Los 12 principios básicos de la Economía en Red

LOS 12 PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA ECONOMÍA EN RED

Por José Ramón González Chávez

Bienvenido siglo XXI. En espera de sus comentarios, observaciones adiciones etc en este espacio. Saludos

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LOS DOCE PRINCIPIOS DE LA ECONOMÍA DE RED

En un artículo pionero publicado en la revista Wired (Septiembre 5 de 1997) Kevin Kelly describió los Doce principios de la Economía de red. Según Kelly, las nuevas economías emergentes representan una revolución tectónica en nuestro mundo, un cambio social que reordena nuestras vidas mucho más que un simple software o hardware jamás podrían hacerlo. Tiene sus propias oportunidades fácilmente reconocibles y sus propias y nuevas reglas. Aquellos que cumplan las nuevas reglas prosperarán, mientras que quienes las ignoren no lo harán.

Kelly aduce que las nuevas reglas que rigen la reestructuración global giran en torno a 4 ejes principales:

  • En primer lugar, en este nuevo régimen, la riqueza fluye directamente de la innovación, no de la optimización; es decir, que la riqueza no se logra perfeccionando lo conocido, sino tratando de aprehender lo desconocido, aunque sea imperfectamente;
  • Segundo, el entorno ideal para cultivar lo desconocido consiste en utilizar la suprema agilidad y las ilimitadas posibilidades de las redes;
  • Tercero, la domesticación de lo desconocido implica inevitablemente el abandono de lo conocido, por exitoso que sea, deshaciendo lo perfeccionado; y por último:
  • Cuarto, en la telaraña cada vez más intrincada de la Economía de Red, el ciclo de “buscar, desarrollar y destruir” tiene lugar mucho más rápida e intensamente que antes.

Los siguientes 12 principios de la Economía de Red (Nueva Economía) pretenden proporcionar Nuevas reglas para la Era de Internet.

1. La Ley de la Conexión – Invierta en la mejor conexión: Del decadente microcosmos de los chips al floreciente telecosmos de las conexiones.

2. La Ley de la Plenitud – Más genera más: Los matemáticos han comprobado que la sumatoria de una red aumenta al cuadrado el número de miembros. En otras palabras, a medida que la cantidad de nodos de una red aumenta aritméticamente, el valor de la red crece exponencialmente.

3. La Ley del Valor Exponencial – El éxito no es lineal: Durante los primeros 10 años, las ganancias de Microsoft fueron ínfimas. Sus ganancias comenzaron a ser noticia alrededor de 1985. Pero una vez que comenzaron a crecer, explotaron y no dejaron de hacerlo.

4. La Ley de los Puntos de Quiebre – La importancia precede al impulso: En epidemiología, el punto en que una enfermedad ha infectado a suficientes anfitriones como para pasar de ser una mera infección local a una epidemia incontrolable en gran escala se denomina punto de quiebre. El impulso del contagio ha alcanzado el máximo en su camino ascendente enfrentando todas las vicisitudes para comenzar un sencillo descenso cuesta abajo. En biología, los puntos de quiebre de enfermedades fatales son bastante altos, pero en tecnología, estos parecen desencadenarse con menores porcentajes de individuos o víctimas.

5. La Ley de las Ganancias Crecientes – Trace círculos virtuosos, no viciosos: El valor eclosiona junto con la cantidad de miembros, y la explosión de valor atrae nuevos miembros, haciendo que el resultado sea compuesto. Un viejo adagio lo dice todo sucintamente: Aquellos que tienen recibirán.

6. La Ley del Precio Inverso – Anticípese al precio bajo: A través de la mayor parte de la Era Industrial, los consumidores obtenían leves mejoras de calidad con leves incrementos de precio. Pero con la llegada del microprocesador, la ecuación de precios se invirtió. En la Era de la Información, los consumidores esperan, con el tiempo, una calidad significativamente superior a un precio menor. Las curvas de precio y calidad se alejan tan drásticamente que a menudo parece que cuanto mejor es un objeto, más barato costará.

7. La Ley de la Generosidad – Siga lo gratuito: Hoy en día, regalar prácticamente los productos es una estrategia meditada y aplaudida que se apoya en las nuevas reglas de las redes. Como el aumento exponencial de los conocimientos de la red reduce el precio, el costo marginal de una copia adicional (tangible o intangible) es prácticamente nulo. Como el valor se aprecia en proporción a la abundancia, al existir una enorme cantidad de copias que inundan el mercado, aumenta el valor de todas las copias. Como a medida que las copias acumulan valor, más deseables son, la diseminación del producto se convierte en una autogratificación. Una vez establecido el valor y la calidad de indispensable del producto, la compañía vende servicios o actualizaciones adicionales, que le permiten continuar con su gran generosidad y mantener este círculo maravilloso.

8. La Ley de la Lealtad – Alimente a la red primero. La característica distintiva de las redes es que no tienen un centro ni límites definidos. La distinción principal entre nosotros y ellos, ejemplificada alguna vez por la lealtad del hombre a su organización durante la Era Industrial, se torna menos significativa durante la Economía de Red. Lo único que importa hoy es si uno está dentro o fuera de la red.

9. La Ley de la Involución – Abandone cuando esté en la cima del ciclo de vida de su producto. La naturaleza biológica de esta era implica que la desintegración repentina de los dominios establecidos será tan inevitable como la aparición repentina de los nuevos. En la Economía de Red, la posibilidad de abandonar un producto, ocupación o industria en su punto álgido, no tendrá precio.

10.  La Ley de la Destitución – Gana el neto. La pregunta “¿Cuánto crecerá el comercio en línea?” cada vez tendrá menos importancia porque la totalidad del comercio se está desplazando a Internet.

11.  La Ley de la Agitación – Busque un desequilibrio sostenible. La Economía de Red pasa del cambio a la agitación. El cambio, incluso en su forma más tóxica, significa rápidas diferencias. Por su parte, la agitación, es algo así como el dios hindú Shiva, una fuerza creativa de destrucción y génesis. La agitación tumba a aquellos sostenidos artificialmente y crea una plataforma ideal para la innovación y el nacimiento. Se trata de un “renacimiento exponencial”. Y este génesis permanece al borde del caos.

12.  La Ley de las Ineficiencias – No resuelva problemas. En la Economía de Red, la productividad no es el cuello de botella. Nuestra capacidad de resolver nuestros problemas sociales y económicos estará limitada principalmente por nuestra falta de imaginación para aprovechas las oportunidades, en lugar de tratar de encontrar soluciones. En las palabras de Peter Drucker, y tal como lo citara recientemente George Gilder “No resuelva problemas, busque oportunidades.”

Modernidad, Postmodernidad y Derecho

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MODERNIDAD, POSTMODERNIDAD Y DERECHO

Por José Ramón González Chávez

El papel del Derecho en un mundo en crisis como el actual, sujeto al mismo tiempo a la globalización y a la contextualización, ya no puede seguir siendo ni el de una simple sujeción a los mandatos de la ley, propuesta por la modernidad, como si el juez no tuviera un amplio espectro de interpretación; ni tampoco -según la propuesta postmoderna- el de la libre creación del Derecho sin sujeción a regla alguna, puesto que la racionalidad y la previsibilidad de las decisiones son premisas a las que los ciudadanos no están dispuestos a renunciar.

Dentro de esta crisis en la que actualmente se encuentra inmerso el Derecho, la clásica definición positivista que aprendimos de nuestros profesores de Introducción al Derecho queda corta o se ve como pieza de museo frente a la nueva y amplia dimensión de lo jurídico. Esto, lejos de desalentarnos, debe implicar para nosotros una motivación; pues de hecho la misma palabra Crisis denota en su definición más que un estado incertidumbre negativa, un momento crucial, que ciertamente implica amenazas y retos, pero que también trae consigo ventajas y oportunidades. Es así como hay que verla cuando tratamos de comprender el papel del Derecho y del abogado en el siglo XXI.

Postmodernidad vs. Modernidad:

La postmodernidad se caracteriza como una época en la cual lo moderno es atacado, enfrentando sus fundamentos y sometiéndolos a crítica, con lo cual se pretende estructurar una forma de pensamiento que supere sus deficiencias e incorpore al modelo original los nuevos sujetos y los nuevos problemas que afectan al ser humano.

La crisis del paradigma de la modernidad se refleja necesariamente en el modelo jurídico que lo sustenta. El Derecho moderno, de corte Kelseniano puro, al encerrarse en su concha por temor a ser contagiado por elementos externos al mundo de lo estrictamente jurídico, se muestra cada vez más incapaz de dar solución a los problemas que aquejan a los nuevos sujetos de lo jurídico.

Al copiar el Derecho moderno el modelo racional newtoniano de ciencia, basado en la generalización y la sistematización accesible mediante la interpretación lógica, el sistema jurídico se convirtió en un sistema de reglas lógicamente claro, consistente y completo, bajo el cual toda situación era factible de ser racionalmente subsumida.

Así, en el Derecho de la modernidad, la solución al caso concreto y el sistema en su conjunto garantizaron su efectividad gracias a la fría y neutral sujeción a las leyes, sin tener en cuenta los factores extra jurídicos.

Según Max Weber los postulados de este derecho “Moderno” pueden resumirse en las siguientes premisas:

  • Toda decisión legal concreta debe ser resultado de aplicar una proposición abstracta a un caso concreto.
  • En todo caso concreto, es posible derivar la decisión de las proposiciones abstractas legales por la simple interpretación de su sentido lógico.
  • La ley es de hecho o virtualmente un sistema completo de proposiciones legales o, al menos, debe ser tratada como tal.
  • Lo que no puede ser construido legalmente en términos jurídicos debe ser considerado irrelevante para el Derecho.
  • Toda acción social de los seres humanos debe ser vista como una aplicación o ejecución de proposiciones legales o como una infracción a las mismas.

Este esquema, acentuado en el positivismo y afectado desde hace décadas por la cultura de la eficiencia economicista, ha tenido marcados efectos en todo el Derecho, sobre todo en el derecho público, colocándolo en la posición de simple agente de control gubernamental, realizador de la Razón de Estado; de un subsistema social sujeto ciegamente a la razón funcionalista, perdiendo así toda su dimensión como producto de la cultura.

Ante la encrucijada en la que nos coloca este cambio de época que os ha tocado vivir, los abogados, independientemente del espacio donde nos desempeñemos (académicos, postulantes, legisladores, servidores públicos del ejecutivo, juzgadores, políticos, miembros de la sociedad civil) y de la materia de la que nos ocupemos, debemos estar concientes de esta nueva realidad, y adoptar nuevos enfoques para encontrar mejores y más originales formas de afrontarla. Así:

– Para los académicos, es vital asumir que ahora el Derecho debe ser abordado no solo desde dentro, sino también desde fuera del ámbito estrictamente jurídico (papel de la política, de la economía, la sociología, etc. en la definición de lo jurídico) lo que resulta imprescindible si queremos generar una teoría jurídica fuerte y multiplicar la planta de profesionales aptos y de calidad.

– Para los postulantes este momento se presenta como una oportunidad de revalorar la profesión, rescatarla del descrédito social en el que se encuentra y contribuir a la formación de un marco ético que sustente un nuevo esquema de relaciones con la sociedad, que dé certeza y confianza.

– Para los abogados legisladores, el compromiso es grande, pues el número y profundidad de temas que se abordan es cada vez mayor, lo que nos exige una gran aplicación personal y un criterio abierto para comprenderlos e interpretar su relación con las necesidades y demandas sociales.

– Para quienes se desempeñan en los ejecutivos federal y locales, resulta más que obvia esta renovación en la forma de ver y entender lo jurídico, en tanto que encargados de aplicar no solo la ley, sino sobre todo la esencia que contiene, en un marco de servicio, de transparencia y de cuentas claras.

– Para los juzgadores, el reto está en reconocer que ya no es posible afirmar sin más que su papel se limita a la mera solución de los casos sometidos a su conocimiento; ni siquiera es posible sostener que su función sea simplemente la de decir cuál es el Derecho aplicable al caso concreto, pues su interpretación debe dejarse “contaminar” por otros subsistemas y considerar cada vez más a los sujetos, a fin de enriquecer su criterio y así ejercer su actividad de forma más social y justiciera.

La Globalización: Metáforas y Realidades

Directional Arrows Around Globe --- Image by © William Whitehurst/Corbis

LA GLOBALIZACION: METÁFORAS Y REALIDADES

Por José Ramón González Chávez

Publicado en 2010 en la revista “Centro” revisado en 2015

 

Nos encontramos en un momento muy importante, en el que tenemos que vivir en medio de grandes contradicciones, una de las cuales se presenta en el concepto “Globalización” que se sobrepone a los conceptos de “individuo” y de “país”, que siguen siendo reales pero ya no hegemónicos.

A causa de la globalización el mundo ha dejado de ser una figura astronómica para convertirse en una realidad histórica, produciéndose un cambio en la forma concebirlo, similar a cuando se descubrió que la tierra no era el centro del universo o que el hombre ya no era creación divina sino de la naturaleza.

La idea de globalización está muy lejos de ser considerada como nueva, vomo una genialidad actual. Ideas globalizadoras podemos encontrarlas al menos desde el imperio romano, el pensamiento canónico o el renacimiento.

Pero el concepto da mucho para echar a andar el pensamiento y la imaginación, expresados actualmente en metáforas como “la aldea global”, “la primera (?) revolución mundial” que, sin embargo, por la gran complejidad que implica naturalmente el término “global” paradójicamente no alcanzan sino a representar acaso alguna o algunas de sus perspectivas (política, económica, geográfica, histórica, etc.).

En particular, la idea de “globalidad” que se maneja y se pretende imponer como parte de la cultura occidental, supone que se ha formado finalmente una comunidad mundial, basada sobre todo en las tecnologías informática y de telecomunicaciones, capaces de producir poco a poco la armonía y homogeneidad de los seres humanos y las sociedades.

En esta nueva época de la idea global, pasamos de la producción de artículos empaquetados de la revolución industrial, a la producción de paquetes de información. La tecnología telemática permite –no hay duda de ello- producir información, pero también inventarla, jugar con la realidad, y volverla una especie de conciencia humana virtual y unificada. La economía nacional cada vez más se vuelve un fragmento de la economía global y en la fábrica global de la aldea global, los productos globales pueden ser creados en un lugar o en varios a la vez y gracias a la publicidad y los medios de comunicación, son capaces de venderse en cualquier parte del mundo gracias a la creación de necesidades y patrones de consumo globalizados. En este sentido la “globalización” deja de ser una metáfora, anula la utopía y se convierte en una realidad implacable y aplastante.

En la “nave global” la máquina se sobrepone al maquinista. La razón es independiente del individuo y se vuelve un producto de consumo masivo, que no busca ya la supervivencia del ser humano sino del propio sistema. El mercado se impone a las demás actividades humanas y sociales y entonces la realidad es la realidad del dinero. Así, los individuos y las sociedades pierden la capacidad para darse cuenta de que están extraviados, disueltos en el anonimato global y lo que les importa es colaborar en la construcción del monumento al nuevo becerro de oro que representa el flamante sistema.

En la “Babel global” existe una lengua universal, que solo permite un mínimo de comunicación entre todos y se expresa sobre todo en mercados y mercancías. La “nave global” nos lleva a todos muy rápido, eso sí, por las nuevas tecnologías, pero en un viaje sin fin y a un destino incierto.

En general, la metáfora de la “Globalización” está muy ligada a la realidad cotidiana y poco a poco se convierte en cultura. Basta con encender la radio o el televisor, navegar un rato por la Internet abrir un diario o un magazine para darse cuenta de ello. Es clara la imposición del modelo desde cúpula del Decission Making global, con sus símbolos, mitos, y apóstoles.

Pero en países como el nuestro, resulta evidente que la realidad se sigue anteponiendo a la metáfora, cuando constatamos, por ejemplo, que la gran mayoría de mexicanos que viven en situación de pobreza o pobreza extrema no están dentro de ese “mundo feliz global”, puesto que ni siquiera tienen comida, electricidad, caminos, escuelas, teléfono; que, a pesar de todo, hay muchas personas y comunidades que siguen manteniendo su cultura, su lengua, sus tradiciones, que son muy distintas a la “globalización”.

Para nosotros jugar el verdadero juego de la globalización implica forzosamente esta doble visión intro y extrospectiva, rescatando, manteniendo y fortaleciendo lo mucho y bueno que nos identifica y nos hace únicos ante la comunidad mundial, y al mismo tiempo que aprovechando los beneficios, sin duda muchos y positivos también, del acceso a otras culturas, a otros medios, a otros productos de otras naciones y de factura global, para nuestro propio crecimiento, visión que por desgracia, al parecer está muy lejos de la que se manifiesta desde dentro y desde fuera, por parte de los que se empeñan en la aplicación unilateral, vertical y a ultranza de la versión colonial del modelo.

 

Historia de la Muerte Temprana: Ensayo sobre un texto de Eduardo Galeano

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Historia de la Muerte Temprana” del Libro

LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA” de Eduardo Galeano

Ensayo elaborado por

Martha Eugenia González Molina y Jose Ramon Gonzalez Chavez

2 de mayo de 2011.

A principios del Siglo XIX Inglaterra vivía una época de esplendor. Varios factores habían influido para ello: el fin del Imperio Napoleónico; la “Independencia” de los imperios europeos de las colonias en América Latina, que fue si acaso, política, mas que económica, pues en el caso de los ingleses, éstos siguieron explotando los recursos de sus ex colonias, vendiéndoles productos ya sea elaborados a bajo costo por sus crecientes fábricas o bien los que introducían de contrabando y especulando con el dinero todo esto producía a través de sus bancos y por parte de los países “independientes” emitiendo normas monetarias, fiscales, laborales del sistema de justicia, manteniendo mano de obra barata, etc. y asumiendo culturas y actitudes que les facilitaban a los ingleses estos procesos, todo bajo la eterna bandera del “Libre Comercio”.

Así en América Latina la economía de procedencia europea crecía, mientras que la tradicional y poco tecnificada de las incipientes naciones seguía cayendo, hasta ir desapareciendo poco a poco, por la “falta de competitividad”.

El proteccionismo y el recelo ante las ideas de Adam Smith (Hamilton y Cairú, discípulos de Adam Smith, fueron de los grandes promotores del modelo en Brasil), constituían los grandes enemigos de esta antigua forma de globalización. Los gobernantes de los países independientes que se oponían a las reglas impuestas desde Europa duraban poco en el poder o en este mundo.

Pero no solo Inglaterra era el único imperio que promovía el modelo. Otras potencias como Francia y España desde luego que querían hacer e hicieron lo mismo en sus ex colonias, pero en su afán expansionista no tardaron en entrar en serios conflictos, que desembocaron al poco tiempo en guerras internas, entre países vecinos e invasiones.

En Paraguay, casi medio millón de personas abandonaron el país en un período de 20 años por condiciones de pobreza, cuando hacía 100 años era el país más avanzado de Latinoamérica. La principal causa de este cambio fue la guerra contra la triple alianza formada por Brasil, Argentina y Uruguay y aunque Inglaterra no participó directamente en ella, si fungió financiándola a través de su banca y sus empresas, que fueron las más beneficiadas de la destrucción de ese país, que era el único que se había salvado de ser destruido por el capital extranjero.

En los prolegómenos del siglo XIX, un francés, Gaspar Rodríguez, tuvo un papel protagónico en la promoción de la independencia de Paraguay, que hasta entonces era el único país de América latina sin mendigos, ni hambrientos, ni analfabetas, ni ladrones; contaba con un buen ejército, tenía una economía propia no necesitaba del capital extranjero para su desarrollo; sus excedentes se quedaban en el país, y a diferencia de otros países latinoamericanos para ver su futuro no tenían que voltear a Europa. Era un ejemplo que los terratenientes nacionales y extranjeros y los intereses principalmente ingleses veían como algo muy peligroso para las demás naciones vecinas, que lo veían hasta con envidia.

Pero Paraguay consideró necesario romper con el aislamiento y el encierro geográfico y evitar que Brasil y Argentina, como se deduce de la lectura del capítulo, aliados de los ingleses bloquearan sus mercancías. Al mismo tiempo, la corona británica apoyaba la guerra contra Paraguay. Comenzaron entonces las provocaciones, principalmente de su ministro Thornton emplazado en Argentina, hacia el presidente paraguayo Solano López y muy poco tiempo después la llamada “triple alianza” de Uruguay Brasil y Argentina apoyados abajo del agua por los ingleses, atacaron a Paraguay, repartiéndose vorazmente el botín. La guerra duró 5 años. Paraguay resistió y luchó el presidente que realmente era un líder de su pueblo, fue asesinado y Paraguay murió con él.

Antes de la guerra, Paraguay tenía casi la misma población que Argentina; después de la guerra solo sobrevivió la sexta parte. De ellos, los derrotados fueron sometidos, muchos de ellos incluso a esclavitud, mientras que los vencedores se repartían lo que quedaba en Paraguay: los que obtuvieron ganancias por el costo de la guerra quedaron a manos de los banqueros ingleses, agudizando su dependencia económica y lo comenzaron a llenar de deuda externa, drogas y mercancías inglesas mediante un tratado de libre comercio.

Si bien en el siglo XIX Inglaterra era la potencia más importante del mundo, en el siglo XX su lugar fue ocupado por Estados Unidos, que sabedor de la posición estratégica de Paraguay al centro de América del sur, repite el mismo procedimiento que los ingleses, pero ahora con nuevo métodos, ahora con asesores, militares, económicos, educativos, culturales y políticos, controlando la vida de los paraguayos en prácticamente todos los aspectos.

Por su parte, Brasil, socio incondicional de los ingleses, hace lo que le da la gana en Paraguay: construye, vende, toma decisiones como si el gobierno de ese país no existiera, todo lo cual es posible a causa de la corrupción tan grande tanto de los gobernantes impuestos como de la población; mientras, el fondo monetario internacional le aplica una pesada deuda externa, al mismo tiempo que le impone el modelo de libre mercado y la globalización, creador de necesidades de consumo al interior para mantenerlo; el campo ya no produce nada, la población se empobrece, la triple alianza triunfa.

En cuanto a las colonias españolas, en el momento de la Independencia estas se volvieron una especie de colonias inglesas. Se creaban sociedades anónimas inglesas que explotaban los recursos naturales; se estableció y expandió la industria ferrocarrilera inglesa en prácticamente todos los países de la región, que sirvió para extraer los recursos hacia las costas; se establecieron impuestos a la producción que hacían casi imposible poner a la venta productos de fabricación nacional; se produjo un empobrecimiento de las economías locales, obligando a emigrar a la población de sus lugares de origen; se creaban, instalaban y reproducían a un ritmo impresionante los bancos ingleses (en un solo año se fundaron en instalaron 48), que financiaban además a los gobiernos cuyos servicios públicos estaban en sus manos y adquirían su deuda en aras de mantener el modelo haciéndolas crecer de manera exagerada.

Todas estas circunstancias lejos de desaparecer no solo se han mantenido, sino que han ido creciendo al paso de los años. Cuando la industria ferroviaria inglesa estuvo en auge en todos los países latinoamericanos, los ingleses tuvieron miles de concesiones, y tierras y exenciones de impuestos; cuando cayó en desuso, fue generalizada también la compra de fierros viejos como si fueran sistemas ferroviarios nuevos, con dinero depositado y prestado de los mismos bancos que recibían las operaciones de compra venta.

Al mismo tiempo, Estados Unidos, ex colonia inglesa, estaba saliendo de su guerra civil aunque siguió arrastrando muchas de las consecuencias de su dependencia económica del imperio, principalmente en la industria del hierro y el carbón, la naviera y la textil, la exportación de materias primas, más controlada que en América latina y la importación de mercancías y productos elaborados, aunque de manera también mas moderada por que los ingleses permitieron dentro de sus trece colonias el establecimiento de industrias y tecnologías avanzadas y hasta cierto punto la generación de una economía y un sistema financiero propios, así como su propia visión del libre cambio no tanto de consumo interno como de exportación.

COMENTARIO PERSONAL:

Es verdaderamente deprimente y hasta desesperante, ver como las condiciones que había hace ya más de 200 años siguen existiendo en Latinoamérica, que no es casualidad que todas las guerras de independencia y sus consumaciones se hayan dado en la misma época, igual que otros procesos históricos que hemos vivido y seguimos viviendo. Y lo peor es que nada de esto se dijo ahora que según esto se festejaron los famosos “bicentenarios”.

También esto me hace pensar que el rollo de la “globalización” que ahora nos quieren vender y nuestros gobiernos y gobernantes compran como nuevo y benéfico no tiene nada de nuevo ni de benéfico y que solo es una forma para que los países ricos sigan explotando a los pobres.

Mucho de este texto me hace pensar en la situación que se está viviendo actualmente, por ejemplo, en los países de África del Norte y Medio Oriente (Libia, Marruecos, Siria, Egipto, Yemen, etc.) donde los medios nos quieren vender que de repente, como por magia, ahora todas las poblaciones de todos esos países –curiosamente apoyados indirecta y calladamente por los mismos países de hace 200 años, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, ahora organizados en la OTAN- se levantan contra sus gobiernos y gobernantes, deseando unánimemente importar la democracia y la globalización a su manera.

Finalmente, si solo cambiáramos el nombre de Paraguay por el de México, lo que describe el autor de la historia y la realidad de ese país podría ser la misma acerca de la actualidad que vivimos en México y esto es muy triste porque alguna ves llegamos a ser de los países más importantes de Latinoamérica, si no el más importante, y ahora solo es un país mas, esclavo de EUA.

 

Trumponomics: El Fin de la Globalización?

Por Jose Ramon Gonzalez

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Uno de los factores que influyeron en la victoria de Trump, además de la salida a las urnas de la comunidad blanca (92% de los sufragios a su favor provinieron de este sector), fue el voto de una enojada ciudadanía (Angry White Men) ubicada en la clase obrera industrial y las clases medias poco instruidas que creen y se empoderan en el discurso de la pretendida restauración del “sueño americano”.

Trump, a diferencia de Hillary Clinton –craso error de ella y sus asesores-, se deslindó de todos los gobiernos anteriores, republicanos y demócratas y aprovecho la coyuntura de la grave crisis por la que atraviesa la economía mundial, para lanzar argumentos nacionalistas de alto enganche, tanto para lo que al parecer será su política exterior, como en la interior.

En el primer caso, proclama por un lado la necesidad de recobrar el respeto mundial de los EUA, construido a partir de la segunda guerra mundial, pero lesionado en Corea y herido de gravedad en Viet Nam, con lo que pone de regreso la versión americana de la teoría de la soberanía y con ella de la doctrina Monroe recargada (“El Americanismo y no el Globalismo será nuestro credo” proclama proferida el 21 de octubre en la convención nacional del partido republicano) y coloca de nuevo la solución militar como primera opción ante los escenarios conflictivos contrapuestos; y por otro, informa sobre la no firma o extinción de ciertos tratados de libre comercio por ser causantes de su desgracia económica y laboral interna, como el transpacífico (TTIP) que para Trump prácticamente ha nacido muerto, pero para China y su Presidente se ha vuelto una oportunidad no solo económica sino geopolítica; se retractará del tratado de libre comercio con la Unión Europea; en fin, se pronunció por la modificación profunda del NAFTA (para ellos es Acuerdo) TLC (para México es Tratado), claro este último en su vertiente mexicana, pues en la canadiense continua y hasta -ahí sí- se moderniza, proponiendo acuerdos en materia comercial y laboral, tal como se desprende también de sus declaraciones recientes.

En cuanto al segundo, es decir la política y la economía interior, proclama la tradicional propuesta republicana de reducción de impuestos que beneficiará sobre todo a las empresas nacionales, pero también algo original: el regreso de la industria nacional del acero, cuyo auge se diera a partir de la segunda guerra mundial, en un afán por convertir en realidad la quimera de la reactivación económica a través de la autoproducción y el autoconsumo que a decir de muchos y buenos especialistas tendría el efecto contrario.

En la construcción de ese discurso de corte nacionalista populista, Trump se montó sobre los efectos nocivos que la globalización han tenido en la mayoría de la sociedad norteamericana, azuzado sobre todo aquella parte de los grupos empresariales de ese país, cuya riqueza y poder se fundan en el mercado interno. Entre ellos podemos, nombrar el debilitado crecimiento en la economía mundial como muestra fidedigna del fracaso del modelo global y cuyas consecuencias son solo de forma enunciativa que no limitativa la caída del ingreso, el aumento de la pobreza y por ende de la brecha social, la concentración de la riqueza en el sector empresarial trasnacional que les ha hecho perder presencia en el mercado mundial y ante China y Medio Oriente.

La lectura de este repliegue o contracción que trae de vuelta al Estado Nacional proteccionista, aislacionista, ahora recargado con otros “condimentos” de carácter radical (xenofobia, chauvinismo, intolerancia, discriminación) no son ni originales ni exclusivos de Estados Unidos. Baste recordar el famoso “Brexit” o salida del Reino Unido de la Unión Europea, avanzada relevante en este proceso de repliegue de la política económica de las grandes potencias como respuesta ideológica que se escuda achacando al fenómeno globalizador secuelas negativas en sus economías internas, el cual por cierto provocaron -hay que decirlo- ellos mismos hace ya más de treinta años, bajo el impulso del Reagan-Tatcherismo. Pero también La derecha radical europea cuyos representantes más distinguidos están en partidos como el Frente Nacional francés (Marine LePen) que de seguro estará de nuevo en la segunda vuelta en las elecciones presidenciales del próximo año; en Reino Unido Nigel Farage, líder del partido antieuropeo y antinmigración UKIP; Alternativa para Alemania; el extremo derechista Partido de la Libertad que está a punto de ganar en Austria; el actual Presidente de Hungría Viktor Orban, manejan un discurso muy similar al del ahora presidente electo norteamericano, de hecho el en su campaña se refirió a su propuesta como “un Brexit elevado a la máxima potencia” y Farage lo considera como el tomador de la estafeta.

En el discurso nacionalista populista y unilateralista de Trump también se entrevé un panorama más que negro, blanco, respecto del activismo mundial de EUA en temas como la democracia, el medio ambiente y los derechos humanos.

En tanto, aquí en México, la administración Peña Nieto, sus asesores, el Congreso que hasta gastó parte de su presupuesto en burlarse de “el discurso de las Trumpadas”, los medios que siempre tuvieron una actitud Pro Clinton, los “especialistas” que consumen la mitad de su tiempo en predecir lo que va a pasar y la otra mitad en explicar por qué no pasó de esa forma, siguen rumiando el acre sabor de su sorpresa sin llegar a estructurar un discurso con el cual hacer frente a las consignas del flamante presidente electo norteamericano, tal como debieron hacerlo al menos desde principios de año.