El Cine Nacional: Patrimonio Cultural de los Mexicanos

Ponencia de mi factura que sera publicada en la memoria del II Festival Internacional de Cine del Centro Hisotrico de Toluca. Espero con atención sus comentarios, reflexiones, reacciones, preguntas, etc. Saludos JRG

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EL CINE MEXICANO: UNA MIRADA DESDE

EL DERECHO DEL PATRIMONIO CULTURAL

Por José Ramón González Chávez

PARTE I: Contexto.

El patrimonio cultural es la evidencia de la evolución en el tiempo y el espacio de todo grupo social, las modificaciones creativas a su entorno y su paso por la vida. En tal sentido, se conforma no solo con las creaciones palpables, materiales, sino también y sobre todo, con lo que proviene de la vida social, lo que se conserva con todo y sus fusiones y recreaciones; con sus penas, alegrías y esperanzas; con la tradición, es decir, de lo que ya se trae, lo colectivamente valioso que se ha mantenido con el tiempo y que está más allá de lo meramente físico o material, elementos todos ellos capaces de ser capturados, unificados y comunicados por el cine.

Existen creaciones cinematográficas producidas o coproducidas por México, que independientemente de sus cualidades formales de orden histórico, económico o técnico, deben formar parte de nuestro patrimonio cultural por el valor inmaterial que contienen y transmiten, lo que permitiría que tales obras pudieran ser preservadas y difundidas con tal carácter, estableciendo reglas necesarias para su uso adecuado. Darles esta calidad podría ser muy importante, no solo por razones vinculadas al desarrollo del sentimiento de identidad nacional -ya de por sí válidas- sino por el soporte e impulso que esto puede dar al cine mexicano como industria, a nivel nacional, latinoamericano y mundial. 

¿Cómo lograrlo?

Precisemos antes, desde el punto de vista jurídico, algunos conceptos fundamentales:

Concepto de Cultura.

Los instrumentos de derecho internacional reconocidos por el Gobierno Mexicano, forman parte de nuestro marco jurídico fundamental. En tal sentido, la UNESCO define formalmente el término Cultura como …“el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”[1].

La Doctrina es también fuente primordial de lo jurídico, y en tal sentido, Guillermo Bonfil Batalla, la define como el “Conjunto de símbolos, valores, actitudes, habilidades, conocimientos, significados, formas de comunicación, organizaciones sociales y bienes materiales, que hacen posible la vida de una sociedad y le permiten transformarse y reproducirse como tal, de una generación a las siguientes” [2].

Concepto de Patrimonio.

Procede del latín patrimonium, término compuesto por las palabras patri (pater, padre) y onium (‘recibido de’), que significa en su conjutno “lo recibido por línea paterna” [3]. Se remonta al derecho romano antiguo, donde implicaba la pertenencia más que a una persona, a la familia. Por ende, tiene que ver con la herencia, ya sea individual o colectiva, trátese en este último caso los derechos adquiridos de manera consuetudinaria por una determinada comunidad o grupo social, ya sea de una familia, un grupo social, una nación, un grupo de naciones o de la humanidad entera.

Visión Materialista.

A partir del liberalismo, el derecho napoleónico transforma radicalmente el concepto de patrimonio, convirtiéndose en un conjunto más que de bienes, de derechos y obligaciones, susceptibles de ser valorados en dinero, inherentes a una persona individual o colectiva, connotación que ha impactado de manera muy importante el concepto de patrimonio cultural hasta nuestros días.

Lo anterior se refleja con toda claridad en la definición que sobre patrimonio da la Academia de la Lengua Española: “Conjunto de bienes propios de una persona o de una institución, susceptibles de estimación económica. (Patrimonio de la Iglesia; patrimonio del Estado; patrimonio histórico-artístico, conjunto de edificios, yacimientos arqueológicos, obras de arte, objetos y documentos de interés científico, histórico o artístico de un país)”, y a causa de la cual el patrimonio cultural adquiere una connotación preponderantemente pecuniaria.

Visión Consuetudinaria o Axiológica.

En contraposición a esta postura -a la que por cierto se suma actualmente gran cantidad de especialistas del tema-, existe otra corriente, desarrollada por autores como Teixeira Coelho [4], que considera que el Patrimonio Cultural debe ser definido como el “conjunto de bienes muebles e inmuebles existentes en el país cuya conservación sea de interés público, ya sea por su vinculación a hechos memorables o por su excepcional valor arqueológico o etnográfico, bibliográfico o artístico” [5].

Esta concepción implica un avance, pues suma al aspecto material o pecuniario, el que podemos denominar consuetudinario, al contemplar los dos requisitos indispensables que la costumbre debe tener para ser considerada por un grupo social fuente primordial de lo jurídico:

1) La práctica continuada en el tiempo (inveterada consuetudo); y

2) El reconocimiento generalizado de que dicha práctica tiene un alto valor intrínseco que es indispensable mantener y observar (opinio iuris seu necesitatis).

Con ello, lo intangible del patrimonio deja de ser una abstracción y se convierte en algo jurídicamente determinable, clasificable, exigible y en su caso, sancionable.

Concepto de Patrimonio Cultural Inmaterial.

Es el conjunto de derechos y obligaciones compuesto por el patrimonio intelectual, las tradiciones, los usos, las costumbres, el lenguaje (oral, escrito, gestual), patrones de conducta, expresiones artísticas, imágenes, geografías, paisajes urbanos, formas de ver y vivir la vida, transmitidas de generación en generación, que pertenecen a una determinada comunidad y le permiten diseñar su rostro, reconocerse a sí misma y ante los demás, y así establecer la importancia y la trascendencia de esa identidad propia ante el mundo, en el contexto global.

Los productos cinematográficos y su integración al patrimonio cultural inmaterial.

El cine es quizá la única forma de expresión artística cuyos productos, además de ser comercializables, son capaces de capturar esas prácticas, usos y costumbres; actitudes y formas de expresión escrita, oral y gestual; geografías, arquitecturas y paisajes urbanos; músicas, danzas y formas, compendiarlas y contenerlas de manera organizada, sistemática en unidades creativas, que si bien nacen con un propósito a la vez económico e intelectual, por el valor de sus contenidos y el reconocimiento generalizado a lo largo del tiempo, son susceptibles de integrarse a lo que podemos denominar lo mexicano, aquello que nuestros ancestros precoloniales denominaban el “mexicayotl”, y que ante las circunstancias actuales en nuestro país, nuestra región latinoamericana y el mundo, exigen una revisión, bajo la premisa de que en la realidad hipermoderna que nos ha tocado vivir, “no hay nada nuevo, pero todo es diferente” [6].

Patrimonio Cultural inmaterial y Globalización.

Uno de factores determinantes para comprender el patrimonio cultural en la actualidad y la forma de regularlo internamente y a nivel internacional, sobre todo en su aspecto intangible, es el concepto de globalización; contradicción en sí mismo, tal como lo advirtiera Habermas desde hace tiempo[7], ya que por un lado, implica un notable riesgo, dada la superposición de modelos de otros países o fuertes grupos e intereses extranjeros o multinacionales sobre los países más vulnerables; pero a la vez, permite igualmente –quiéralo o no- a través de conceptos ambiguos y maleables como el de diversidad y el de multiculturalismo, el reconocimiento social cada vez mayor la identidad propia y, con ello, la adquisición de instrumentos que nos permitan conocer de dónde venimos, quiénes somos, a dónde vamos, y así comprender y gobernar adecuadamente los entornos cambiantes de nuestra vida colectiva como nación, previniendo y enfrentando sus desafíos, para luego entenderla y asumirla como una pieza imprescindible del gran mosaico que constituye la humanidad.

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NOTAS AL PIE DE PÁGINA:

[1] http://cccalaflor.blogspot.mx/2006/09/definicin-de-cultura-segn-la-unesco.html

[2] Bonfil Batalla, Guillermo. “De culturas populares y políticas culturales”, en “Culturas populares y política cultural”, México, MNCP/SEP, (1982). 

[3] Friedrich Engels: “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, cap. VI La Gens y el Estado en Roma. Obras maestras del pensamiento contemporáneo. Ed. Planeta 1992. 

[4] Teixeira Coelho. “Diccionario de Políticas Culturales”. CNCA / CNDCR, Secretaría de Cultura de Jalisco, ITESO. México, (2000).

[5] Decreto Ley 25 promulgado en el Estado Novo, Brasil. 

[6] Z. Bauman. “La globalización. Consecuencias humanas”. México, DF. F.C.E. 1999. p. 132 

[7] Jürgen Habermas. “Problemas de legitimación en el capitalismo tardío”. Barcelona, Cátedra. 1999. p. 68 

PARTE II: Elementos para la construcción de un marco jurídico del Patrimonio Cultural Intangible que permita la integración de obras cinematográficas susceptibles de ser consideradas como Patrimonio Cultural de México.

Resulta impostergable llevar a cabo un análisis serio del conjunto de ordenamientos, disposiciones y normas que regulan el patrimonio cultural intangible, específicamente el relacionado con la actividad cinematográfica, así como un análisis de derecho comparado que genere información sobre lo que están haciendo otros países en la materia.

A)   Marco Internacional.

Organismos como la UNESCO, han reconocido al patrimonio cultural inmaterial –y dentro de él, por supuesto se entiende incluida la producción cinematográfica- como crisol de la diversidad cultural y garante del desarrollo sostenible. Por ello, han decidido asumir el compromiso de protegerlo ante los embates de ese aspecto colonizador de la globalización, pero también impulsar a los estados miembros al establecimiento de una identidad propia ante sí y ante el mundo.

Lo anterior, se ha venido instrumentando al aplicar diversas medidas tendientes a la identificación, documentación, investigación, preservación, protección, promoción, valoración, transmisión y revitalización de su respectivo patrimonio cultural, bajo la premisa condicional de que el éxito en este esfuerzo dependerá en gran medida de tres factores:

1) El reconocimiento por parte de la sociedad del valor que implica la preservación de su patrimonio cultural;

2) La identificación de dicha sociedad con los elementos que deben componer su patrimonio cultural; y

3) El compromiso asumido por población y gobierno para colaborar de manera objetiva a su preservación y difusión, tanto interna como hacia el mundo.

Muestras recientes de acciones concretas dirigidas a la preservación del patrimonio cultural inmaterial pueden apreciarse en manifestaciones locales como el flamenco; nacionales como la cocina mexicana, la francesa y la de otros países; o incluso regionales, como la dieta mediterránea, cuyos argumentos para llegar a adquirir tal reconocimiento habría que estudiar para construir que requiere el cine mexicano para adquirir ese estatus.

B)   Marco Nacional.

En materia de cultura y en especial de patrimonio cultural intangible, el Derecho mexicano (me refiero no solo a la legislación, sino a todas las demás fuentes de producción jurídica como las normas internacionales, la jurisprudencia, la doctrina, las prácticas reconocidas formalmente, etc.) requiere de un esfuerzo serio de sistematización, actualización, creación, precisión y llenado de lagunas. Sin perjuicio de ello, vale decir que en lo referente a la actividad cinematográfica, este esfuerzo es urgente.

B.1. Constitución Federal [1].- Establece algunos derechos fundamentales (diversidad cultural, derecho a la cultura y su difusión, libertad de trabajo y de expresión apoyada en las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs), planeación democrática)y atribuciones de órganos del poder público (facultades del congreso y la Asamblea legislativa del D. F. en material cultural), que relacionados con la actividad cinematográfica podrían sustentar el establecimiento de un catálogo de obras cinematográficas susceptibles de ser consideradas integrantes del patrimonio cultural inmaterial de México.

No obstante, algo digno de resaltar es que en nuestro texto constitucional aún brilla por su ausencia la definición de cultura y de patrimonio cultural, que le daría un sentido jurídico objetivo a dichos términos, permitiendo con ello establecer con claridad derechos y obligaciones, tan importantes como ya veíamos para integrar el patrimonio, así como precisar el diseño, operación y evaluación de políticas públicas, programas, mecanismos y acciones concretos en la materia.

B.2. Leyes federales y estatales. En este ámbito, la situación es más compleja, por ejemplo.

  • No existe una Ley Federal de Cultura, reglamentaria del artículo 4º constitucional en su párrafo respectivo, indispensable para:
  • La definición, defensa, protección y promoción del patrimonio cultural, incluyendo el patrimonio cultural inmaterial y la forma y términos de uso de las TICs en estos aspectos;
  • La creación y actualización de instituciones y organismos vinculados al tema, que establezcan con claridad sus atribuciones y mecanismos de planeación, programación coordinación, evaluación y transparencia y acceso a la información, así como los medios para articular e instrumentar las normas y compromisos internacionales suscritos por el Estado mexicano con los propios requeridos a nivel nacional en la materia;
  • La actual ley federal de cinematografía, al igual que las referentes al patrimonio cultural material (el tema del patrimonio cultural inmaterial aún no está presente), datan de hace más de 40 años y por lo mismo omite aspectos fundamentales del estudio, la creación, preservación y difusión del patrimonio inmaterial, incluyendo por supuesto, las obras cinematográficas.

B.3. Organismos:

  • El organismo a cargo de la cultura y el patrimonio cultural material e inmaterial (Conaculta) carece de Personalidad Jurídica, por lo que en términos formales solo tiene –como su nombre lo indica- carácter consultivo, si bien se dedica a actividades de información y promoción, sin mencionar las de pretendido control operativo, programático, etc. de sus instituciones aparentemente sectorizadas. Su patrimonio inmaterial publicado incluye solo expresiones locales y sus criterios formales de composición no se encuentran determinados. El organismo encargado de la preservación del patrimonio cultural (Comisión Nacional) es prácticamente inexistente[2].

Otros instrumentos y proyectos.

Existen algunos documentos y textos que podrían apoyar o abonar al diseño de los procedimientos, mecanismos y órganos y sectores sociales que intervendrían en la preparación de eventuales proyectos de declaratoria:

  • Carta de México en Defensa del Patrimonio Cultural (1976) [3]: A 37 años de haber sido suscrita, el fondo de sus contenidos mantiene una vigencia sorprendente por lo que sería interesante rescatarlos y ponerlos al día para emitir una nueva versión. 
  • Los considerandos de los proyectos de iniciativas de leyes de cultura, Federal y de las Entidades federativas (no todas tienen ley de cultura) así como argumentos de instituciones actuales.

Todos estos aspectos deben ser tomados en cuenta, precisados y formalizados a través de ajustes constitucionales y una propuesta de iniciativa de Ley Federal de Cultura, pues constituyen la base a la creación y modificación de instrumentos jurídicos derivados (decretos, reglamentos, acuerdos, etc.), de tal suerte que pueda crearse un entramado jurídico articulado y útil para planear, operar y evaluar políticas públicas, programas y acciones en la materia, aunque cabe remarcar que ante todo, la creación de este entramado debería constituir para el gobierno y los sectores sociales involucrados en una política pública en sí.

Inclusión de obras cinematográficas dentro del patrimonio cultural inmaterial de México, como proyecto viable, posible y realizable.

Ante este panorama ¿es posible pensar en la factibilidad real de lograr que ciertas obras cinematográficas sean reconocidas nacional e internacionalmente como patrimonio cultural inmaterial de México?

Pensamos que sí, aunque para ello resulta imprescindible:

1)    Hacer alarde de orden, de organización y ante todo, de criterio jurídico político, empleando los acuerdos y compromisos internacionales, del mismo modo como se ha hecho para las declaratorias de Patrimonio Nacional o de la Humanidad de otras manifestaciones del arte y la cultura, como la danza, la gastronomía, la música;

2)    Abrevar de la experiencia de otros países con sistema jurídico similar al nuestro e importante patrimonio cultural como en Europa Francia y España y en nuestra región continental como Perú y Colombia;

3)    Aprovechar la actual coyuntura política nacional de apertura a estos temas;

4)    Hacer un trabajo importante de sensibilización y aculturación respecto de la importancia económica y cultural de incluir las obras cinematográficas dentro del patrimonio cultural de México, a través de una participación real, organizada y efectiva de los distintos sectores que intervienen en el medio, así como de la sociedad civil, medios de comunicación, redes de información, etc., no solo en México, sino también entre la población mexicana e hispana en EUA y en Latinoamérica.

5)    Dejar claro para todos, que esta declaratoria es independiente y por lo tanto deja a salvo los derechos y obligaciones quienes han creado, producido o comercializado dichas obras. Que su fin no es expropiatorio, sino de promoción y difusión de este acervo que por sus características contiene y preserva los rasgos característicos de lo nuestro ante nosotros mismos y ante el mundo.

Por su propia naturaleza y características, la cuestión de declarar obras cinematográficas como patrimonio cultural inmaterial de México va más allá del enriquecimiento de la identidad nacional y del aspecto cultural de nuestra soberanía; es también un asunto de economía y de desarrollo sustentable, ambos elementos inseparables de nuestra seguridad, nuestro bienestar y nuestra trascendencia como sociedad, fines primeros y últimos de la organización política desde sus orígenes y de nuestro Estado Constitucional de Derecho actual y futuro.

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NOTAS AL PIE DE PÁGINA:

[1] Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1.pdf

[2] http://sic.conaculta.gob.mx/ficha.php?table=presencia_conaculta&table_id=216

[3] http://www.mcu.es/patrimonio/docs/MC/IPHE/Biblioteca/CARTA_DE_MEXICO.pdf