Importancia de los Fideicomisos Públicos para el Desarrollo Nacional

IMPORTANCIA DE LOS FIDEICOMISOS PÚBLICOS PARA EL DESARROLLO NACIONAL

Por José Ramón González Chávez

De acuerdo al Derecho Administrativo y la teoría de la Administración Pública, hay dos formas de organización administrativa: 1) La administración centralizada, integrada por secretarias y departamentos de Estado y 2) La administración paraestatal, que se compone de organismos descentralizados, empresas de participación estatal, sociedades nacionales de crédito y organizaciones auxiliares, instituciones nacionales de seguros y fideicomisos públicos.

Al analizar estos últimos, ante todo debemos tener en cuenta qué son para qué sirven cómo funcionan, para saber si son necesarios, útiles o no para el ejercicio del gobierno y si se deben desaparecer o mantenerse.

Etimológicamente, la palabra fideicomiso proviene de las voces latinas fides que significa fe, confianza, y comissium, que significa encargar la realización de algo a alguien y puede haberlos de carácter privado, públicos o de participación mixta.

En el caso de los segundos, técnicamente el fideicomiso público es un contrato, por el que un organismo gubernamental, a quien se denomina fideicomitente, y que según la legislación de la materia es en exclusiva la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), constituye un patrimonio autónomo con bienes y recursos de los que es titular para dedicarlos a un fin lícito, claro y específico, siempre de interés público, que llevará a cabo un organismo especializado en la materia respectiva llamado fideicomisario, asumiendo la titularidad del patrimonio fideicomitido y siendo responsable la administración de dichos bienes y fines una sociedad nacional de crédito llamada fiduciario.

En México y en el mundo, los fideicomisos públicos se han creado para fomentar el desarrollo económico, social y cultural, la investigación y diversas actividades de carácter educativo, académico, artístico y de salud pública; otorgar becas y formación de capital humano entre las más importantes, dando concreción y seguimiento a programas públicos.

Su administración y gestión implican la necesidad de un constante y permanente monitoreo en cuanto al cumplimiento de sus fines y el beneficio esperado.

Al respecto, existen con claridad dos posiciones encontradas de las que a continuación presentamos los argumentos más relevantes:

Por una parte, los diputados morenistas que obviamente votaron a favor de la iniciativa presidencial (aunque hubo algunos que no lo hicieron así), basaron su decisión en las siguientes “premisas”:

  1. Todos los fideicomisos son organismos incapaces de cumplir sus fines debido a la corrupción; generalización que mete a todos en el mismo saco, sin haberse realizado una sola auditoría, ni haberse presentado una sola prueba al respecto.
  2. La desaparición de los fideicomisos no implica el retiro del apoyo a las actividades que cada uno de ellos realizaba, se reasignaran directamente a los organismos y fines que tenía cada uno;
  3. Contradictoriamente con esta declaración, el propio congreso señaló que el presupuesto que actualmente se gasta en los fideicomisos (68 mil millones de pesos) se usará para comprar vacunas anti COVID, lo que es falso, pues por ley esos recursos deben permanecer sin movimiento ni destino en la SHCP y según lo manifestado por autoridades de esa Dependencia se aplicarán al pago de compromisos del ejecutivo en otros temas, pero que independientemente de ello va a destinar 1,659 millones de dólares (más de 35 mil 600 millones de pesos) para el pago las vacunas anti COVID (y los otros 33 mil millones?).

Por otra parte, hay una gran cantidad de organizaciones y actores políticos que se han manifestado en contra de la extinción a tabla rasa de los fideicomisos públicos, con los siguientes argumentos:

  1. No se puede meter a todos los fideicomisos en el mismo saco; antes de extinguirlos, debería hacerse una auditoria a cada uno de ellos y en caso de encontrar irregularidades, ineficiencias y/o corrupción, hacer las denuncias correspondientes con sus respectivas pruebas ante la FGR;
  2. No existe ni plan ni estrategia para la redistribución de los más de 68 mil millones de pesos a cada organismo o cada fin para los que fueron creados los fideicomisos que se pretende desaparecer; al contrario, hay una gran oscuridad y opacidad sobre el destino de esos recursos. Se corre el riesgo de perder la independencia de los programas y proyectos pues ahora tendrán que negociarse cada año con el ejecutivo y los legisladores que podrán asignar el presupuesto de acuerdo a sus intereses personales o de grupo.
  3. Es falso que esos recursos se vayan a destinar a comprar vacunas anti COVID, pues por ley esos recursos deben permanecer sin movimiento ni destino en la Tesorería de la Federación y según lo manifestado por autoridades de la SHCP se aplicarán al pago de compromisos del ejecutivo en otros temas, aunque respecto de la COVID dijo que va a destinar 1,659 millones de dólares (más de 35 mil 600 millones de pesos) para el pago las vacunas. Pero las cuentas no cuadran: ¿y los otros 33 mil millones? en la exposición de motivos del decreto que modifica 19 leyes y abroga 2 para eliminar esos 109 fideicomisos, se dice que también podrán destinarse a “programas sociales del bienestar” pero nadie sabe cuáles son, ni a qué dependencias se otorgarían, ni en qué montos. Además, ese dinero no se sabe si quedaría en el presupuesto de 2020 o del 2021. Hay quien afirma que lo van a ocupar para seguir financiando los tres proyectos emblemáticos del gobierno actual.

Un buen ejemplo de ello es el caso de los 68 fideicomisos públicos de los 109 a desaparecer (es decir dos terceras partes del total) que tienen como fin fomentar la investigación y el desarrollo científico y tecnológico, con los que se financiaba casi la totalidad de su operación y que en un alto porcentaje reciben recursos internacionales, no solo del gobierno. Hasta el momento los organismos del sector desconocen cómo continuarán sus trabajos, con qué presupuesto, cómo tendrán acceso ahora a los recursos, etc., lo cual sumado al 75% de reducción de su presupuesto desde 2019, generará sin dudas graves problemas en términos de eficiencia y eficacia institucional, si se tiene en cuenta por ejemplo investigaciones y actividades de mediano y largo plazo que no se pueden detener o que de hacerlo se provocaría un retroceso de años o incluso décadas como en el caso de la biotecnología, la investigación médica, el medio ambiente, entre otros.

Otro ejemplo es en materia de protección civil: la desaparición del FONDEN es realmente de alto riesgo, pues por su propia naturaleza, muchos eventos catastróficos son imprevisibles, pero al mismo tiempo hay la certeza de que ocurrirán periódicamente, como huracanes, terremotos, inundaciones, sequías, etc. Si la atención a dichas emergencias dependiera exclusivamente de los fondos asignados en el presupuesto anual, y dependieran de la asignación discrecional del podría darse el caso de que el presupuesto anual se consumiera en un cierto rubro especialmente importante para el gobierno (la política energética), y que, ante un sismo de 8 grados, no hubiera suficientes recursos disponibles para auxiliar a la población o a las autoridades locales. Esta es justamente la razón de ser de ese fideicomiso público llamado FONDEN: asegurarse de que, con independencia de las necesidades en el corto plazo, siempre haya dinero disponible para enfrentar catástrofes naturales.

En fin, sin perjuicio de lo planteado por estas dos posiciones es más que evidente que si bien hay fideicomisos que deberían ajustarse a sus fines de forma transparente y eficiente o incluso extinguirse, la desaparición por la generalización que por desgracia se está aplicando de aquellos que han demostrado su utilidad y eficiencia va a causar no de inmediato, pero tampoco en un tiempo muy lejano, grandes daños al desarrollo nacional, a la administración pública y a la ejecución de actividades que por su naturaleza no pueden ni deben depender de los designios individuales del gobernante en turno más aun cuando muchos de sus proyectos están más allá de las ideologías y trascienden los sexenios.

La iniciativa de “Reforma” al sistema de pensiones o el maquillista del paciente en terapia intensiva

INICIATIVA DE “REFORMA” AL SISTEMA DE PENSIONES

O EL MAQUILLISTA DEL PACIENTE EN TERAPIA INTENSIVA.

Por José Ramón González Chávez

El pasado viernes el Ejecutivo Federal envió al Congreso una iniciativa que desde su personal punto de vista implica o autodenomina una “Reforma” al sistema de pensiones, que jurídicamente no es más que una modificación casi cosmética pues solo habla del Sistema de Ahorro para el Retiro, dejando a un lado los aspectos de fondo que debería contener una verdadera reforma en la materia. Me explico:

En la actualidad hay dos sistemas para el retiro:

  1. El sistema antiguo, cuya última reforma se dio en 1973, denominado “Sistema de Reparto” o de “Beneficio Definido, donde había una gran bolsa (fondo de pensiones y de ahí mediante una fórmula según edad, tiempo de servicios nivel salarial entre otras cosas se determinaba cuánto se iba a recibir de pensión; y
  2. El “nuevo” sistema, establecido el 1° de julio 1997, denominado “de Contribución Definida”, que no establece beneficios y tiene que ver con el rendimiento que ese ahorro va a dejar en 1,250 semanas (= a + 25 años de cotización ininterrumpida).

La iniciativa que se ha denominado “Reforma al Sistema de Pensiones” no es tal, pues solo se refiere al SAR respecto de reducir la aportación de los trabajadores de .92% a .5%, que si es que llega a rendir frutos lo hará en 15 o 20 años pero que no se discutió con el sector patronal, a pesar de que afecta gravemente el fondeo del sistema pensionario.

También incluye algunas modificaciones a la Ley del IMSS correlativas a esa misma modificación del SAR, pero pasa por alto los verdaderos problemas del Sistema de Pensiones y que implican la necesidad de reformarlo en serio y a fondo, como las siguientes:

  • Para empezar, tenemos que recordar que la seguridad social implica además del salario, un conjunto de prestaciones que son médicas (preventivas, de tratamiento permanente, curativas), económicas (préstamos personales, hipotecarios) y sociales (servicios culturales, turísticos, educativos)
  • En el primer caso (prestaciones médicas) hay que tener en cuenta dos factores estrechamente relacionados: el aumento de la expectativa de vida y el envejecimiento demográfico. Las personas viven más años, por lo que cada vez hay más adultos mayores.
  • El aumento de la incidencia de enfermedades crónicas y degenerativas, muchas de ellas vinculadas a los adultos mayores (65 años) y su costo e impacto en el presupuesto dedicado al tema de pensiones.
  • La capacidad y el potencial para poder desempeñar un empleo es también mayor, lo que debería impactar en la eventual ampliación del tiempo de servicios (actualmente 1250 semanas o sea 25 años aprox.), lo que además compensaría la disminución de la oferta laboral por:
  • La disminución de la tasa de la natalidad. La gente tiene cada vez menos hijos y eso impacta en la cada vez menor oferta laboral y es la planta laboral la que precisamente con sus aportaciones sostiene el sistema de pensiones.

En cuanto a la segunda variable (prestaciones económicas), el sistema pensionario padece por décadas inamovilidad de los porcentajes de cotización y el tiempo de servicios, ni por parte de los trabajadores ni de los patrones, aunque sí una carga adicional para el ejecutivo federal, que incluyó en su proyecto de presupuesto para el 2021 un incremento del 12 a 13% en el capítulo de aportaciones pensionarias, tendencia que además ya se avisó que continuará en los años subsecuentes.

  • La necesidad de actualización de la ley del IMSS (cuya última reforma importante data de hace casi medio siglo), la del ISSSTE y la del ISSSFAM, que son las tres entidades federales de seguridad social en México, más las respectivas de sus similares en los estados.
  • La necesidad de incluir en el paquete que integraría una verdadera reforma al sistema un paquete de prestaciones médicas, económicas y sociales como proclaman las leyes de seguridad social mexicanas.

En este momento, el sistema que presenta un alto riesgo es el más antiguo (Sistema de Reparto, que es el problema central, pues ya se volvió inviable, porque al día de hoy más de 6 millones de trabajadores sujetos al régimen del IMSS (no se cuentan los que están en el ISSSTE o sus similares en los estados) son prospectos de jubilación y a pesar de que el gobierno asumió este adeudo como pasivo laboral, no hay con que pagarles, más los que se seguirán acumulando bajo dicho régimen en al menos unos 20 o 25 años más.

Pero todos estos aspectos la iniciativa presentada y que está subiendo a tribuna hoy en la cámara de diputados, ni de pasadita los toca.

La Educación Pública: Una Tragedia Nacional Más?

LA EDUCACIÓN PÚBLICA ¿UNA TRAGEDIA NACIONAL MAS?

Por José Ramón González Chávez

Estamos a unos días de que oficialmente comience el ciclo escolar 2020-2021 y para la sociedad en general como para quienes trabajamos en el ámbito académico existen más preguntas que respuestas.

Permítanme que por esta ocasión me limite a mostrar los datos más relevantes de las declaraciones oficiales vertidas hasta el momento sobre el tema y que sobre ellos solo apostille algunos comentarios que motiven a la reflexión y al comentario “ARGUMENTADO” que espero recibir de ustedes, sobre todo de quienes estén estudiando o trabajen en el sector:

  • El presidente López anunció en su conferencia matutina habitual del lunes 3 de agosto pasado que el ciclo escolar 2020-2021 arrancará de acuerdo al plan educativo (¿alguien lo conoce?) el próximo lunes 24 “de manera virtual” (que el plan no es “a distancia”?) y con toda formalidad. No es lo mismo ni se planifica y estructura igual un plan de educación a distancia, que uno en línea o uno virtual:
  • El primero, no requiere de internet, puede usar materiales físicos y darse por TV, Radio o incluso por correspondencia;
  • El segundo, implica interacción de maestro y alumnos en vivo, con internet y computadora que cuente con micrófono y cámara donde las sesiones pueden grabarse para consulta posterior;
  • El tercero, requiere por fuerza de computadora y conexión a internet para entrar a una “plataforma” gracias a la cual el alumno accede sin un tiempo fijo a materiales subidos por el profesor que no requiere dar clase en vivo, plantea dudas, participa en foros, entrega trabajos en ciertos plazos y es evaluado.
  • El presidente dijo también que “no es un curso de emergencia y transitorio, ni significa que por ser virtual (no que “en línea”?) no tenga validez oficial o sea aburrido” (sic).
  • El ejecutivo señaló, que para impartirlo, en un contexto “histórico e inédito” (y las telesecundarias? y la red EDUSAT de la SEP creada en 1994 que cuenta con una docena de canales de TV?) se logró un “acuerdo” con cuatro de las televisoras nacionales más importantes: TV Azteca (por supuesto, canal 7.3), Televisa (¿no que “televisa te idiotiza”? canal 5.2), Grupo Imagen (no que Ciro “fifi, chayotero, neoliberal, adversario”, etc.? canal 3.2.) y Multimedios (canal 6.3).
  • Les pidió a los niños y a las niñas “portarse bien”, ser puntuales prepararse con su banquita, y mesita para seguir aprendiendo” (sic). A quienes no les pidió lo mismo fue a los maestros de la Coordinadora CNTE (¿con Elba Esther Gordillo Detrás?) que siguen plantados en el zócalo rechazando el “plan” oficial y afirmando que manejarán sus propios cursos con fotocopias y estaciones de radio comunitaria. En el mismo sentido se han manifestado organizaciones sindicales como la CETEG (Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación Guerrero) que apenas ayer llamó a “desobedecer el plan de la SEP de dar clases por TV por no existir condiciones para ello” y que en su lugar pondrá en marcha el que denominó “Proyecto Guerrerense Altamiranista”.
  • Acto seguido, en el mismo evento, el Secretario de Educación Pública Esteban Moctezuma (Secretario General del CEN del PRI en la época de Carlos Salinas tras la muerte de Colosio; secretario de Gobernación y de Desarrollo social durante el período del también priísta Ernesto Zedillo; coordinador de Campaña del también priísta candidato presidencial Francisco Labastida y miembro de Grupo Salinas Pliego y fundación azteca, quien había dicho que las clases empezarían el 1° de julio), mencionó que no es posible iniciar clases de forma presencial por el asunto de la pandemia, por lo que el “convenio” (el presidente dijo que se trataba de un “acuerdo”?, jurídicamente hay marcadas diferencias) con las televisoras mencionadas para transmitir en 6 canales (el presidente solo informó de 4) las 24 horas del día (¿quién tomará clases a las 3 de la mañana y de qué grados?. Como parte del contexto hay que señalar que, a un mes de la suspensión de cursos, el 26 de abril, el Secretario de Educación Pública dijo que el ciclo escolar 2019-2020 se reanudaría por la televisión pública, lo que “olvidó” ahora en su nuevo discurso, mencionando solo a las emisoras privadas.
  • Luego, uno de los dueños de televisoras corrigió al Secretario mencionando que el horario sería de las 8 a las 19 horas y que quienes no tengan Televisión digital (70% de las familias mexicanas no la tienen) en su caso habrá transmisiones en 36 emisoras de radio (no dijo cuales estaciones son ni tampoco si suscribieron el “acuerdo” o “convenio” y en tal caso en qué horarios se harían las transmisión ni cuál sería la programación), televisoras públicas y culturales (tampoco dijo cuáles ni en qué términos) y cuadernos gratuitos (¿alguien los ha visto? ¿Habrá querido decir “libros de texto gratuito” o se tratará de otra cosa?), de tal manera que 30 millones de estudiantes (le dieron el dato de la población menor de 18 años en México lo cual es erróneo pues no todos van a la escuela) de 16 grados escolares puedan tomar clases (yo sumo doce: 6 de primaria, 3 de secundaria y 3 de preparatoria. ¿Cuáles serán los 4 restantes? ¿Se tratará de los 3 de vocacional puesto que tienen programas educativos distintos a los de la preparatoria? de todos modos en la suma faltaría uno. Además, el sindicato de maestros ¿aceptará este tipo de trabajo de sus agremiados en horas que no son laborables?). De tal manera –mencionó- (y a pesar de que el presidente las ha desacreditado sistemáticamente durante 18 años) las televisoras privadas se vuelven “aliadas de la educación”.

Concluyó mencionando que el 25 de marzo pasado por la pandemia se afectó a 250,000 (luego se dijo que 300 mil) establecimientos educativos de nivel básico (¿estará hablando de primaria y secundaria?), 18,000 de medio superior (¿se le olvidó que la preparatoria también es parte de la educación básica o el ejecutivo federal se está desentendiendo de ellos?), 4,000 de nivel superior y 1,200,000 maestros (a las universidades públicas se les recortó 75% de su presupuesto  desde 2019 ¿cómo harán para adaptarse a las nuevas modalidades de educación? Además que un alto porcentaje de alumnos no cuenta con computadora ni internet).

  • Alfonso Zepeda Salas líder del Sindicato de Maestros (SNTE) (no confundir con los de la CNTE, esos están plantados en el zócalo y movilizados a nivel estatal) dijo que los maestros están listos para iniciar el ciclo escolar “con los medios de que se disponga”. (¿Tendrá idea de cuáles son esos medios? ¿de cómo van a trabajar con los alumnos después de las emisiones de TV y radio si no hay clases en aula? ¿de qué clases van a dar si se ha dicho que quienes van a impartir los cursos son “expertos”, no maestros sindicalizados?).

Sin embargo, luego el líder del SNTE apuntó que es necesario “cerrar la brecha digital y reanudar el suministro de computadoras a escuelas y a maestros” (¿pues no que era “virtual” o “a distancia” o en línea?; sabrá las diferencias entre los tres? ¿está reconociendo que los maestros no tienen con que iniciar el ciclo en este nuevo programa? ¿para qué quiere computadoras para planteles y maestros, si los planteles van a estar cerrados y las clases las darán “expertos” y  si son “expertos” en sus materias, lo serán también en didáctica para enseñar ante grupo a alumnos de distintos niveles educativos por TV y Radio? Siendo que quienes realmente las necesitan son el 70% de los alumnos que no cuentan con una, no tienen acceso a medios digitales como TV digital, internet y al menos un millón de ellos ni siquiera tienen electricidad en sus casas?).

  • Marcos Bucio Mújica Subsecretario de educación básica (político de larga tradición priísta: diputado federal por ese partido en la LVII Legslatura; secretario de Francisco Labastida, funcionario de alto nivel en los gobiernos de Salinas, Zedillo, Fox, Calderon y Peña; Director General de Talleres Gráficos de la Nación cuando Esteban Moctezuma era Secretario de Gobernación; pero sin experiencia en administración académica y/o escolar) dijo que “estamos realizando un diagnóstico (¿Cómo?, si las clases empiezan en 15 días?) para determinar la ubicación geográfica, grado escolar y matricula de los alumnos (!!!) que pasen de la escuela privada a la pública (se presupone que más de un millón de alumnos que ya no podrán ir a la escuela por falta de dinero para las colegiaturas y que solo en este año 12 millones de personas, la mayoría de ellos padres de familia, se han quedado sin empleo) puedan inscribirse” y que “no hay problema porque muchas escuelas cuentan con capacidad para atender a los nuevos alumnos (pues no que era “virtual” o “a distancia” o “en línea”?). Al respecto el Secretario Moctezuma precisó que no habrá apoyos para padres que tienen adeudos de colegiaturas con las escuelas privadas. Reconoció que hay escuelas que aún no han iniciado inscripciones y que para ellas el periodo comenzará el 6 de agosto y hasta el 11 de septiembre (¿tres semanas después de iniciados los cursos?).
  • También el Secretario Moctezuma mencionó que los exámenes de admisión en educación media superior han comenzado “en algunas entidades federativas” ¿cuáles? ¿Cuántas faltan?) pero que la fecha limite será al 28 de agosto (¿otra vez, examen de admisión ya que inició el ciclo escolar?).
  • Maria teresa Meléndez Irigoyen directora general de desarrollo curricular de la SEP dijo antier que se impartirán nuevas materias como “Vida Saludable” y “Educación cívica y ética”, pero que aún no hay programas ni libros (sic), pero que las impartirán “expertos” (o sea que los maestros sindicalizados no impartirán esas materias?). Tampoco dijo en qué niveles se impartirán esas materias y cuáles son sus respectivos programas. De igual forma olvido mencionar como le van a hacer para capacitar a los maestros y padres de familia en esos y los demás temas.

Pues bien, después de todo este gran despliegue retórico, y todo el spaghetti declarativo preparado con buenos deseos, datos cruzados y cifras alegres, aquí van algunos datos duros de fuentes 100% oficiales como INEGI, CONEVAL, entre otros:

  • México es el 11° país más poblado del mundo (+127 millones de habitantes);
  • En el país viven más de 32.5 millones de familias, lo que equivale a 4.1 personas por familia, es decir, más de 2 hijos por familia
  • La población menor de 18 años es de más de 30 millones de los cuales 54% viven en pobreza y de esos más de 4 de cada 10 están en pobreza extrema;
  • Solo 33% de los mexicanos (42 millones) tiene una computadora, y eso es un promedio pues hay quien tiene más de una (pc, en su casa y en su trabajo, laptop, tablet) y de esos no todos, solo 8 de cada 10 tienen internet
  • Más de 500 mil viviendas en México no tienen electricidad, lo que implica a más de un millón de escolares según el promedio de integrantes mencionado;
  • Solo 14.3 millones de familias tienen al menos una TV digital, esto quiere decir que 33% o una tercera parte de las familias mexicanas no cuenta con una (¿qué pasará si la familia tiene solo una TV y/o una computadora y varios hijos en edad escolar en distintos niveles educativos?).

Algunos apuntamientos finales (solo menciono diez):

  1. A nadie nos conviene confundir la esfera privada con la pública. Una cosa es lo que puede y debe hacerse a nivel personal y familiar en la educación de los menores, pero otra muy diferente es la educación pública, que es responsabilidad del ejecutivo federal por ser rector en el tema, y por los mismo está obligado a elaborar y operar políticas, programas y ACCIONES CONCRETAS en la materia y DAR RESULTADOS TANGIBLES, que incidan POSITIVAMENTE en el mejoramiento de las condiciones de vida de la población. Sin embargo, lo primero que hizo el presidente López al sentarse en la silla fue desmantelar y eliminar la reforma educativa, que preveía en su segunda etapa la renovación de los planes de estudio de primaria, secundaria y preparatoria y para ello incorporaba tecnologías de información y comunicación, así como concretar el derecho constitucional al acceso generalizado a la banda ancha, previendo como una opción utilizar la infraestructura de la Comisión Federal de electricidad lo cual sería de gran beneficio y rentabilidad teniendo en cuenta que 99% de los mexicanos tiene electricidad en su casa.
  2. Derivado de las declaraciones oficiales de las autoridades del sector educativo (presidente, Secretario, Sindicato) es la evidente confusión de los términos “educación a distancia, en línea y virtual”, cada una con sus diferencias y peculiaridades que involucran tecnologías, equipamiento y recursos de distinta naturaleza.
  3. La participación de los “nuevos aliados” del ejecutivo federal para la impartición del nuevo ciclo escolar ¿participarán “de a gratis”? ¿qué costo -en dinero o en especie- se prevé en las cláusulas del “convenio” (o en los términos del “acuerdo” se desconoce de que tipo de instrumento se trata) con las televisoras por la programación 11 horas diarias durante todo el ciclo escolar?).
  4. Nada se ha dicho de la capacitación a maestros, padres de familia y alumnos para trabajar el ciclo escolar 2020-2021 con el nuevo “plan”. No se sabe cuándo comenzará ni quiénes ni cómo producirán y distribuirán los manuales y demás materiales que se requieren para ello.
  5. ¿Los padres que trabajan como le harán para apoyar que sus hijos tomen clases en TV o radio en su ausencia?
  6. ¿Los maestros cómo le harán para complementar lo visto en clase, supervisar sus tareas y trabajos y evaluarlos?
  7. Qué equipamiento necesita tener cada alumno en lo particular y el 100% de alumnos en general de todos los niveles educativos? ¿Cuántos cuentan con ella?
  8. Las escuelas privadas ¿cómo se integrarán al “plan”?
  9. ¿Quién y cómo se modificaron los planes de estudio y libros de texto para poner en operación la versión a distancia?
  10. Donde están los nuevos libros de texto, manuales para maestros, alumnos y padres de familia requeridos para poder operar el supuesto nuevo modelo educativo en el actual ciclo escolar? Si existieran, como se van a distribuir esos libros y manuales para hacérselos llegar a todos los alumnos (+ 15 millones de alumnos) maestros y padres?

Ante la inminencia del ciclo escolar, la incertidumbre sigue creciendo y las dudas y preguntas sobre la eficiencia y la eficacia de un “plan” que no se conoce y que en su caso conllevaría nuevo modelo educativo que aún no existe, la educación pública se encuentra en el alto riesgo de convertirse en un fracaso más del régimen actual, junto con la economía, el empleo, la seguridad y la salud, la modernización energética, la cultura, la ciencia y la tecnología, todos ellos temas cruciales del desarrollo nacional y el bienestar de los mexicanos.

Transparencia en el Legislativo Mexicano

21/11/2011 Asamblea Legislativa/Diputados de PLN avandonaron el plenario y por lo tanto no hubo quorum Foto de Diana Mendez

Increíble que esto se haya escrito hace 9 años y las cosas sigan como entonces

Tomado de la Revista “Politica Digital” (29/09/2011)

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Congresos del país no cumplen con transparencia

Un estudio realizado por las organizaciones de la sociedad civil México Infórmate y Fundar reveló que, en términos generales, los congresos locales no cumplen con las leyes de transparencia y acceso a la información pública.

En el estudio denominado Rendición de cuentas en el Poder Legislativo. Una revisión a través de las solicitudes de información en los congresos locales y Federal de México estas organizaciones civiles presentan los resultados de 200 solicitudes de información enviadas a los 32 congresos locales y a la Cámara de Diputados sobre seis temas: presupuesto en comisiones, presupuesto a grupos parlamentarios, informes, resúmenes curriculares y planes de trabajo.

De acuerdo con Ángel Armengol, coordinador de México Infórmate en Veracruz, “ningún congreso local o el Federal respondió de manera completa e incluso hubo casos donde hay omisiones. En algunos casos se contestó ‘inexistencia de la información’, otros siguen sin contestar, y algunos contestaron incorrectamente”.

En el estudio se observó también que, de los 32 congresos locales, sólo 21 tienen sistema Infomex para realizar solicitudes de información por medios electrónicos. Únicamente Baja California Sur no ofrece un sistema de solicitudes de información y el resto tienen plataformas propias que impiden homologar las solicitudes.

Ulrico de Magencia: Personaje enigmático en la Conquista de la Nueva España

ULRICO DE MAGENCIA: PERSONAJE ENIGMÁTICO DEL SIGLO XVI

Un acercamiento biográfico

Por José Ramón González Chávez

Sólo fue sacerdote por un año. En 1512 entró en contacto con cátaros de Montségur.

En Montségur, en los Pirineos, se erguían las ruinas del llamado Castillo del Grial; los cátaros, una de las ramas albigenses. En contra de estos Mahatma Gandhi  de la Edad Media, como los llamara Otho Ralm, se desató la furia de la espada y el fuego, a partir del año 1207 cuando les declaró la guerra el Papa Inocencio III. Y esta herejía, a la que por su parte Maurice Magré –visionarios de otros mundos- denominados el budismo del Occidente, fue casi borrada por obra de la sangre y de la hoguera. La cruzada que asoló la Occitania estaba encabezada por el lúgubre abad Arnaldo de Citeaux y el cruento conde Simón que cabalgaban. Como lo cantara Lenau.

En la región hay grandes planicies verdes rodeadas de bosques sensuales, ríos cristalinos y escarpadas montañas que esconden cavernas mágicas.

Albiguenses sobrevivientes del catarismo que se ocultaban en la región cuidando los vestigios de su antigua apoteosis, es con quienes Ulrico de Magencia aprendió ciencias secretas y una manera sublime de elevar su espíritu. De este modo, en las brasas de esas cenizas –las del culto cátaro-, en la tierra occitana de los caballeros y trovadores donde dice la leyenda se preservó el Santo Grial, con los descendientes de los “puros” y en este lugar de hermosos paisajes, Ulrico de Magencia prendió una luz interna que habría de iluminar su alma y su vida a lo largo de todas sus aventuras.

Ulrico estudió medicina y precisamente en calidad de médico militar se enroló en la expedición de Hernán Cortés a México.

Ulrico fue recompensado con la posesión de una mina de oro que habría de convertirlo en un hombre muy rico. Luego de estar siete años en México –siete años, número iniciático- regresa a Europa dueño de una gran fortuna. Según relatan sus biógrafos, compró en España un castillo cerca de la frontera con Francia. Atesoraba libros y se dedicó a la alquimia y a la astrología. Y las enseñanzas cátaras, que sembraron en él la búsqueda de la paz del espíritu, lo siguieron inquietando y le daban impulso y profundidad a su persona.

Motivado por la lección cátara –queriendo con prudencia, además, poner durante un tiempo de por medio entre él y la Inquisición la distancia del mar-, reunió una flota y en 1540 partió del puerto de Cádiz rumbo al Extremo Oriente. Había sido explorador y conquistador con Cortés; ahora quería ser tan sólo explorador y lo que buscaba era algo superior al oro.

Viajó por tierra en la frontera entre la India y China. Pero su destino principal fue alcanzar las alturas del Tibet e iniciarse con el tercer Dalai Lama, de nombre Sodnam Dschamtso, en disciplinas y conocimientos ancestrales.

Luego de siete años de viaje –otra vez el número esotérico- Ulrico retornó a Europa, a sus posesiones españolas. Entregado al estudio y la castidad, redactó durante años una obra monumental llamada “Arbor Mirabilis”, la que sería publicada en 1556. En ella expone revelaciones y profecías que tienen que ver con el ciclo de 2 mil años de la historia humana. Ahí identifica la liberación de Jerusalén con el inicio de una tercera guerra de todas las naciones.

En el aliento milenario de las profecías hay in símbolo, el del árbol cósmico que remite el mito de la Edad de Oro al origen de los tiempos, al paraíso perdido. La Edad de Plata que se relaciona con la luna, es la era nocturna, la de la religión estática. La Edad de Bronce significa el desencadenamiento de la soberbia, la violencia y la guerra. La Edad de Hierro es la edad oscura, la de las civilizaciones idólatras que divinizan lo material y lo humano. La edad de oro es el antecedente y será la Edad Postrer. Los grandes círculos de la historia se desenlazan como en una espiral que da vuelta sobre sí misma; el fin es el principio.

En “Arbor Mirabilis”, el anhelo del estado primordial se convierte en profecía  como un brote del árbol de Seth, nacido de una rama de Árbol de la Ciencia, el Árbol que estaba en el centro del Paraíso Terrenal.

Pero Ulrico completa los principios iniciático occidentales con la misma influencia hindú y budista, y hace así la profecía –para después de la última guerra anunciada por él- del nacimiento de la Paz Universal, donde los hombres en gran armonía consigo mismos habrán reparado sus errores; confiaba así en lo que los adeptos budistas sostienen como “infinita sabiduría y bondad de la Potencia  innombrable”. La interpretación de las doctrinas orientales le hizo creer en la posibilidad que tiene el hombre de sustentar su vida en el equilibrio perfecto entre el misterio y las maravillas.

Ulrico de Magencia tuvo como discípulo al célebre Nostradamus y se sabe que, en la primavera del año de 1558, abandonó su castillo desapareciendo para siempre sin dejar rastro, perdido en las brumas de la historia.

La Tolerancia: Algunas reflexiones.

LA TOLERANCIA: ALGUNAS REFLEXIONES

Por José Ramón González Chávez *

Los tiempos que nos tocan vivir son severos. Junto a la falta de ética y de moral, se mantiene el materialismo, el “individualismo feroz”, un desenfrenado impulso por obtener “más” a costa de lo que sea. Todos los días, a toda hora, en todo lugar, somos testigos de la falta de solidaridad, de la intransigencia, de la indolencia, de la estulticia convertidas en costumbre; las vemos tan seguido que a veces hasta ignoramos su presencia, llegando a considerarlas aún parte de nuestra vida cotidiana.

En este entorno, la intolerancia emerge tentadora, lista para repetir la escena de la serpiente, el árbol y la manzana. Por ello, hoy más que nunca resulta de suma importancia reflexionar sobre el tema de la Tolerancia en estos momentos tan duros y difíciles. Cuesta mucho imbuirse de Tolerancia en momentos y lugares donde los valores democráticos que tanto nos ha costado conseguir, se encuentran en “almoneda“. Es duro ser tolerantes ante un Gobierno intolerante. Es duro ser tolerantes cuando la mentira se utiliza como “justificación de Estado“. Por ello resulta muy importante profundizar, ir al fondo, en la reflexión sobre la Tolerancia como principio fundamental que tanto anhela la humanidad y que sin embargo a algunos les cuesta un gran esfuerzo llevar a la práctica.

La Tolerancia se relaciona directamente con la aceptación y el intercambio de ideas en un ambiente de igualdad de posiciones, de respeto. Debe permitirnos acercar posiciones para superar las mínimas diferencias que nos separan y para centrarnos en lo mucho que nos une.

La Tolerancia para perfeccionarse, es decir para ser efectiva, real, debe de ser no solo una actitud individual sino ante todo una conducta social, pues justamente presupone como condición sine qua non una conducta distinta de la nuestra con la que debemos convivir. Constituye es uno de los signos más claros de la civilidad y la cultura social de un pueblo. Por eso debemos convertirla en practica común, en parte de nuestra actividad vital como sociedad.

Desde el punto de vista social y sobre todo desde el político, la Tolerancia por supuesto que no puede ser sinónimo de indiferencia, de indolencia, sumisión o vasallaje. Es una condición imprescindible de la democracia y el mecanismo por el cual todas las partes pueden exponer sus ideas con civilidad y la ciudadanía puede inclinarse por la que le parezca más compatible a su forma de pensar de acuerdo con las condiciones específicas del momento y del lugar, todo esto en la arena de la denominada “opinión pública”, fomentada y conducida por los medios de comunicación.

La Tolerancia nace con el Estado contemporáneo, y parece ser igual que la democracia, una planta frágil que debe ser cultivada con gran esmero, quizá hoy con mayor celo que antes. Para lograrlo tenemos que hacer a un lado la retórica y asumir como una forma de ver y vivir la vida que la Tolerancia no es otra cosa que reconocer que cada cual que tiene ante sí a alguien con el mismo derecho para opinar y concebir de forma distinta el mundo. Lo más execrable en materia de convivencia intelectual, es pretender clasificar o calificar a los que no piensan como nosotros, incluso a los que no son tolerantes.

La intolerancia proviene siempre del intolerante hacia los demás, no al revés; se sustancia en la Intransigencia, el fanatismo, la terquedad, la obcecación, la obstinación, la tozudez, que si bien son sinónimos, agravan el padecimiento. La tolerancia la rompe aquel que deja de tener respeto hacia el otro, poniendo en peligro el bienestar colectivo. De ahí que el abuso, todo aquello que causa quebranto, dolor, lo que nos aleja de la felicidad, que impide el ejercicio de nuestro libre pensamiento, que pretende anularnos como seres, son cosas y hechos que por su propia naturaleza atentan contra la tolerancia.

Los intolerantes tienen un rasgo propio y distintivo: son ignorantes, pero no analfabetos. Suelen dañar reputaciones sin medir las consecuencias; repudian lo que no entienden ni saben, ni comparten; como carecen de ideas nobles y ecuánimes, no esgrimen ideas: utilizan el puñal de la difamación, el filo de la palabra descalificadora.

La intolerancia, en todos los tiempos, viene precedida de un halo de “virtuosismo” fundamentalista, que pretende soslayar la necesaria ética que impone el respeto hacia el otro, hacia sus ideas y sus acciones. La “presunción”, junto con la Intolerancia, constituyen el caldo de cultivo -cuando no la causa- de todas las violencias y de una buena parte de los males sociales. No existe nada menos lamentable y triste que un hombre guiado por sus prejuicios, cerrado a la comprensión y más aún a la razón, y cuya conducta puede derivar en causar perjuicios a quienes no tolera.

Para lograr adquirir una visión más amplia y profunda del significado de Tolerancia basta con mirar la naturaleza y ver que en ella conviven diferentes especies cumpliendo cada una el rol que le corresponde. De tal suerte, tolerar es asumir la diversidad tal como se presenta, es aceptar al otro tal cual es, con sus ideas políticas y religiosas, su posición social, además de su intelecto y moralidad. Para practicarla debemos respetar todas las ideas, manifestadas de manera libre y abierta, vengan de quien vengan, con la única condición de que quien las expresa lo haga con respeto y consideración y reciprocidad hacia los demás, en un afán preponderantemente constructivo.

Con lo dicho hasta el momento, podríamos irnos acercando a una definición del término Tolerancia, concibiéndola en principio como la capacidad de saber escuchar y aceptar a los demás, valorando las distintas formas de entender y ubicarse en la vida, siempre que éstas no atenten contra los derechos fundamentales de los individuos.

De ahí que la Tolerancia, en términos sociales, más que reactiva deba ser proactiva, es decir, una Actitud, una forma de ver y vivir la vida que todos los seres humanos debemos tener frente a los demás en cuanto a sus ideas, gustos, formas de ser, etc. aunque no sean iguales a los nuestros; una forma de conducirnos ante los demás que implica a la vez el derecho y la obligación de procurar respeto a las divergencias. Puede que nuestras palabras no sean bien recibidas por otros, que haya gentes que piensen distinto, pero si respetan lo que decimos, deberán asumir culturalmente una actitud tolerante hacia nosotros.


* Profesor del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y de la Universidad Iberoamericana.

Política, Comunicación Redes y Gobierno

Política, Comunicación, Redes y Gobierno

Por José Ramón González Chávez.

Abstract

El poder y la política se resuelven en el proceso de construcción de la mente humana a través de la comunicación. En el tipo de sociedad en que vivimos, los medios de comunicación de masas son decisivos en la formación de la opinión pública, que condiciona la decisión política.

 Hoy más que nunca, la política es sobre todo política mediática, lo cual tiene consecuencias importantes sobre la política misma, ya que conduce a su personalización y a la política del escándalo.

 La comunicación de masas y la comunicación política están siendo transformadas por la Internet y la Web 2.0, así como por la comunicación inalámbrica. El surgimiento de lo que es denominado por Castells la autocomunicación de masa (redes sociales) abre el abanico de influencias en el campo de la comunicación. Permite una mayor intervención de individuos y grupos, ayudando a los movimientos sociales y a las políticas alternativas; pero también los políticos, las empresas, los gobiernos, los organismos globales, los entes de control geopolítico, intervienen cada vez más en la red. De ahí que se presente necesariamente una gama muy amplia de tendencias sociales, contrapuestas y hasta contradictorias, expresadas tanto en los medios de comunicación de masas, tradicionales y nuevos. El poder se decide cada vez más en un espacio de comunicación multimodal, pudiendo llegar a afirmar que en la sociedad en que vivimos, el poder es el poder de la comunicación.

 ¿Como crear políticas públicas y gobernanza ante tal panorama?

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Introducción.

A lo largo de la historia, la comunicación y la información han constituido el campo en donde se ha desarrollado una gama muy amplia y compleja de enfrentamientos entre poder y contrapoder.

La forma en que la gente piensa determina el destino de las normas y valores sobre los que se construyen las sociedades. Aunque la coerción y el miedo son fuentes decisivas para que los dominantes impongan su voluntad a los dominados, pocos sistemas institucionales pueden durar demasiado si se basan de forma preponderante en una represión aguda. Torturar cuerpos es menos efectivo que modelar mentes.

Si la mayoría de la gente piensa de forma contradictoria respecto a los valores, normas y prácticas institucionalizados en el Estado y consagrados a través de leyes y reglas, al final el sistema cambiará, aunque no necesariamente para colmar las esperanzas de los agentes del cambio social y no necesariamente sin dolor.

En comunicación –lo sabemos- el mensaje más poderoso es un mensaje sencillo adjunto a una imagen, ya sea gráfica o conceptual. En política, el mensaje más sencillo es un rostro humano. La política mediática tiende a la personalización de políticos que puedan vender su imagen adecuadamente, junto, claro está, a ciertos valores. Esto no es tan trivial como el color de la corbata o la apariencia de un rostro. El político mediático es la encarnación simbólica de un mensaje de confianza en el entorno de su personaje y luego en términos de la proyección de esa imagen, arropada por ciertos valores.

La importancia de la política basada en la personalidad se encuentra íntimamente ligada a la evolución de la política electoral, que se determina normalmente por aquel segmento de votantes independientes o indecisos que hacen decantar en todos los países, la balanza entre la derecha, los centros y la izquierda (voto útil). De aquí que aunque existen diferencias sustanciales entre partidos y candidatos, en la mayoría de los países los programas y las promesas se confeccionan para adaptarse al centro y a los indecisos, con frecuencia a través de las mismas compañías publicitarias y consultores de marketing político, que actúan de manera camaleónica de acuerdo al cliente en turno[1].

Los ciudadanos no leen los programas de los candidatos, ni los de los partidos. Prefieren confiar en la información que les dan los medios de ellos. Al final, su decisión de voto estará en función de la confianza que les produzca alguno de ellos. Por lo tanto, el candidato, o mejor dicho su personaje, tal y como ha sido proyectado en los medios, pasa a ser esencial; porque los valores a los que se asocia – y que es lo que más importa a la mayoría de la gente- están encarnados en él.

Si la credibilidad, la confianza y el personaje se convierten en cuestiones primordiales a la hora de definir el resultado político, la destrucción de la credibilidad y el asesinato –mediático o hasta material- del personaje, se convierten en las armas políticas más poderosas. Desde el primer debate televisado entre candidatos presidenciales (Kennedy – Nixon, 1961) hace 50 años y hasta la fecha, muchos sistemas políticos en todo el mundo se han visto sacudidos y numerosos líderes políticos han sido destruidos en una sucesión constante de escándalos. En otros casos, se han derrumbado sistemas y partidos políticos que parecían atrincherados sólidamente en el poder por décadas, llevándose consigo en su desaparición el régimen que construyeron. (Demócrata-Cristianos en Italia, Gobierno de Japón, Congreso de la India, Color de Mello en Brasil). En la mayoría de ellos, el tema de la caída ha sido la corrupción política[2].

El escándalo se sofistica a tal grado que ahora se es capaz de dosificarlo, hacerlo crecer poco a poco, modularlo, añadirle veracidad o ficción de acuerdo al rating, arrinconando a cada político hasta el clímax del posible enjuiciamiento legislativo o judicial, cuyos miembros también negocian con los medios, garantizando su independencia a cambio de protección y luchando juntos por la democracia, al tiempo que dosifican ellos también la filtración de información para ser publicada, al grado que una vez acorralados, cada actor o grupo político llega a hacer un trato, con lo cual se cierra el ciclo y se retroalimenta el sistema.

Aunque la crisis de la legitimidad política en la mayor parte del mundo no puede ser atribuida exclusivamente a los escándalos políticos y a la política mediática, no obstante es probable que los escándalos constituyan un generador al mismo tiempo del escepticismo respecto a la política formal a largo plazo, así como un factor desencadenante del cambio político a corto plazo.

Según sondeos realizados en 2000 y 2002 por la ONU y el Foro Económico Mundial, dos tercios de los ciudadanos del mundo creían que su país no estaba gobernado según la voluntad del pueblo. Esto explica en parte por qué en todo el mundo, la mayoría de la población tiende a votar en contra de más que a favor de, eligiendo el menor de males, antes que la mejor de las propuestas.

Ya constituido, el gobierno en turno se presenta en los medios de comunicación a fin de obtener el apoyo -o al menos, la mínima hostilidad- de los ciudadanos, que dentro del mercado político, se convierten en consumidores.

Esto no significa que el poder esté 100% en manos de los medios[3]; los actores políticos ejercen también una considerable influencia sobre ellos. De hecho, el actual ciclo de noticias de 24 horas aumenta la importancia de los políticos para los medios de comunicación, que tienen que nutrirse permanentemente de contenidos.

Pero tampoco el público se limita a seguir todo lo que le dicen los medios, por eso deben transmitir los mensajes de manera muy sutil. Recordemos que los medios ganan más mientras más audiencia tengan, así que hay que mantenerla atenta y cautiva siendo siempre creíbles y justo en ese afán es que se da la competencia entre ellos. Cada uno crea modelos de comunicación corporativos que si no anulan, sí merman drásticamente la autonomía de los periodistas y redactores contratados por ellos, al acotar su abanico de opiniones y temas políticos sobre los que informan a los expresados dentro de la línea dominante en la compañía, casi siempre carentes de contenido, pero con un peso muy importante en el proceso de información definido meramente por los acontecimientos, por la coyuntura.

¿Por qué está pasando esto? ¿Los sistemas y los actores políticos actuales son los más corruptos de la historia de la humanidad? No lo creo. El uso y abuso del poder en beneficio personal o de un grupo ha sido una actitud connatural al ser humano como ente social. De hecho, la democracia se inventó –parafraseando a Montesquieu- como una manera –si no la mejor, la más viable de las disponibles- de controlar al poder.

Poder e Información.

En la época en que el Monarca y los grupos de poder controlaban la información y su acceso, la maquinaria del sistema político se aceitaba de manera vertical y oficiosa, a espaldas de la sociedad.

Posteriormente, al aparecer los sistemas políticos ilustrados, la denuncia de corrupción se convirtió en una buena muestra del nivel democrático de un pueblo, expresado a través de la libertad de prensa, causa y a la vez consecuencia del derecho a la información, consagrado desde las primeras declaraciones y constituciones liberales. Pero en épocas recientes, aun con sistemas formalmente democráticos, se han presentado y expuesto públicamente estos sucesos de corrupción (el Partido Demócrata Cristiano en Italia que sustituyó al modelo fascista; el Partido Democrático Liberal Japonés establecido en lugar del modelo imperial tradicional, ambos imposiciones del gobierno norteamericano, que se hizo el ciego y sordo ante los vínculos del primero con la Mafia y del segundo con la Yacuza, con tal de evitar la contaminación comunista (algo similar a lo que sucedió recientemente en Libia). Pero también en su propia casa, baste recordar el caso Watergate, el asunto Irán-Contras y recientemente el operativo “Rápido y furioso”, solo por citar enunciativamente algunos ejemplos de corrupción al interior del gobierno.

Analizando esta relación entre sistema democrático, información y medios, podemos percibir un nexo directo entre el avance en el acceso a la información, la diversidad y cobertura de medios y la ventilación pública cada vez mayor de actos de corrupción de los individuos y grupos de poder, no solo en el ámbito político, también en el económico, en el religioso, en el social. La diferencia es que ahora tienen un efecto cada vez más devastador en los sistemas y actores políticos y grupos de poder, sobre todo, a partir de la aparición de la Internet y más intenso aun con el surgimiento de las llamadas Redes Sociales. Cabría preguntarse, ¿por qué?

Para acercarnos a la pregunta debemos considerar diversos factores estructurales macropolíticos que contribuyen a la conformación del nuevo paradigma:

1) El Estado, considerado desde el surgimiento del Estado Nacional como el centro del poder, está siendo desafiado en todo el mundo:

  • Por el surgimiento del Mundo Unipolar que tuvo como símbolo la famosa caída del muro, que trajo en consecuencia un intenso proceso de Reingeniería Geopolítica, y con ella la reestructura del concepto de Globalización, y junto con ella, el surgimiento de la narco economía política, han debilitado los sistemas políticos nacionales, limitando la toma de decisiones soberanas y haciéndolos más vulnerables ante la confusión creada mediante líneas de opinión pública cada vez más abstractas y multidimensionales; y las presiones del mercado hacia la desregulación, so pretexto de rendir culto a la globalización, y que disminuyen la capacidad de intervención económica de los gobiernos nacionales;

2) Las industrias culturales y los medios corporativos se caracterizan al mismo tiempo por la concentración empresarial y la segmentación del mercado, dirigiéndose hacia una competencia oligopólica extrema, a una distribución personalizada de mensajes y al establecimiento de redes verticales de la industria multimedia[4].

3) La oposición mundial entre lo individual y lo comunitario, define la cultura de las sociedades, al tiempo que la construcción de la identidad funciona en una mecánica multidimensional, donde la historia, el presente y el futuro, en un contexto a la vez individual, local, nacional, internacional y planetario, en los aspectos económico, político y social, convergen de manera euclidiana, como un todo, constituyendo el espacio-tiempo-masa en el que vivimos y nos desarrollamos.

Pero si bien la cultura de lo comunitario tiene sus raíces en la religión, la nación, la territorialidad, la etnia, el género y el entorno[5], la cultura del individualismo en la actualidad se manifiesta de formas diferentes[6], a través del consumismo dirigido por el mercado, al mismo tiempo que en un patrón de sociabilidad basado en el individualismo estructurado en redes y el deseo de autonomía individual, basada en proyectos vitales pseudo-autodefinidos.

4) En la escala nacional, en el ámbito político llegar el fin de las ideologías, cada partido queda abandonado a su suerte y comienza la lucha interna por el manejo de los hilos del poder y el combate externo por el control del centro político, lo que ha minimizado y casi anulado la oferta ideológica; y en el ámbito gubernamental, se presenta una crisis de la legitimidad política que debilita la influencia de los gobiernos sobre sus ciudadanos.

En este marco, complejo y multidimensional, el proceso decisivo que da forma a la sociedad, tanto a nivel individual como colectivo, es la dinámica de las relaciones de poder, dependientes hoy del proceso de comunicación socializada y expresadas en los medios.

En el estado de cosas actual, los partidos y coaliciones juegan el juego del mejor postor en el mercado electoral, arrebatando las propuestas a sus contendientes y adelantándose al escándalo, ahora antepuesto al argumento, con lo que se desdibujan las propuestas y se personaliza la política al centrar la atención en los actores, de tal suerte que vence no el que tenga mejores propuestas de solución a los problemas, sino el que cuente con la imagen mercadológica más poderosa, es decir, gana no el que ofrezca mejores alternativas de atención a las necesidades fundamentales de la población, sino quien al final sea menos vulnerable a los escándalos. Así, al final, lo que importa ya no es el proyecto, sino el producto mediático final sobre la opinión pública. Pero no se dan cuenta (o si?) que lo que hacen es contribuir a la deslegitimación del sistema, de la política y en última instancia de la democracia y del Estado de Derecho; no reparan en el daño tan grave que hacen al Estado en su soberanía, en su fortaleza y dignidad como todo ente político democrático, supremo al interior e igual a los demás en el seno de la comunidad internacional.

Independientemente de la legitimidad o certeza de las denuncias de corrupción, el mecanismo de mercado informativo juega también sus juegos sucios, sus abusos y corruptelas. Se ofrece información sin fundamentos ni pruebas (armas químicas en Irak); cuando no se encuentra información suficientemente poderosa para desacreditar a un político o un grupo por su gestión, se acude a otras posibles fuentes de escándalo como los rumores, la sospecha, la conducta sexual, los hábitos dudosos, incluso a la invención; el escándalo va encima del hecho, con un consecuente daño político, a veces irreversible, pasando incluso por encima de las estructuras y normas del propio sistema jurídico y aun del paradigma del Estado de Derecho (caso Anonymous – Zetas) o del Estado Constitucional, como se pregona actualmente.

A simple vista, pareciera también que esta ola de información sobre lo malo de la política y los políticos, abona a la construcción de nuevos y más fuertes esquemas democráticos; pero no es así: lo curioso es que lejos de propiciar el empoderamiento de la sociedad como co-gobernante y medio de control del ejercicio del poder y por ende propiciar el perfeccionamiento del sistema democrático, al parecer la estrategia del escándalo está provocando el resquebrajamiento y deslegitimación de todo lo que huela a gobierno, a grado tal que lo que ondea en el ambiente de la opinión pública mediatizada (donde los medios tienen una cobertura cada vez mayor) es el hartazgo y el desencanto por la política y los políticos y las estructuras hegemónicas y de poder, sin ofrecer, en plena actitud hipermoderna, una alternativa o un proyecto viable, posible y realizable. En su lugar, dentro de esa misma hipermodernidad, lo que importa no es la posibilidad de acceso y sustentabilidad en el poder, el buen gobierno, sino el dinero, independientemente de la actividad que se realice. Todo ello parece, en una sorprendente paradoja, constituir un campo fértil para el cultivo de mayor corrupción, ahora ampliada a todos –o casi todos- los ámbitos de la vida social.

Ante tal panorama, la política, los actores y grupos de poder, se circunscriben y luchan en el ring de los medios, haciéndolos crecer desmedidamente, en términos económicos, financieros, tecnológicos y políticos (Los hombres más ricos del planeta [Slim, Salinas, Berlusconi, Gates, Jobs] son dueños medios y tecnologías de información y comunicaciones). Al mismo tiempo, la interconexión, diversificación y globalización actual de los medios, les permiten escapar de los controles políticos a los que se sujetan el común de los mortales y esto les da una gran autonomía en cuanto a producción de mensajes y la generación de opinión pública, a grado tal, que más que el Cuarto Poder, los medios se han convertido en el campo de batalla de la lucha por el poder, lo cual por supuesto en términos hipermodernos es sin duda mejor negocio (Presupuesto IFE = 16mmdp, +30% que en 2006 y de eso +42% para medios y campañas).

Esta situación, en su conjunto, produce un entorno contra el que cada vez es más difícil ofrecer alternativas, dado lo cada vez más costoso de la producción mediática (marketing, encuestas, publicidad, imagen, acceso, procesamiento y difusión de información). De ahí que los políticos necesitan cada vez más recursos financieros –legales o no- para usar los medios. Para los primeros, se recurre al esquema tributario; para los segundos, evidentemente al juego sucio, a los pactos bajo la mesa y en general, a la corrupción política sistémica, alrededor de la cual coexisten toda una red de negocios y negociantes intermedios, ya que en el trabajo de investigación de información mediática, se requiere pagar también asesores, analistas, compradores, rastreadores y chantajistas de información, periodistas, cadenas noticiosas. Al margen de la moralidad de los políticos individuales, estos agentes políticos están en venta para los miembros de los grupos de presión con diferentes grados de moralidad.

En este juego frenético, encerrados en la pecera o el ring de los medios, no hay actor ni grupo político que se salve. Este complejo engranaje es por desgracia el que mueve la gran maquinaria que es el mercado de la información política, en México y en muchos otros lados.

A un lado de esta realidad convive recientemente otra, aparentemente paralela, con el claro propósito de sumarse al juego: Es el caso de los denominados Medios de Autocomunicación de Masas, más famosamente conocidos como Redes Sociales.

Si bien es cierto que la organización social basada en redes ha existido desde tiempos muy remotos, por ejemplo, en las sociedades rurales, donde estas surgen espontáneamente alrededor de mercados, pozos, festivales religiosos, situaciones de emergencia, etc., actualmente adquiere matices diferentes al contar con las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC’s), permitiendo su expansión a toda la estructura social[7].

El concepto antropológico de Red en su forma más básica, teóricamente hace referencia a un campo social constituido por relaciones entre personas que mantienen de forma permanente una corriente de intercambio recíproco. Este concepto, al ser llevado al plano macro social conserva su esencia y podría ser redefinido como una organización social que coordina actores autónomos, quienes voluntariamente intercambian información, bienes o servicios, con el fin de lograr un resultado conjunto[8].

El transcurrir de la vida colectiva, sumado al creciente desarrollo tecnológico, sobre todo en las sociedades urbanas, convergen hoy en día en lo que se conoce como la “era de la información”, donde la cultura hace referencia a sí misma bajo parámetros cada vez más abstractos y la organización social se basa en el flujo de información, independientemente del valor agregado de sus contenidos. La actual transformación provocada por las TIC’s en la Era Digital amplía el alcance de los medios de comunicación a todas las esferas de la vida, en una red que es a un tiempo global y local, genérica y personalizada, abstracta y concreta, según un patrón siempre cambiante.

Las sociedades en los países occidentales industrializados y de una u otra medida en las economías emergentes o en desarrollo, se organizan cada vez más en torno a redes, modificando la operación y los resultados de los procesos de producción, la experiencia, el poder y la cultura[9].

En suma, ante la diversidad de las sociedades contemporáneas se incrementa la autonomía, pero a la vez la necesidad de integración, dando como resultado el nacimiento y crecimiento de las redes de cooperación e intercambio, apoyadas ahora en las nuevas TIC’s, principalmente:

  • Internet (software), una tecnología antigua, utilizada por primera vez en 1969, pero que en la última década se ha extendido globalmente, excediendo en la actualidad los mil millones de usuarios.
  • La comunicación móvil (hardware), que supera actualmente los cinco mil millones de titulares de teléfonos móviles, en contraste con los 16 millones de 1991. Así pues, incluso explicando la difusión diferencial en los países en vías de desarrollo y las regiones pobres, una proporción muy elevada de la población del planeta tiene acceso a la comunicación móvil.
  • Las redes wifi y wimax (middleware), que contribuyen a establecer las comunidades conectadas a la Red.

Con la convergencia entre estos tres elementos, el poder comunicador de la Internet está siendo distribuido en todos los ámbitos de la vida social, del mismo modo que la red de suministro eléctrico y el motor eléctrico distribuían energía en la sociedad industrial.

Aunado a esto, de manera individual los actores, sujetos y grupos establecen lazos multicéntricos de cooperación para obtener resultados que no podrían lograr ellos solos, estableciéndose de manera flexible, horizontal, informal, mediante códigos de comunicación compartidos, objetivos comunes y que no obstante su volatilidad, son los que precisamente le dan vida a la Red.

En cuanto a los contenidos de esta comunicación, la “innovación” de la Red virtual paradójicamente radica en la combinación de elementos inherentes a los dos patrones básicos de ordenamiento social y político: el “mercado” y la “jerarquía”, esto es, la economía y la política, estructuras planteadas al menos desde Maquiavelo, y a las que recientemente se refiere Luigi Ferrajoli al plantear su innovadora Tesis sobre los derechos fundamentales[10], necesariamente vinculados al tema, pero que solo mencionamos de manera tangencial por exceder los alcances del presente ensayo.

Ambas –mercado y jerarquía- se manifiestan en las redes en dos vertientes: por un lado, en una pluralidad de actores autónomos, productores de información -característica de todo mercado- y por otro, en la aptitud o al menos la actitud típica de las élites de avanzar hacia sus objetivos a través de la acción coordinada[11], propiciando la unión de actores en metas colectivas más allá de los intereses de un centro hegemónico, fomentando una nueva relación entre agentes sociales.

Lo anterior, a primera vista podría significar que nos encontramos ante la construcción de una sociedad diferenciada, donde las redes pretenden establecer canales de comunicación, intercambio e integración, retomando por un lado, los principios del “mercado” (libre juego de la oferta y la demanda, en este caso, de información) y por otro, una nueva forma de ejercicio jerárquico, que rompe con las formas verticales de coordinación y deja intacta la autonomía y hasta el anonimato de los actores; ambos, factores capaces de generar confianza y solidaridad, que parecieran permitir condiciones de trabajo adecuadas y eficientar recursos y esfuerzos.

Sin embargo, en la práctica el modelo no queda exento de riesgos: En primer lugar, de que las redes —sobre todo entre organizaciones o individuos que nacen y crecen como producto o so pretexto de carecer de canales adecuados de comunicación y/o de intercambio— puedan convertirse en un objetivo en sí mismas. Esto podría evitarse si se mantiene como objetivo primordial tender a la satisfacción de las necesidades de los miembros y al mismo tiempo si sus actividades se mantienen monitoreadas adecuadamente[12]. El problema aquí es que no siempre los objetivos son establecidos de manera horizontal, sino a través de lo que podríamos llamar “Usuarios Alfa” que en la mayoría de los casos, guían o motivan la toma de decisiones en la red; y que el monitoreo de éstas tampoco se hace de manera autocontrolada, sino en lo que podríamos también denominar una especie de “Backend” político, capaz de diseñar y operar tanto los objetivos como el monitoreo. Varios estudios, incluyendo el del World Values Survey, indican que muchos ciudadanos creen que pueden influir en el mundo con su movilización. Sólo que no piensan que puedan hacerlo a través de la política, como sería lo habitual, pero al mismo tiempo afirman la regla de que son más efectivas muchas conspiraciones pequeñas que una grande, una especie de guerra de guerrillas mediática, lo cual es en sí una actitud evidentemente política.

Pero para esto se necesita el espacio mediático. Y dado que el espacio mediático está determinado en gran parte por las empresas, y los gobiernos establecen las reglas del juego político formal, pese a su pluralidad, la inminente aparición de políticos insurgentes no podrá separarse de este nuevo tipo de espacio: el espacio creado en torno al proceso de comunicación masiva individual.

Políticas públicas y gobernanza en la era digital.

Uno de los grandes retos a los que se enfrenta el Estado desde su creación es el de cómo resolver su permanente paradoja de mantener, por un lado, lo Stato, lo que ahí esta y debe estar para mantener la integridad de la entidad Jurídica-Política-Social, sin descuidar, por el otro, su necesidad también invariable de adecuar su estructura, esencia y acción a las circunstancias que le marca su entorno objetivo y su momento histórico, y de tal suerte satisfacer las necesidades y expectativas de una sociedad cada vez más exigente.

En efecto, el Estado y sus medios de expresión a través de los órganos del Poder Público tienen siempre que hacer un esfuerzo ya no digamos para adelantarse, sino al menos seguirle el paso a la sociedad, y de ahí que estos deban echar mano a todo lo que esté a su alcance para satisfacer los requerimientos sociales, estableciendo prioridades, maximizando recursos y cubriendo espacios de atención con la mayor amplitud y eficiencia posibles.

Me parece que uno de los intentos más sobresalientes del pasado reciente para poder resolver esta paradoja es el surgimiento y evolución de las Políticas Públicas, como un medio de articular el deber ser y el ser de lo público, como una forma de comunicarnos e interactuar mejor entre el Estado y la Sociedad, aunque en muchos casos –ha-menester señalarlo- no se sepa a ciencia cierta qué significa esto, cuáles son sus posibilidades y sus limitaciones.

Hoy más que nunca, el desarrollo de un país depende en gran medida de su capacidad estratégica y administrativa para planear, instrumentar y poner en operación políticas que ayuden al desarrollo integral de la sociedad y los diversos actores que participan en el Estado (población, territorio, poder): ciudadanos, instituciones, organizaciones y autoridades; solo esta plena convivencia es capaz de garantizar la pervivencia del sistema en su conjunto.

Las Políticas Públicas son una especie de bisagra entre la Ciencia Política y la Administración Pública, una forma en la que el gobierno, es decir, el conjunto de órganos del poder público, construye y desarrolla sus decisiones a fin de articular a todas las escalas (local, estatal, federal, internacional, global) su proyecto político con sus acciones concretas.

En los últimos tiempos se habla mucho de la aplicación de la Web 2.0 a la labor de los representantes políticos y las administraciones públicas. Aunque en un principio se utilizó más el concepto Política 2.0, en la medida en que sintetizaba la aplicación de blogs y redes sociales al mundo político, últimamente, tras la victoria de Obama en EE. UU. es el término Gobierno 2.0 el que se está imponiendo implicando el uso de valores como la colaboración o la transparencia en el ejercicio de la labor institucional y el término Política 2.0 se sigue empleando, aunque ahora más para referirse solo al aspecto electoral.

¿Qué es Gobierno 2.0? Básicamente, se trata de introducir en el mundo de la política y el gobierno los principios que inspiran la Web 2.0., en especial, la transparencia, la apertura y la colaboración.

Esto tiene muchas implicaciones: la supresión de intermediarios entre políticos y ciudadanos (y fundamentalmente, los medios de comunicación de masas), la posibilidad de que los ciudadanos se organicen por sí mismos, al margen de los partidos e instituciones o de que colaboren abiertamente con la labor administrativa o la disponibilidad de herramientas para que los ciudadanos controlen constantemente la actividad de sus representantes. Al mismo tiempo, los funcionarios adquieren un mayor nivel de responsabilidad en su gestión.

El problema es cómo conseguir que los recursos tecnológicos sean accesibles a la mayoría de la población y den la oportunidad de cambiar las reglas del juego democrático y del gobierno. Hoy en día la Internet se ha masificado y la brecha digital entre pobres y ricos y entre mujeres y hombres de acorta. Apenas persisten ciertas diferencias por edades, que podrían desaparecer con la democratización de los móviles con conexión a la Red. El sueño de Rheingold de una nueva democracia electrónica podría, hacerse realidad, siempre que las estructuras políticas y gubernamentales se adapten a la disponibilidad de nuevas herramientas con capacidad para fomentar la participación ciudadana en los asuntos comunes.

Trabajos publicados recientemente en Europa y América del Norte coinciden en señalar a las redes sociales como la principal oportunidad con que cuentan, hoy por hoy, administraciones y ciudadanos para establecer una relación más productiva y satisfactoria.

Un estudio del CIS Internet y Participación Política en España, destaca la especial capacidad de las redes para generar nuevos espacios de cooperación, participación e intercambio de información en materia de Gobernanza. Sus autores comentan que los internautas más activos, sensibles a las informaciones gubernamentales y políticas y a la vez más implicados en la mejora del sistema social, son precisamente los usuarios de blogs, foros y servicios en línea. De forma paralela, constatan que las redes sociales facilitan la participación en línea y la hacen menos costosa a los colectivos con mayores barreras digitales, hecho que cobra especial importancia en la relación con los gobiernos locales.

La Guía de Usos y estilo en las redes Sociales un documento publicado en junio del año pasado por el gobierno de Cataluña, es sólo un pequeño paso en el largo camino que los gobiernos y administraciones –sobre todo los ayuntamientos- deben recorrer. Sólo así aprovecharán el salto tecnológico para seguir mejorando los servicios que gestionan y recobrar el partenariado con la ciudadanía.

Otro caso digno de mención es el gobierno Sueco[13] cuyo sitio constituye una especie de comunidad o red de redes que agrupa a distintos perfiles y usuarios capaces de comparar bienes y servicios gubernamentales, generando y actualizando información de desempeño útil para la mejora de los servicios públicos. Constituye una red cognitiva que genera, produce y actualiza su propio conocimiento en función de la necesidad de comparar todo el quehacer público: las escuelas en todos los niveles, la atención hospitalaria y a personas de la tercera edad, los servicios públicos, las oficinas de gobierno, etc. Tiene una doble finalidad: por un lado, los ciudadanos pueden ver qué servidor público, dependencia u organismo es más eficiente y acudir a él – por ejemplo, una clínica, un cajero en una dependencia, etc. –y por el otro, brindarle información de transparencia y rendición de cuentas a su gobierno para que tome decisiones acertadas y reduzca tiempos, personal o gastos de organismos o personas poco eficientes.

Pero es importante aquí decir que no todo va por esa vía: El anuncio del primer ministro de Reino Unido David Cameron de suprimir tres cuartas partes de los portales públicos abre una nueva polémica. Para algunos, la medida forma parte de un proceso lógico, tendiente a racionalizar la presencia de los organismos públicos en la Red; otros, sin embargo, temen que aprovechando la oleada de recortes en el viejo continente, comiencen a imponerse criterios exclusivamente economicistas y no sociales en el desarrollo del Gobierno y la Administración Pública Electrónica.

Lo cierto es que -casualidad o no- este hecho coincide con la reciente publicación de distintos informes de países de Europa y de la Unión que muestran una curiosa paradoja: si bien crece espectacularmente el número de usuarios de Internet y, con él, la cantidad y calidad de los servicios públicos que las administraciones ofrecen online a sus ciudadanos, también aumenta progresivamente la desconfianza entre éstos hacia aquellas.

Otro caso paradigmático en este mismo sentido es el de España. En el último año, ha escalado en la clasificación de la ONU  sobre e-government 30 puestos, y sobre acceso electrónico 66 lugares, convirtiéndose en una de las máximas referencias mundiales. Sin embargo, hoy apenas un 30 por ciento de sus internautas declara usar la Red para interactuar con los poderes públicos, de acuerdo con el último estudio de la Fundación Orange sobre Sociedad de la Información. Esta “segunda brecha digital” es preocupante por sí misma, pese a la fuerte apuesta gubernamental por las TIC’s; pero lo es aún más en combinación con los datos del Barómetro de julio del 2010  del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que muestran que el actual modelo de participación y representación que encarnan gobierno, políticos y partidos políticos constituye el séptimo mayor problema para los españoles, con un porcentaje de apoyo a esta percepción negativa cuatro veces superior al de hace sólo un año.

¿Qué está fallando entonces? ¿Qué hay más allá del front-office público capaz de ensombrecer los logros conseguidos en materia de modernización administrativa? La OCDE aporta una posible explicación en su reciente Informe sobre Buena Gobernanza en las Políticas Digitales; en él se revela que dos de cada 10 usuarios creen que los organismos y departamentos oficiales españoles están desaprovechando los recursos tecnológicos, en especial Internet, para aumentar su transparencia. Con ello se apunta algo más: los ciudadanos no dudan tanto de sus administraciones sino de su escasa capacidad para influir e intervenir en ellas. Ello puede traducirse, a su vez, en apatía y frustración, cuando no en rechazo.

La OCDE, como la mayoría de los expertos implicados, hace una serie de recomendaciones al respecto. La más clara es la que invita a pasar de un enfoque público basado fundamentalmente en la tecnología y la eficiencia económica a otro centrado en el usuario y en una comunicación con éste, más abierta, directa y participativa.

Aplicaciones de e-gobierno en México.

En México, desde hace tiempo, el Gobierno del Estado de Nuevo León emplea el chat como vía de comunicación con los ciudadanos. Establece una agenda con los días, horarios, nombres de quién participa y temas a tratar. Ese día los ciudadanos se pueden conectar al chat y mediante un moderador se pueden realizar preguntas al funcionario responsable que corresponda, guardando el chat en un archivo para quienes deseen leer lo que aconteció en ese debate.

Otra de las herramientas que va teniendo cada vez más aceptación para interacción entre gobierno y ciudadanía es Google Moderator, utilizado por ejemplo, por la Suprema Corte de Brasil, y la Presidencia del Senado Mexicano.

Si bien es nueva para el público en general, hace mucho que se viene usando internamente a nivel empresarial para moderar las preguntas de las reuniones semanales de trabajo. El funcionamiento es simple: permite a los participantes enviar sus preguntas y que estas sean votadas por los otros. Esto al final de un cierto tiempo, va a generar preguntas con más votación que otras, por lo que va a marcar cuál o cuáles son las preguntas que deberían tener una prioridad frente a otras. En otras palabras, son los usuarios los que deciden la(s) pregunta(s) que más les interesa, siendo esta(s) a la(s) que se le dará prioridad a la hora de contestar.

Para finalizar, más que una conclusión permítaseme una reflexión: No perdamos de vista en la comprensión del tema que nos ocupa aquí (Política, Comunicación, Redes y gobierno) y que por cierto debería ocupar un lugar más importante si es que en verdad fuera nuestro deseo hacer algo por la Reforma del Estado, es que ésta es ante todo reforma cultural. El sistema político es un sistema en sí y forma parte de la cultura social de una nación; por tal razón, cambiarlo es tarea por demás difícil. Sin embargo, igualmente hay que subrayar que la solución, lejos de ser exógena, tiene sus raíces en el origen mismo del problema, es decir, en la relación Estado-Poder Público-Sociedad, y que esta relación puede apoyarse en las nuevas tecnologías de información y comunicación.

Pero esto exige primero que nada, un cambio de actitud para la creación de una cultura donde la cultura no puede darse mágicamente, por decreto, ni es cuestión –como la experiencia nos lo ha hecho ver- de “endosar” la responsabilidad mediante el voto y luego “exigir” o esperar del cielo la respuesta. Tampoco es –parafraseando a Crozier- sólo “cuestión de máquinas”, la tecnología es y seguirá siendo un medio, nunca un fin. El factor humano es fundamental en la cosa pública, en lo que nos atañe a todos.

De la sociedad por su parte se requiere no nada más de una actitud crítica y exigente, lo cual es sin duda valioso, pero no suficiente. En la nueva forma de ver el gobierno, la ciudadanía también tiene que colaborar activamente con los órganos del poder público, legislativos, ejecutivos, judiciales, autónomos. En este contexto, las organizaciones civiles y políticas, las propias redes sociales y sus usuarios individuales o colectivos tienen la importante misión de adoptar una posición crítica pero al mismo tiempo propositiva, que les permita una participación más cercana y comprometida, en tanto que “ciudadanos-gobernantes”, en los asuntos que les afectan a todos los niveles, desde los más cercanos y concretos a los más abstractos, y contribuir al diseño y operación de una agenda de trabajo en la que se definan políticas, estrategias, programas y actividades en cada uno de los ámbitos de la vida nacional.

No podemos predecir el futuro, pero lo que sí podemos hacer es construirlo. Ahora más que nunca está claro que la tarea de todos no se agota en el ejercicio del sufragio. Nos encontramos en un momento propicio para contribuir, todos, a la conformación de una política pública y un gobierno modernos, echando mano de los recursos jurídicos, políticos, tecnológicos y sociales con que contamos, pues solo así podremos aspirar a primero la construcción de un nuevo modelo de país y luego al logro de su legitimidad, continuidad y permanencia.

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NOTAS AL PIE DE PÁGINA:

[1] Farrell, Kolodny & Medvic, 2001; Jamieson, 1996;y Thurber & Nelson, 2000.

[2] Entendida según definición de Carl Edrich como “el hecho mediante el cual un responsable de un cargo es inducido por recompensas no legales, en dinero o especie, a realizar actos que favorecen al que las ofrece y perjudican a la sociedad y sus intereses”.

[3] Mermin (1997) desmitifica la idea de que los medios de comunicación indujeran la decisión del gobierno estadounidense de intervenir en Somalia, demostrando que aunque los periodistas finalmente tomaron la decisión de cubrir la crisis, esa cobertura mediática clave en las cadenas de televisión se produjo después y no antes de que los directivos clave de Washington (pág. 392) prestaran atención al tema. Véase también Entman (2003), que ofrece pruebas de una teoría de “activación en cascada”, en la cual las estructuras mediáticas activan las decisiones políticas de elite y viceversa.

[4] Crouteau & Hoynes, 2006; Hesmondhalgh, 2007;y Klinenberg, 2007.

[5] Castells, 2004; y Ong, 2006.

[6] Barber, Touraine, 2006; y Wellman & Haythornwaite, 2002.

[7] Castells, Comunicación y Poder. Madrid, 1999. p. 505).

[8] (Messner, 1999. p. 95)

[9] (Castells, Ídem.)

[10] (Ferrajoli, Luigi. Los Fundamentos de los Derechos fundamentales, España, 2005, p. 32)

[11] (Messner, op.cit. p.98).

[12] Haverkort et al., 2000: 33.

[13]  http://www.stockholm.se/jamfor

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