incoherencia arropada bajo el manto de la verdad de las normas y procedimientos de selección tanto del propio Comité Nobel y la Academia como de la monarquía sueca?

Una línea de investigación interesante es un hecho que hasta el momento se mantiene como un secreto a voces: Desde inicios de los 1990s un grupo de investigadores del Instituto Karolinska, equivalente de la academia sueca para otorgar el premio nobel de Medicina, ha venido usando títulos y fragmentos de letras de Bob Dylan en sus artículos, capítulos de libros y editoriales sobre biomedicina y se dice que existe una apuesta entre ellos para ver al momento en que se jubile el primero, quién logra recibir más comentarios a sus artículos, de todo lo cual hay nombres y evidencias tangibles. Incluso uno de ellos –Weitzberg- en una entrevista al diario británico The Guardian en 2014comentó que “Dylan debería de recibir el premio nobel de literatura”. De tal suerte, la extraña por inusual designación de Dylan acabaría circunscribiéndose al mero capricho de una confraternidad secreta de algunos miembros del jurado encargados de otorgar el nobel médico, lo cual me parece casi obsceno. Con ello no hacen más que reducir el premio nobel a un simple juguete de algunos de sus otorgantes, poniendo de manifiesto una farsa escudada en la norma, con lo que tirarían a la basura por un acto de populismo académico, el prestigio de un galardón construido por más de un siglo.

Por algo será que Bob Dylan no aparece y que el mismo comité Nobel ya se cansó de andarlo buscando. De cualquier forma no sería la primera vez que el modesto cantautor rechazaría asistir para recibir un reconocimiento del casi medio centenar que le han sido conferidos a lo largo de medio siglo de su carrera como músico, ni tampoco la única vez –ni la última por desgracia- que el Derecho o mejor dicho el marco normativo formal se utiliza de manera arbitraria por una camarilla para beneficio o divertimento propio, tal como ha sucedido en muchos de los momentos más oscuros de la historia humana.

Multimedia, Vida y Conocimiento. Reflexiones sobre el texto “Homo Videns” de Giovani Sartori

MULTIMEDIA, VIDA Y CONOCIMIENTO

Reflexiones sobre el libro “HOMO VIDENS, La Sociedad Teledirigida”

de Giovani Sartori.

Ed. Taurus, 2ª Ed. México 2001

Por José Ramón González Chávez

El Homo Sapiens, producto de la cultura del lenguaje –primero oral, luego escrito- se está transformando por la Televisión y la multimedia en un Homo Videns, que privilegia la imagen sobre la palabra. Sin duda, tecnología ligada al audiovisual, ocupa un lugar cada vez más preponderante en la vida de los individuos, a tal grado que está transformando las formas de pensamiento.

Ernst Cassirer (“Antropología Filosófica. Introducción a una Filosofía de la Cultura”, México, FCE, 5ª Ed. 1968, p. 27) define al Homo Sapiens como un “animal simbólico”. En efecto, la capacidad simbólica es lo que hasta ahora había hecho único al Ser Humano. En efecto, éste no vive en un universo puramente físico, sino de igual manera en un universo simbólico. Lengua, Mito, Arte, Religión (…) son los diversos hilos que componen el tejido simbólico. Cualquier progreso humano en el campo del pensamiento y de la experiencia refuerza este tejido.

La definición del hombre -por supuesto que me refiero a los dos componentes del género humano- como animal racional no ha perdido nada de su valor, pero es fácil observar que esta definición es solo parcial, porque al lado del lenguaje lógico o científico, esta el lenguaje simbólico, el de la imaginación poética; y es que al principio, el lenguaje no expresa pensamientos o ideas, sino sentimientos y afecto. Así pues, la expresión “animal symbolicum” comprende todas las formas de la vida cultural y en tal sentido, la capacidad simbólica de los seres humanos se despliega en el lenguaje-palabra; en la capacidad de comunicar mediante sonidos y signos “significantes”, es decir, provistos de significado; rasgo que lo distingue radicalmente de cualquier otro ser viviente.

Gracias al lenguaje, el ser humano es capaz de hablar de sí mismo, de reflexionar sobre lo que hace y dice. No solo el comunicar, sino también el pensar y el conocer que lo caracterizan como “animal simbólico” se construyen en el lenguaje y con el lenguaje, que se erige en instrumento no solo del comunicar, sino también del pensar. Y el pensar no necesita del uso de la vista; en tal sentido, las cosas en las que pensamos no son “visibles”.

Dentro de la perspectiva cultural, las civilizaciones se desarrollan mediante la palabra; es el tránsito de la comunicación oral a la escrita lo que desarrolla una civilización.

El Homo Sapiens multiplica su saber por la imprenta y con ello se vuelve Hombre de Gutemberg. La escritura, la imprenta, el telégrafo, el teléfono, la radio, atienden también a la naturaleza simbólica del hombre. Todos estos inventos difunden siempre cosas dichas con palabras. Pero la ruptura con este paradigma se produce al final de la segunda guerra mundial, con la llegada del televisor, aparato que, como su nombre lo indica, sirve para ver cosas que suceden a la distancia.

A diferencia de sus antecesores, privilegia el Ver sobre el Hablar y con ello, la palabra queda sometida a la imagen, con lo que la televisión como tecnología modifica radical y negativamente el aparato cognoscitivo del Homo Sapiens. La Televisión y ahora la multimedia modifican sustancialmente la relación entre entender y ver. El acto de Tele-Ver está cambiando la naturaleza del ser humano, de ahí que se le considere como un instrumento antropogenético, es decir, como un medio para crear un nuevo ser humano.

El Hombre video-in-formado, el telespectador –nótese la connotación pasiva del propio término spectare-, se ha convertido en alguien incapaz de comprender abstracciones, de entender conceptos; es más un animal vidente que un animal simbólico, para el cual las cosas representadas en imágenes cuentan más y pesan más que las cosas dichas con palabras. Pero la capacidad simbólica distancia al homo sapiens del animal, en tanto que el Ver lo lleva de regreso a su estado anterior, en una especie de paradigma paradójico vis a vis la denominada Revolución Multimedia, proceso complejo y amplio pero que sin embargo se caracteriza por un común denominador: Tele-Ver y Video-Vivir.

El mundo actual se apoya sobre los frágiles hombros del “Video-Niño” un flamante ejemplar de ser humano condicionado en el Tele-Ver, incluso antes de saber leer y escribir. En efecto, la televisión es la primera escuela del niño (como dice Sartori, la escuela divertida, que precede a la escuela aburrida), animal simbólico que no obstante, recibe su impronta educacional en imágenes de un mundo centrado en el hecho de ver. El problema es que el niño es una esponja que registra y absorbe indiscriminadamente todo lo que ve, ya que aún es incapaz de discriminar.

El niño formado en la imagen se reduce a ser un individuo que no lee y por tanto, en la mayoría de las veces es un ser reblandecido, atrofiado culturalmente por la televisión, adicto de por vida a los videojuegos, condenado a ser un adulto empobrecido, sordo también de por vida a los estímulos de la lectura, de la comunicación oral, en general, del saber transmitido por la cultura de la palabra.

Existe hoy más que nunca, una primacía de la imagen, una preponderancia de lo visible sobre lo inteligible, lo cual lleva a la mayor parte de la gente a ver sin entender. La “información” o mejor dicho el fenómeno “medio-mensaje-efecto” producido por los medios, en lugar de transformar la masa en energía, está creando cada vez más masa. La Televisión destruye más saber y más entendimiento que el que es capaz de transmitir. Esto adquiere una importancia capital si llevamos el fenómeno al plano político, donde la videopolítica, el poder político de la televisión en la formación de la “opinión pública” es cada vez más grande y evidente.

Lo que sucedió a principios del siglo XX con Western Union y Asociated Press en cuanto al monopolio de la información por telégrafo (uno enviándola y otro difundiéndola) pareciera repetirse ahora con La Televisión y las agencias de prensa multinacionales o entre Microsoft y las empresas de telecomunicaciones. Pero, mientras nos preocupamos de quién controla los medios de comunicación, no nos percatamos de que es el instrumento en sí mismo y por sí mismo lo que se nos ha escapado de las manos.

La televisión como medio de comunicación ha sido desbancada por la PC con Internet como soberana de la multimedialidad. La PC, instrumento por antonomasia de la tecnología multimedia, y ahora sus versiones móviles a través del Smart Phone, unifican no solo la palabra, el sonido y las imágenes, sino que además introducen en los “visibles” realidades simuladas, realidades “virtuales”.

La llamada “realidad virtual” es una irrealidad que se ha creado con la imagen y que es realidad solo en pantalla, ya que lo virtual, las simulaciones, amplían desmesuradamente las posibilidades de lo real, pero no son ni serán nunca realidades. Sin embargo, para el homo digitalis la digitalización es un instrumento formidable de descomposición – recomposición mediante el cual ya no existe una sola realidad que “se sostenga”. Para él cualquier conjunto de cosas puede ser manipulado y mezclado de miles de formas ad libitum, a su gusto o a gusto de la moda cognoscitiva.

Todo lo anterior nos lleva a reflexionar sobre el significado actual del término Progreso: etimológicamente, progresar es solo ir hacia delante, debiendo comportar un crecimiento. Pero no necesariamente un crecimiento tiene que ser positivo, también un tumor puede progresar y crecer. Sin embargo, desde la ilustración el término “progreso” se ha tomado como sinónimo de avance positivo, más aun en el caso de progresos tecnológicos como la Televisión o mejor dicho de un medio tecnológico que produce progreso. Si la televisión ahora integrada a la multimedia, está presente en cada vez más hogares, esto –tal como lo hemos podido constatar en más de medio siglo de su existencia- no ha significado un avance cualitativo de la humanidad, sino simplemente un aumento cuantitativo en la capacidad de penetración mediática y de manipulación de la “opinión pública”.

Al principio fue la palabra”, así dice el evangelio de Juan. Hoy se tendría que decir “Al principio fue la imagen”. El Homo Videns acaba por visualizar todo. Pero ¿qué pasa con lo no visualizable que es la mayor parte? El ser humano como animal simbólico vive en un contexto coordinado de valores, creencias, conceptos, y en definitiva de simbolizaciones que constituyen la cultura. En esta acepción genérica también el hombre primitivo o analfabeto poseen cultura. Pero cultura es además sinónimo de “saber”. En esta acepción restringida la cultura es “de los cultos” no de los ignorantes. Tomando ambos conceptos podemos afirmar entonces que la televisión provoca una “cultura de la incultura”. Los defensores de la TV se auto elogian afirmando que mientras que la cultura del libro es sólo para unos pocos, la cultura audiovisual es para la mayoría. Empero, si el costo político y social de esta cultura de todos es una subcultura que además es incultura (ignorancia cultural), entonces esta operación, lejos de ser un avance es una pérdida y al final de cuentas, un retroceso. ¿Queremos una cultura en la que nadie sepa nada? Bajo esta lógica si el maestro sabe más que el alumno entonces hay que matar al maestro y el que no piense así será un elitista y un antidemocrático, un reaccionario de la revolución multimedia.

La Televisión está en prácticamente cada casa, las PC’s, la Internet; los Smart Phones ya encuentran lugar en los electrodomésticos, todo esto es inevitable y hasta cierto punto útil, siempre que no desemboquemos en la vida inútil, en un modo de vivir que no consista solo en “matar el tiempo”.

Más aún desde el punto de vista cultural, la televisión y la multimedia ¿Podrían ser instrumentos que apoyen la comunicación del leguaje simbólico y del –Saber, la Scientia, no solo en su sentido material, como Episteme, sino también desde su perspectiva sustancial, como Arete? Los nuevos creadores de jeroglíficos en tanto que gráficos de Saber ¿podrían servirse de ellos para transmitir su mensaje mejor y de forma realmente global? Más aún, estas herramientas, dada su propia naturaleza y características en términos metafísicos ¿podrían provocar la creación de nuevos símbolos fundamentales, conducir a una nueva concepción de lo sagrado, un nuevo modo de acercar al ser humano con el principio universal?

La televisión y la multimedia pueden beneficiar o perjudicar, ayudar o hacer daño, mediatizar o hacer pensar. La importancia de la televisión y la multimedia como tecnologías no está a discusión, sino más bien sus metas y contenidos actuales. De ahí que debamos asumir una posición más responsable ante esta realidad hacia nosotros mismos, hacia nuestras, familias, hacia nuestra sociedad. No se trata de combatir a los medios de comunicación actuales, sino de transformarlos positivamente para hacerlos mejores y más provechosos.

Queden todas estas interrogantes a la reflexión individual…

Historia de la Muerte Temprana: Ensayo sobre un texto de Eduardo Galeano

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Historia de la Muerte Temprana” del Libro

LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA” de Eduardo Galeano

Ensayo elaborado por

Martha Eugenia González Molina y Jose Ramon Gonzalez Chavez

2 de mayo de 2011.

A principios del Siglo XIX Inglaterra vivía una época de esplendor. Varios factores habían influido para ello: el fin del Imperio Napoleónico; la “Independencia” de los imperios europeos de las colonias en América Latina, que fue si acaso, política, mas que económica, pues en el caso de los ingleses, éstos siguieron explotando los recursos de sus ex colonias, vendiéndoles productos ya sea elaborados a bajo costo por sus crecientes fábricas o bien los que introducían de contrabando y especulando con el dinero todo esto producía a través de sus bancos y por parte de los países “independientes” emitiendo normas monetarias, fiscales, laborales del sistema de justicia, manteniendo mano de obra barata, etc. y asumiendo culturas y actitudes que les facilitaban a los ingleses estos procesos, todo bajo la eterna bandera del “Libre Comercio”.

Así en América Latina la economía de procedencia europea crecía, mientras que la tradicional y poco tecnificada de las incipientes naciones seguía cayendo, hasta ir desapareciendo poco a poco, por la “falta de competitividad”.

El proteccionismo y el recelo ante las ideas de Adam Smith (Hamilton y Cairú, discípulos de Adam Smith, fueron de los grandes promotores del modelo en Brasil), constituían los grandes enemigos de esta antigua forma de globalización. Los gobernantes de los países independientes que se oponían a las reglas impuestas desde Europa duraban poco en el poder o en este mundo.

Pero no solo Inglaterra era el único imperio que promovía el modelo. Otras potencias como Francia y España desde luego que querían hacer e hicieron lo mismo en sus ex colonias, pero en su afán expansionista no tardaron en entrar en serios conflictos, que desembocaron al poco tiempo en guerras internas, entre países vecinos e invasiones.

En Paraguay, casi medio millón de personas abandonaron el país en un período de 20 años por condiciones de pobreza, cuando hacía 100 años era el país más avanzado de Latinoamérica. La principal causa de este cambio fue la guerra contra la triple alianza formada por Brasil, Argentina y Uruguay y aunque Inglaterra no participó directamente en ella, si fungió financiándola a través de su banca y sus empresas, que fueron las más beneficiadas de la destrucción de ese país, que era el único que se había salvado de ser destruido por el capital extranjero.

En los prolegómenos del siglo XIX, un francés, Gaspar Rodríguez, tuvo un papel protagónico en la promoción de la independencia de Paraguay, que hasta entonces era el único país de América latina sin mendigos, ni hambrientos, ni analfabetas, ni ladrones; contaba con un buen ejército, tenía una economía propia no necesitaba del capital extranjero para su desarrollo; sus excedentes se quedaban en el país, y a diferencia de otros países latinoamericanos para ver su futuro no tenían que voltear a Europa. Era un ejemplo que los terratenientes nacionales y extranjeros y los intereses principalmente ingleses veían como algo muy peligroso para las demás naciones vecinas, que lo veían hasta con envidia.

Pero Paraguay consideró necesario romper con el aislamiento y el encierro geográfico y evitar que Brasil y Argentina, como se deduce de la lectura del capítulo, aliados de los ingleses bloquearan sus mercancías. Al mismo tiempo, la corona británica apoyaba la guerra contra Paraguay. Comenzaron entonces las provocaciones, principalmente de su ministro Thornton emplazado en Argentina, hacia el presidente paraguayo Solano López y muy poco tiempo después la llamada “triple alianza” de Uruguay Brasil y Argentina apoyados abajo del agua por los ingleses, atacaron a Paraguay, repartiéndose vorazmente el botín. La guerra duró 5 años. Paraguay resistió y luchó el presidente que realmente era un líder de su pueblo, fue asesinado y Paraguay murió con él.

Antes de la guerra, Paraguay tenía casi la misma población que Argentina; después de la guerra solo sobrevivió la sexta parte. De ellos, los derrotados fueron sometidos, muchos de ellos incluso a esclavitud, mientras que los vencedores se repartían lo que quedaba en Paraguay: los que obtuvieron ganancias por el costo de la guerra quedaron a manos de los banqueros ingleses, agudizando su dependencia económica y lo comenzaron a llenar de deuda externa, drogas y mercancías inglesas mediante un tratado de libre comercio.

Si bien en el siglo XIX Inglaterra era la potencia más importante del mundo, en el siglo XX su lugar fue ocupado por Estados Unidos, que sabedor de la posición estratégica de Paraguay al centro de América del sur, repite el mismo procedimiento que los ingleses, pero ahora con nuevo métodos, ahora con asesores, militares, económicos, educativos, culturales y políticos, controlando la vida de los paraguayos en prácticamente todos los aspectos.

Por su parte, Brasil, socio incondicional de los ingleses, hace lo que le da la gana en Paraguay: construye, vende, toma decisiones como si el gobierno de ese país no existiera, todo lo cual es posible a causa de la corrupción tan grande tanto de los gobernantes impuestos como de la población; mientras, el fondo monetario internacional le aplica una pesada deuda externa, al mismo tiempo que le impone el modelo de libre mercado y la globalización, creador de necesidades de consumo al interior para mantenerlo; el campo ya no produce nada, la población se empobrece, la triple alianza triunfa.

En cuanto a las colonias españolas, en el momento de la Independencia estas se volvieron una especie de colonias inglesas. Se creaban sociedades anónimas inglesas que explotaban los recursos naturales; se estableció y expandió la industria ferrocarrilera inglesa en prácticamente todos los países de la región, que sirvió para extraer los recursos hacia las costas; se establecieron impuestos a la producción que hacían casi imposible poner a la venta productos de fabricación nacional; se produjo un empobrecimiento de las economías locales, obligando a emigrar a la población de sus lugares de origen; se creaban, instalaban y reproducían a un ritmo impresionante los bancos ingleses (en un solo año se fundaron en instalaron 48), que financiaban además a los gobiernos cuyos servicios públicos estaban en sus manos y adquirían su deuda en aras de mantener el modelo haciéndolas crecer de manera exagerada.

Todas estas circunstancias lejos de desaparecer no solo se han mantenido, sino que han ido creciendo al paso de los años. Cuando la industria ferroviaria inglesa estuvo en auge en todos los países latinoamericanos, los ingleses tuvieron miles de concesiones, y tierras y exenciones de impuestos; cuando cayó en desuso, fue generalizada también la compra de fierros viejos como si fueran sistemas ferroviarios nuevos, con dinero depositado y prestado de los mismos bancos que recibían las operaciones de compra venta.

Al mismo tiempo, Estados Unidos, ex colonia inglesa, estaba saliendo de su guerra civil aunque siguió arrastrando muchas de las consecuencias de su dependencia económica del imperio, principalmente en la industria del hierro y el carbón, la naviera y la textil, la exportación de materias primas, más controlada que en América latina y la importación de mercancías y productos elaborados, aunque de manera también mas moderada por que los ingleses permitieron dentro de sus trece colonias el establecimiento de industrias y tecnologías avanzadas y hasta cierto punto la generación de una economía y un sistema financiero propios, así como su propia visión del libre cambio no tanto de consumo interno como de exportación.

COMENTARIO PERSONAL:

Es verdaderamente deprimente y hasta desesperante, ver como las condiciones que había hace ya más de 200 años siguen existiendo en Latinoamérica, que no es casualidad que todas las guerras de independencia y sus consumaciones se hayan dado en la misma época, igual que otros procesos históricos que hemos vivido y seguimos viviendo. Y lo peor es que nada de esto se dijo ahora que según esto se festejaron los famosos “bicentenarios”.

También esto me hace pensar que el rollo de la “globalización” que ahora nos quieren vender y nuestros gobiernos y gobernantes compran como nuevo y benéfico no tiene nada de nuevo ni de benéfico y que solo es una forma para que los países ricos sigan explotando a los pobres.

Mucho de este texto me hace pensar en la situación que se está viviendo actualmente, por ejemplo, en los países de África del Norte y Medio Oriente (Libia, Marruecos, Siria, Egipto, Yemen, etc.) donde los medios nos quieren vender que de repente, como por magia, ahora todas las poblaciones de todos esos países –curiosamente apoyados indirecta y calladamente por los mismos países de hace 200 años, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, ahora organizados en la OTAN- se levantan contra sus gobiernos y gobernantes, deseando unánimemente importar la democracia y la globalización a su manera.

Finalmente, si solo cambiáramos el nombre de Paraguay por el de México, lo que describe el autor de la historia y la realidad de ese país podría ser la misma acerca de la actualidad que vivimos en México y esto es muy triste porque alguna ves llegamos a ser de los países más importantes de Latinoamérica, si no el más importante, y ahora solo es un país mas, esclavo de EUA.

 

Con ojos de Quijote

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Con ojos de Quijote

Sensaciones a partir de la Lectura de

“Humanoa: Eva en la Memoria”

Poemario de Sergio Vicario, con fotografías de Ricardo Ruiz cruz

Por José Ramón González Chávez

 

En esta ocasión, en Humanoa Sergio Vicario y Ricardo Ruiz nos regalan –cada uno desde su trinchera artística- la mirada sorprendida de un hombre, una mirada en privado que por los artilugios de esa forma de alquimia que es la poesía, se vuelve más que pública.

Para los hombres, Humanoa constituye acaso un secreto a voces compartido y aceptado en complicidad por cualquiera de nosotros o más bien por todos nosotros; una anécdota entregada al confidente, en un deleite mutuo al beber juntos de la copa de una historia que se presume ya escuchada, pero que cuyo placer se esconde en el hecho de que se engendra y se pare a sí misma cada vez que se vuelve a contar.

Pero también para las mujeres que se acerquen a la obra, encontrarán una oportunidad de mirarse a sí mismas, en un salón de espejos construido por una mirada ajena, repleta de formas, colores, aromas, alientos, intuiciones.

Leo Humanoa y me encuentro conmigo mismo, con pasados tibios, con aromas de hogar, con heridas de batalla, con cicatrices hondas, con sellos indelebles, con luces en el horizonte. De su lectura en la que me recreo una y otra vez, surge la imagen de una Shiva de mil caras, igualmente poderosa, atrayente, venenosa, redentora; o tal vez la de una Coyolxauhqui, noble diosa que encuentra su unidad eterna solo al desmembrarse y dar a luz mil hijas que brillan en su propia bóveda celeste.

Habrá algún tema más invocado por el poeta que el de la mujer? y sin embargo, dejará el poeta de tener nuevos motivos para seguirla invocando por toda la eternidad? Tal vez esto sea porque como dice Benedeti cada mujer es un enigma y pretender descubrirlo es siempre un placer, aunque a veces llegue al masoquismo.

Entender el mundo caleidoscópico de la mujer es simple, hay una fórmula infalible: basta con comprender a todas las mujeres del mundo, las pasadas, las presentes y las por venir; o quizá a la inversa, bastaría con conocer solo a una para comprenderlas a todas?

De cualquier forma, si bien la receta pareciere por demás simple, el procedimiento para lograrlo sabe más que a utopia. Es una empresa que el mismo Quijote calificaría de locura o de impertinencia falta a las más elementales leyes de la Caballería.

Destoyewski dijo que el Quijote ha sido la forma más genial de contar una gran verdad a través de una gran mentira. Por eso quizá el ilustre hidalgo no se metió en los embrollos de desarrollar tan pretensiosa empresa – no estaba tan loco- y se conformó con mirar a su propia diosa dulcinea, la mujer única, inalcanzable, el sueño del que nunca quisieramos despertar.

Al ver y oír a Vicario en Huanoa le encuentro mucho de Quijote; aunque de repente me sorprende cuando en un arrebato de cordura, hace un listado de sus mujeres-huella, en un in intento desesperado trata de desarrollar la simple fórmula, contra todos los dictados de la Gaia Orden. Pero luego, sereno, regresando a su locura original, reconoce que el cuerpo de esta Shiva de mil caras, de esta Coyolxauhqui de mil hijas, solo es posible hacerla real mediante la palabra, mediante una sola, que es oración y anatema, que es pasión y en sueño, que es llanto y gemido, que es loa y maldición: “Mujer”.

Gracias a ti Sergio, gracias Ricardo, ojos de Quijote, por darnos una nueva ocasión de complacernos en la práctica por enésima ocasión de este inútil pero hermoso juego -siempre perdido antes de comenzar- de descubrir ese secreto que la Sibila guarda celosamente desde el principio de los tiempos y hasta el fin de los espacios, entre sus tesoros más preciados.