Vicente Guerrero y el Prisma de las Historias

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Por Jose Ramon Gonzalez Chavez

* Texto preparado para la presentación del ciclo de conferencias “Vida y Obra de Vicente Guerrero”. Auditorio Sentimientos de la Nación, Chilpancingo Guerrero. 10 al 13 de agosto de 2015.

 

Un Estado en convulsión, inmerso entre el inminente arribo de la modernidad y la profunda crisis interna, política económica y social.

Un territorio de grandes riquezas, y una sociedad con grandes desigualdades, pobrezas y discriminaciones.

Un entorno político de violencia, enfrentamientos, deficiencias, necesidades, traiciones, pero también de potencialidades, oportunidades y esperanzas.

No, no estoy hablando del periódico de hoy, sino del entorno que envolvió la etapa insurgente por la independencia, que es más amplia en el antes y el después que el intervalo que comprende las fechas conmemorativas del 16 de septiembre de 1810 y el 27 de septiembre de 1821.

El Gobierno del Estado de Guerrero a través de la Secretaría General de Gobierno, lleva a cabo desde el lunes y hasta mañana jueves un ciclo de conferencias sobre la Vida y Obra de Vicente Guerrero, en las que se abarca desde diversas perspectivas la figura de uno de los defensores (quizá el más importante) de la Igualdad Jurídica, la República y el Federalismo.

No haré reseñas de las ponencias presentadas. En su lugar me permitiré hacer una reflexión personal respecto del valor de la historia como sujeto de conocimiento en la actualidad.

La ciencia, al menos desde los años 60´ del siglo pasado, incluyó como uno de sus requisitos indispensables la falibilidad de sus productos de conocimiento y eso –hay que decirlo- propició, entre otras muchas cosas, que hayamos avanzado en términos positivos más en 50 o 60 años que en todo el resto de la historia.

La consecuencia de esta modificación sustancial del concepto de ciencia ha sido una sensible relativización de sus principios fundamentales, a grado tal que en la actualidad llega a ser considerada como el mero ensayo de posibles soluciones a problemas mediante la proposición de conjeturas y su constante refutación.

Stephen Hawkin en su reciente libro “El Gran Diseño” refiere que bajo este piso tan viscoso en que nos ha dejado parados la realidad cognitiva, no tenemos más que aceptar un modelo que nos permita construir la realidad a partir de la conjunción de todas las verdades posibles.

En este contexto, al navegar como pasajeros del barco de la historia en la vida y obra de personajes ilustres como Vicente Guerrero, nos enfrentamos a la convergencia múltiples facetas, como si fueran las de un prisma: La historia de bronce, la de papel, la mitológica, la coloquial, incluso la poética, cada una con un fondo, una razón, una intención.

Con cuál de todas esas facetas hay que quedarnos? Pues si alguien pidiera mi opinión diría que siguiendo a Stephen Hawkin no me queda más que responder que con todas, pues como un prisma, como una piedra tallada, cada una de ellas me regala un aspecto único y hermoso, con todos sus claroscuros, de una misma pieza del gran joyero de nuestro pasado, caleidoscopio del cual, en nuestra calidad de humildes copropietarios todos, guerrerenses y mexicanos, nos hacen sentirnos cada vez más orgullosos del tesoro de nuestro pasado y ubicarnos en el centro del “aquí y ahora”, para entender, para no olvidar, para asumir.