Los 12 principios básicos de la Economía en Red

LOS 12 PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA ECONOMÍA EN RED

Por José Ramón González Chávez

Bienvenido siglo XXI. En espera de sus comentarios, observaciones adiciones etc en este espacio. Saludos

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LOS DOCE PRINCIPIOS DE LA ECONOMÍA DE RED

En un artículo pionero publicado en la revista Wired (Septiembre 5 de 1997) Kevin Kelly describió los Doce principios de la Economía de red. Según Kelly, las nuevas economías emergentes representan una revolución tectónica en nuestro mundo, un cambio social que reordena nuestras vidas mucho más que un simple software o hardware jamás podrían hacerlo. Tiene sus propias oportunidades fácilmente reconocibles y sus propias y nuevas reglas. Aquellos que cumplan las nuevas reglas prosperarán, mientras que quienes las ignoren no lo harán.

Kelly aduce que las nuevas reglas que rigen la reestructuración global giran en torno a 4 ejes principales:

  • En primer lugar, en este nuevo régimen, la riqueza fluye directamente de la innovación, no de la optimización; es decir, que la riqueza no se logra perfeccionando lo conocido, sino tratando de aprehender lo desconocido, aunque sea imperfectamente;
  • Segundo, el entorno ideal para cultivar lo desconocido consiste en utilizar la suprema agilidad y las ilimitadas posibilidades de las redes;
  • Tercero, la domesticación de lo desconocido implica inevitablemente el abandono de lo conocido, por exitoso que sea, deshaciendo lo perfeccionado; y por último:
  • Cuarto, en la telaraña cada vez más intrincada de la Economía de Red, el ciclo de “buscar, desarrollar y destruir” tiene lugar mucho más rápida e intensamente que antes.

Los siguientes 12 principios de la Economía de Red (Nueva Economía) pretenden proporcionar Nuevas reglas para la Era de Internet.

1. La Ley de la Conexión – Invierta en la mejor conexión: Del decadente microcosmos de los chips al floreciente telecosmos de las conexiones.

2. La Ley de la Plenitud – Más genera más: Los matemáticos han comprobado que la sumatoria de una red aumenta al cuadrado el número de miembros. En otras palabras, a medida que la cantidad de nodos de una red aumenta aritméticamente, el valor de la red crece exponencialmente.

3. La Ley del Valor Exponencial – El éxito no es lineal: Durante los primeros 10 años, las ganancias de Microsoft fueron ínfimas. Sus ganancias comenzaron a ser noticia alrededor de 1985. Pero una vez que comenzaron a crecer, explotaron y no dejaron de hacerlo.

4. La Ley de los Puntos de Quiebre – La importancia precede al impulso: En epidemiología, el punto en que una enfermedad ha infectado a suficientes anfitriones como para pasar de ser una mera infección local a una epidemia incontrolable en gran escala se denomina punto de quiebre. El impulso del contagio ha alcanzado el máximo en su camino ascendente enfrentando todas las vicisitudes para comenzar un sencillo descenso cuesta abajo. En biología, los puntos de quiebre de enfermedades fatales son bastante altos, pero en tecnología, estos parecen desencadenarse con menores porcentajes de individuos o víctimas.

5. La Ley de las Ganancias Crecientes – Trace círculos virtuosos, no viciosos: El valor eclosiona junto con la cantidad de miembros, y la explosión de valor atrae nuevos miembros, haciendo que el resultado sea compuesto. Un viejo adagio lo dice todo sucintamente: Aquellos que tienen recibirán.

6. La Ley del Precio Inverso – Anticípese al precio bajo: A través de la mayor parte de la Era Industrial, los consumidores obtenían leves mejoras de calidad con leves incrementos de precio. Pero con la llegada del microprocesador, la ecuación de precios se invirtió. En la Era de la Información, los consumidores esperan, con el tiempo, una calidad significativamente superior a un precio menor. Las curvas de precio y calidad se alejan tan drásticamente que a menudo parece que cuanto mejor es un objeto, más barato costará.

7. La Ley de la Generosidad – Siga lo gratuito: Hoy en día, regalar prácticamente los productos es una estrategia meditada y aplaudida que se apoya en las nuevas reglas de las redes. Como el aumento exponencial de los conocimientos de la red reduce el precio, el costo marginal de una copia adicional (tangible o intangible) es prácticamente nulo. Como el valor se aprecia en proporción a la abundancia, al existir una enorme cantidad de copias que inundan el mercado, aumenta el valor de todas las copias. Como a medida que las copias acumulan valor, más deseables son, la diseminación del producto se convierte en una autogratificación. Una vez establecido el valor y la calidad de indispensable del producto, la compañía vende servicios o actualizaciones adicionales, que le permiten continuar con su gran generosidad y mantener este círculo maravilloso.

8. La Ley de la Lealtad – Alimente a la red primero. La característica distintiva de las redes es que no tienen un centro ni límites definidos. La distinción principal entre nosotros y ellos, ejemplificada alguna vez por la lealtad del hombre a su organización durante la Era Industrial, se torna menos significativa durante la Economía de Red. Lo único que importa hoy es si uno está dentro o fuera de la red.

9. La Ley de la Involución – Abandone cuando esté en la cima del ciclo de vida de su producto. La naturaleza biológica de esta era implica que la desintegración repentina de los dominios establecidos será tan inevitable como la aparición repentina de los nuevos. En la Economía de Red, la posibilidad de abandonar un producto, ocupación o industria en su punto álgido, no tendrá precio.

10.  La Ley de la Destitución – Gana el neto. La pregunta “¿Cuánto crecerá el comercio en línea?” cada vez tendrá menos importancia porque la totalidad del comercio se está desplazando a Internet.

11.  La Ley de la Agitación – Busque un desequilibrio sostenible. La Economía de Red pasa del cambio a la agitación. El cambio, incluso en su forma más tóxica, significa rápidas diferencias. Por su parte, la agitación, es algo así como el dios hindú Shiva, una fuerza creativa de destrucción y génesis. La agitación tumba a aquellos sostenidos artificialmente y crea una plataforma ideal para la innovación y el nacimiento. Se trata de un “renacimiento exponencial”. Y este génesis permanece al borde del caos.

12.  La Ley de las Ineficiencias – No resuelva problemas. En la Economía de Red, la productividad no es el cuello de botella. Nuestra capacidad de resolver nuestros problemas sociales y económicos estará limitada principalmente por nuestra falta de imaginación para aprovechas las oportunidades, en lugar de tratar de encontrar soluciones. En las palabras de Peter Drucker, y tal como lo citara recientemente George Gilder “No resuelva problemas, busque oportunidades.”

Trumponomics: El Fin de la Globalización?

Por Jose Ramon Gonzalez

trumponomics

Uno de los factores que influyeron en la victoria de Trump, además de la salida a las urnas de la comunidad blanca (92% de los sufragios a su favor provinieron de este sector), fue el voto de una enojada ciudadanía (Angry White Men) ubicada en la clase obrera industrial y las clases medias poco instruidas que creen y se empoderan en el discurso de la pretendida restauración del “sueño americano”.

Trump, a diferencia de Hillary Clinton –craso error de ella y sus asesores-, se deslindó de todos los gobiernos anteriores, republicanos y demócratas y aprovecho la coyuntura de la grave crisis por la que atraviesa la economía mundial, para lanzar argumentos nacionalistas de alto enganche, tanto para lo que al parecer será su política exterior, como en la interior.

En el primer caso, proclama por un lado la necesidad de recobrar el respeto mundial de los EUA, construido a partir de la segunda guerra mundial, pero lesionado en Corea y herido de gravedad en Viet Nam, con lo que pone de regreso la versión americana de la teoría de la soberanía y con ella de la doctrina Monroe recargada (“El Americanismo y no el Globalismo será nuestro credo” proclama proferida el 21 de octubre en la convención nacional del partido republicano) y coloca de nuevo la solución militar como primera opción ante los escenarios conflictivos contrapuestos; y por otro, informa sobre la no firma o extinción de ciertos tratados de libre comercio por ser causantes de su desgracia económica y laboral interna, como el transpacífico (TTIP) que para Trump prácticamente ha nacido muerto, pero para China y su Presidente se ha vuelto una oportunidad no solo económica sino geopolítica; se retractará del tratado de libre comercio con la Unión Europea; en fin, se pronunció por la modificación profunda del NAFTA (para ellos es Acuerdo) TLC (para México es Tratado), claro este último en su vertiente mexicana, pues en la canadiense continua y hasta -ahí sí- se moderniza, proponiendo acuerdos en materia comercial y laboral, tal como se desprende también de sus declaraciones recientes.

En cuanto al segundo, es decir la política y la economía interior, proclama la tradicional propuesta republicana de reducción de impuestos que beneficiará sobre todo a las empresas nacionales, pero también algo original: el regreso de la industria nacional del acero, cuyo auge se diera a partir de la segunda guerra mundial, en un afán por convertir en realidad la quimera de la reactivación económica a través de la autoproducción y el autoconsumo que a decir de muchos y buenos especialistas tendría el efecto contrario.

En la construcción de ese discurso de corte nacionalista populista, Trump se montó sobre los efectos nocivos que la globalización han tenido en la mayoría de la sociedad norteamericana, azuzado sobre todo aquella parte de los grupos empresariales de ese país, cuya riqueza y poder se fundan en el mercado interno. Entre ellos podemos, nombrar el debilitado crecimiento en la economía mundial como muestra fidedigna del fracaso del modelo global y cuyas consecuencias son solo de forma enunciativa que no limitativa la caída del ingreso, el aumento de la pobreza y por ende de la brecha social, la concentración de la riqueza en el sector empresarial trasnacional que les ha hecho perder presencia en el mercado mundial y ante China y Medio Oriente.

La lectura de este repliegue o contracción que trae de vuelta al Estado Nacional proteccionista, aislacionista, ahora recargado con otros “condimentos” de carácter radical (xenofobia, chauvinismo, intolerancia, discriminación) no son ni originales ni exclusivos de Estados Unidos. Baste recordar el famoso “Brexit” o salida del Reino Unido de la Unión Europea, avanzada relevante en este proceso de repliegue de la política económica de las grandes potencias como respuesta ideológica que se escuda achacando al fenómeno globalizador secuelas negativas en sus economías internas, el cual por cierto provocaron -hay que decirlo- ellos mismos hace ya más de treinta años, bajo el impulso del Reagan-Tatcherismo. Pero también La derecha radical europea cuyos representantes más distinguidos están en partidos como el Frente Nacional francés (Marine LePen) que de seguro estará de nuevo en la segunda vuelta en las elecciones presidenciales del próximo año; en Reino Unido Nigel Farage, líder del partido antieuropeo y antinmigración UKIP; Alternativa para Alemania; el extremo derechista Partido de la Libertad que está a punto de ganar en Austria; el actual Presidente de Hungría Viktor Orban, manejan un discurso muy similar al del ahora presidente electo norteamericano, de hecho el en su campaña se refirió a su propuesta como “un Brexit elevado a la máxima potencia” y Farage lo considera como el tomador de la estafeta.

En el discurso nacionalista populista y unilateralista de Trump también se entrevé un panorama más que negro, blanco, respecto del activismo mundial de EUA en temas como la democracia, el medio ambiente y los derechos humanos.

En tanto, aquí en México, la administración Peña Nieto, sus asesores, el Congreso que hasta gastó parte de su presupuesto en burlarse de “el discurso de las Trumpadas”, los medios que siempre tuvieron una actitud Pro Clinton, los “especialistas” que consumen la mitad de su tiempo en predecir lo que va a pasar y la otra mitad en explicar por qué no pasó de esa forma, siguen rumiando el acre sabor de su sorpresa sin llegar a estructurar un discurso con el cual hacer frente a las consignas del flamante presidente electo norteamericano, tal como debieron hacerlo al menos desde principios de año.