¿Y de Willy quién se acuerda?

William Shakespeare Strafford-Avon-Warwickshire-Reino Unido, 26 de abril de 1564 – íbidem 3 de mayo de 1616. Dramaturgo, poeta y actor. Considerado el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal. Sus obras hoy se leen y representan con cada vez mayor frecuencia y en más países que nunca.

La profecía de uno de sus grandes contemporáneos, Ben Johnson, se ha cumplido: “Shakespeare no pertenece a una sola época sino a la eternidad”.

Aquí un botón de muestra, dos de sus centenares de sonetos, escogidos casi al azar:

64

Cuando veo la cruel mano del Tiempo

Borrar pompas de épocas pasadas,

Cuando veo caer altivas torres

Y el bronce eterno esclavo de la ruina;

Cuando veo el océano voraz

Avanzar en el reino de la costa,

Y tierras que en el piélago se internan

Medrando con las pérdidas ajenas;

Cuando veo tal mudanza en los estados

Y estados tan revueltos y caducos,

Aprendo presenciando estos estragos

Que el Tiempo querrá un día arrebatarte. 

Pensamiento que es muerte y que me incita

A llorar por perdido lo que tengo.

65

Si bronce, piedra, tierra y mar extenso

Son doblegados por la triste muerte, 

¿Qué podrá contra su ira la belleza,

Que a una flor no supera en magras fuerzas?

¿Cómo vencerá el fragante estío

El asedio feroz de días aciagos

Si batientes de acero y altas rocas

Los embates del Tiempo no resisten?

¡Atroz meditación! ¿Cómo ocultarle

al Tiempo la mejor gema del Tiempo?

¿Qué mano detendrá sus pies alados

O impedirá que la belleza arruine?

Ninguna, salvo ocurra este milagro: 

Que mi amor perdure en negra tinta.